Leé todo sobre la historia de la jóven de 21 años que recibió un pronóstico inimaginable
Molly Smith tiene actualmente 22 años. A sus 20 comenzó con entumecimiento en manos y pies. Sin embargo, sus síntomas fueron atribuidos inicialmente a ansiedad.
El entumecimiento afectaba su movilidad y actividades cotidianas. Tras insistir, le realizaron una ecografía en la que le detectaron un quiste en el ovario.
Fue operada en enero de 2023 y además recibió tres rondas de quimioterapia.
El cáncer se diagnosticó en etapa uno gracias a su insistencia. De todas maneras, ella sintió que no la tomaban en serio por su edad.
Lo que comenzó como un cuadro atribuido al estrés terminó revelando un problema de salud mucho más complejo. Durante semanas, sus síntomas fueron vinculados a un episodio de ansiedad, una explicación que parecía encajar con el ritmo de vida que llevaba y que tranquilizó inicialmente su entorno.
Sin embargo, ante la persistencia del malestar y nuevas señales que encendieron alertas, decidió consultar a otro profesional. Fue entonces cuando un médico profundizó en los estudios y detectó una condición que nada tenía que ver con el diagnóstico previo, dejando a la paciente completamente sorprendida.
Qué le sucedía a la mujer que tenía una enfermedad impensada
-Ovario quiste cáncer
Molly Smith, hoy de 22 años, empezó a sospechar que su cuadro no se limitaba a la ansiedad cuando, a los 20, comenzó a sentir un fuerte entumecimiento en manos y pies. Aunque manifestó su preocupación, sus síntomas fueron minimizados en un primer momento y atribuidos a factores emocionales. La pérdida de sensibilidad llegó a ser tan intensa que afectaba su capacidad para caminar y bailar, generándole temor sobre si volvería a sentirse con normalidad.
Solo después de insistir reiteradamente consiguió que le realizaran una ecografía. El estudio finalmente detectó un quiste en uno de sus ovarios. Si bien al principio le indicaron que probablemente era benigno, la lesión no desapareció, lo que derivó en una cirugía en enero de 2023 y posteriormente en tres sesiones de quimioterapia.
Smith expresó su malestar por no haber sido escuchada desde el comienzo, especialmente porque la neuropatía no suele asociarse de manera directa con el cáncer de ovario, pero tampoco debía descartarse sin estudios. Tras consultar a varios médicos hasta obtener respuestas, destacó que la insistencia fue clave: logró que la enfermedad se detectara en etapa uno, lo que mejoró considerablemente su pronóstico.