Los canales NET TV y Bravo TV dejaron de aparecer en las mediciones de audiencia de Kantar Ibope Media hace casi un mes. A diferencia de otras señales que amagaron con abandonar el sistema de rating como una decisión estratégica, en este caso la salida fue obligada: ambas emisoras fueron excluidas por falta de pago del servicio.
La situación expone una crisis profunda en estas dos señales de televisión abierta. Según pudo saberse, atraviesan serios problemas financieros, con demoras en el pago de sueldos a conductores y empleados. En el caso de Bravo TV, además, se suman deudas por los derechos de emisión de telenovelas extranjeras, motivo por el cual muchos contenidos se repiten desde hace meses.
En un intento por recuperar terreno, Bravo TV lanzó recientemente algunos programas nacionales en vivo, con el objetivo de atraer anunciantes. Sin embargo, no lograron el interés esperado y los espacios no recibieron pautas comerciales.
Por su parte, NET TV mantiene al aire algunos programas que se sostienen gracias al respaldo de sus propios auspiciantes, en general gestionados por los mismos conductores. Además, otros bloques de programación son alquilados a productoras independientes.
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Desde el interior de las señales hay preocupación por el futuro inmediato. Temen que la grilla se llene de contenidos enlatados o religiosos, e incluso no descartan el cierre definitivo si no aparece algún inversor. En el caso de Bravo TV, el grupo empresario que lo controla estaría evaluando su venta, ante las dificultades para sostenerlo operativamente.
A esta compleja situación se suma el caso de Alfa TV, una señal que fue anunciada hace años, pero que nunca llegó a emitir contenidos: su pantalla solo muestra un loop con el logotipo del canal.
Aunque NET TV y Bravo TV intentaron competir con propuestas diferentes, nunca lograron consolidar una audiencia sostenida. Ahora, sin acceso a los datos de rating minuto a minuto, las producciones aseguran tener más libertad para trabajar, pero también se sienten en desventaja al no contar con esa herramienta clave para medir resultados y atraer publicidad.
La incertidumbre crece entre los equipos de producción y trabajadores de ambas señales, en un contexto en el que el ecosistema de medios se enfrenta a desafíos cada vez mayores para sobrevivir.