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La historia real en la que se basa la miniserie Cautiva: el caso de las monjas de Nogoyá

Se estrenó este viernes y toma como punto de partida un suceso ocurrido en 2016 en la provincia de Entre Ríos.

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  • Llega una nueva ficción nacional a la pantalla. Dirigida por Paula Hernández y Jazmín Stuart, la miniserie Cautiva toma como punto de partida un caso real ocurrido en 2016 en un convento de Nogoyá, provincia de Entre Ríos.

    Protagonizada por Carolina Kopelioff, Lorena Vega, Rita Cortese y Julieta Zylberberg, con guion de Pablo Lago, Paula Hernández y Leonel D’Agostino, la historia sigue a Clara, una joven que ingresa a un convento de clausura convencida de haber encontrado el camino para cumplir su vocación religiosa. Sin embargo, con el paso de los años, queda atrapada en un régimen de violencia y sometimiento del que logra escapar después de 15 años. Fuera del convento, comienza un proceso de reconstrucción personal que la llevará también a buscar justicia.

    En la vida real, el caso involucró a las excarmelitas Silvia Albarenque y Roxana Peña, y a quien fuera la superiora del Monasterio de la Preciosísima Sangre y Nuestra Señora del Carmen de Nogoyá, Luisa Esther Toledo, conocida en la congregación como María Isabel.

    El convento de Nogoyá

    El convento de Nogoyá donde ocurrieron los hechos reales que narra Cautiva.

    La causa judicial tuvo conocimiento en agosto de 2016, luego de una investigación periodística de Daniel Enz –titulada “El convento del sufrimiento”– que reveló denuncias exreligiosas sobre las condiciones de vida dentro del monasterio.

    El fiscal Federico Uriburu ordenó un allanamiento. La Policía y funcionarios judiciales entraron al lugar durante la madrugada y secuestraron diferentes elementos vinculados con las denuncias –entre ellos, látigos y cilicios–. Las autoridades del convento habían mantenido cerradas las puertas y los agentes tuvieron que forzar el ingreso. La investigación judicial puso el foco en el funcionamiento interno del lugar y en el rol de Toledo, quien había dirigido el monasterio durante una década.

    Según quedó establecido luego en la causa, dos religiosas habían sido víctimas de privación ilegítima de la libertad, con utilización de violencia y amenazas. Además, analizó los castigos físicos y psicológicos denunciados por las mujeres.

    Silvia Albarenque y Roxana Peña, las denunciantes

    La Justicia consideró que ambas religiosas fueron privadas ilegítimamente de su libertad.

    Silvia había ingresado en 1999, cuando tenía 18 años. Su experiencia dentro del convento terminó años después y con el tiempo su testimonio fue uno de los más importantes para la investigación.

    Roxana, por su parte, manifestó en distintas oportunidades su intención de abandonar el monasterio. Durante el juicio, una de las religiosas que había convivido con ella declaró que Peña había pedido varias veces ser trasladada a otro convento y que Toledo se lo había negado.

    La causa terminó concentrándose en dos casos concretos: la situación de ambas mujeres. La Justicia consideró que ambas fueron privadas ilegítimamente de su libertad y que Toledo había utilizado violencia y amenazas para impedir que abandonaran el lugar.

    El allanamiento hizo que la denuncia, que durante años había permanecido en un ámbito cerrado, tuviera alcance nacional. En septiembre de 2016, Toledo fue imputada y apartada de su función como superiora del monasterio.

    El caso también generó discusión dentro de la Iglesia sobre los límites entre las prácticas propias de la comunidad religiosa de clausura y aquellas conductas que constituían delitos. Y pese a que la Conferencia Episcopal Argentina cuestionó en aquel momento la forma en que se había realizado el allanamiento, la investigación judicial continuó.

    Una condena de tres años

    Luisa Toledo era conocida en la congregación como María Isabel.

    En julio de 2019, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay condenó a Luisa Toledo a tres años de prisión efectiva por dos hechos de privación ilegítima de la libertad, agravados por el uso de violencia y amenazas y por la duración de los hechos.

    La condena quedó firme en agosto de 2021, cuando la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos rechazó el recurso extraordinario federal presentado por la defensa. Días después, fue trasladada a la Unidad Penal N.º 6 de Paraná para comenzar a cumplir la pena. En septiembre de 2022 obtuvo la libertad condicional.

    Del caso real a la ficción

    Carolina Kopelioff interpreta a Clara y retrata los 15 años de encierro y deterioro en el convento.

    Cautiva toma este episodio como inspiración, pero no reconstruye literalmente el expediente judicial. Lo que sí comparten ambas historias es el eje central: qué ocurre cuando una persona que ingresó voluntariamente a una comunidad religiosa pierde la posibilidad de decidir libremente cuándo abandonarla.

    La protagonista de la ficción es Clara, interpretada por Carolina Kopelioff, mientras que Lorena Vega interpreta a Cecilia, la madre superiora. La serie se concentra los 15 años de encierro de la protagonista. Además, la historia incorpora una familia, una médica y otros personajes que forman parte de la construcción dramática de la miniserie.

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