"El día que le hice el gol Inglaterra me pegó un abrazo que me rompió la espalda. Me dijo 'qué lindo gol hiciste hoy, hijo, qué lindo gol'. Y me abrazó y me partió todo", relató, y agregó: "Con mi enfermedad a mis viejos no les pagué con lo que tendría que haber pagado pero con el fútbol les di todo lo que les pude dar. Y por eso estoy mano a mano".
"¿Te quedó algo para decirle a tu papá?", preguntó Luciana Rubinska, y la respuesta fue como un puñal: "Que no se muera".
Además dijo que estaba bien "con Dalma, Gianinna, con Jana, con Dieguito Fernando, con Benjamín, con Rocío, y mis hermanas". "Fue el Día del padre y nos juntamos todos en la casa de mi mamá para sentirlo a papá otra vez. Y fue maravilloso", comentó.