Tener un perro ciego o que está perdiendo la vista o quedando ciego se puede determinar de dos maneras: una es la de llamarlo sin obstáculos y la otra forma es ponerle uno, como por ejemplo una silla, para ver qué pasa con ellos. Esta prueba es sencilla y permite saber si realmente el animal percibe o si tiene alguna dificultad visual.
Según el veterinario Juan Enrique Romero, "hay enfermedades que tienen los perros, no sólo cataratas, sino que hay otras repentinas, por lo que hay que recurrir a un oftalmólogo como se hace con las personas", con la misma complejidad.
A medida que envejecen las mascotas pueden perder la vista y sucede más frecuentemente en unas que otras. Este es el caso de la catarata senil, que se verifica porque el animal tiene algo blanco en el ojo y que se puede determinar perfectamente con la prueba de deambulación para poder tratarlo.
Además, en el caso de las cataratas se operan con un 95% de éxito en la Argentina y hay 15 oftalmólogos acreditados, que incluso pueden ponerle lentes intraoculares al animal.