Mirtha Legrand cumple 99 años: los detalles de su salto a la fama

Antes de ser la Diva de los Almuerzos, tuvo una precoz y prolífica carrera cinematográfica que le granjeó el cariño y la admiración del público. En casi cualquier hito histórico en el que pensemos, ella ya era una celebridad.

Mirtha Legrand cumple 99 años y el ambiente artístico celebra, porque no es solamente una figura casi centenaria: es protagonista de las pantallas y residente del corazón del público desde hace 85 años, cuando tuvo su primer rol estelar con Los martes, orquídeas, y desde entonces no ha dejado de trabajar para mantenerse siempre vigente.

Ya somos varias generaciones que la reconocemos como "la señora que almuerza en la televisión", pero para entonces llevaba casi tres décadas de éxito cinematográfico y de ser un nombre de peso en el ambiente.

Los primeros pasos de Mirtha Legrand en la pantalla grande

Mirtha debutó en el cine como extra junto a su hermana Silvia en 1940, cuando tenían 13 años. Fueron extras en Hay que educar a Niní, con Niní Marshall y dirigida por Luis César Amadori, en la que ambas hacían de alumnas, con impecables delantales blancos. En la ficción, la protagonista le cuenta que recibió una carta de su padre. Ella responde: "¿Y qué te dice?". Luego, su gemela se suma y le dan pie a la intérprete de la histórica Catita para que se luzca con su humor.

Todavía no eran las gemelas Legrand: su representante, Ricardo Cerebello, inicialmente bautizó a cada una con uno de los apellidos de su secretaria, Rosa Luque Legrand. Así, fueron Rosita Luque y Silvia Legrand, hasta que consideraron que no podían ser hermanas y tener distinto apellido, por lo que, en una decisión que quedaría para la historia, optaron por llamarse Legrand, a la vez que Rosa María Juana pasó a ser Mirtha.

Silvia Legrand Niní Marshall Mirtha Legrand Hay que educar a Niní 1940
Silvia y Mirtha Legrand junto a Niní Marshall en Hay que educar a Niní, de 1940.

Silvia y Mirtha Legrand junto a Niní Marshall en Hay que educar a Niní, de 1940.

Meses más tarde, ya en 1941, volverían a actuar en Novios para las muchachas, dirigida por Antonio Momplet. Pero el gran éxito llegaría poco después: el 4 de junio se estrenó en el cine Broadway el primer protagónico de Mirtha, en la comedia Los martes, orquídeas, que la catapultaría a la fama y la convertiría en una estrella perenne del firmamento artístico argentino.

Con apenas 14 años, la Chiqui había sido elegida por casualidad, luego de que la primera opción, Delia Garcés, no pudiera por otros compromisos contractuales. Entonces, el director, Francisco Mugica, vio en aquella tierna rubia la combinación perfecta entre ángel inocente y personalidad cautivadora, con un talento natural para lucirse ante las cámaras, que cuadraba como nadie para aquel rol.

En Los martes, orquídeas, filmada en los emblemáticos estudios Lumiton de Munro, Mirtha encarna a Elenita, la menor de las cuatro hijas de un empresario. Mientras las otras se van casando y disfrutando de los pretendientes, ella es apagada, tímida, demasiado enfrascada en las novelas románticas. Su padre, entonces, planea un pequeño artificio: le envía un ramo de flores cada semana, de parte de un admirador anónimo. Esto despierta un entusiasmo inédito en la jovencita y le da la vitalidad que le faltaba. Sin embargo, una serie de enredos va a terminar conspirando contra el plan.

Es una película ágil, completamente disfrutable para ver 85 más tarde, salvando las dificultades del audio. Hace reír, sonreír y cautiva por las actuaciones de la Chiqui y de Enrique Serrano, como su padre. El film fue un éxito, con el legendario estreno en la recientemente ensanchada Corrientes al que Mirtha fue en tranvía y del que volvió en Cadillac.

Mirtha Legrand Juan Carlos Thorry Los martes orquídeas 1941
Mirtha Legrand junto a Juan Carlos Thorry en Los martes, orquídeas.

Mirtha Legrand junto a Juan Carlos Thorry en Los martes, orquídeas.

La reacción de la crítica y el público al debut protagónico de Mirtha Legrand en Los martes, orquídeas

El público la adoró y rápidamente se convirtió en estrella de las llamadas comedias blancas, con jovencitas ingenuas como protagonistas y motor humorístico de la trama. Pero no solo fue bien recibida en las boleterías: la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina le otorgó una mención especial a la joven actriz por su debut. "Ha nacido una estrella", tituló El Mundo.

Andrés J. Rolando Fustiñana, quien firmaba sus notas en el diario Crítica como Roland, era uno de los críticos más destacados de la época. Así destacaba la actuación de la Chiqui: "Los martes, orquídeas tiene otro motivo más de atracción, y poderoso, en la presencia de Mirtha Legrand, una adolescente de 15 años [sic], que asoma a la pantalla un rostro de ingenua y una personalidad encantadora. Es un caso inusitado de meteórica consagración. Su figura delicada, su voz, su espontaneidad, conquistan. Late en ella un futuro ídolo, el primer ídolo juvenil, de la cinematografía nacional".

"Debemos insistir en el significado capital del libreto. Sus autores han dado pie al mejor trabajo de un actor dotado, Enrique Serrano, que palidecía frecuentemente en partes secundarias de otras películas. Por ellos ha nacido con hermosa plenitud el 'ángel' de Mirtha Legrand. Muy pocas debutantes tienen la felicidad de que les sirvan así un carácter", afirmaba, por su parte, Ulyses Petit de Murat.

Los martes orquídeas Crítica Roland 1941
El buen recibimiento de la crítica de Los martes, orquídeas.

El buen recibimiento de la crítica de Los martes, orquídeas.

Mirtha Legrand, pieza fundamental de la escena artística argentina

Lo que me divierte sobre Mirtha es pensarla en paralelo a otros hechos de la historia en blanco y negro. Ciudadano Kane en los cines (septiembre de 1941), el ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial (diciembre de 1941), el estreno de Casablanca (1942), Evita conociendo a Juan Domingo Perón (1944), Hiroshima y Nagasaki (1945), el 17 de octubre de 1945, el Maracanazo (1950)... Para cuando sucedió todo esto, ella no solo ya había nacido, que no sería tan meritorio, sino que ya era famosa. Tal vez esta pequeña línea de tiempo sirva para apreciar su trayectoria y valorar su enorme carrera como protagonista de la Era de Oro del cine argentino.

Luego, vendría su etapa como actriz madura después de casarse con Daniel Tinayre y tener a sus hijos, Daniel y Marcela. Y, para finales de la década del '60, lo que en ese entonces era una insólita propuesta: comer delante de cámara. Llegaba la Diva de los Almuerzos. Pero esa es otra historia.

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