Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se presentaron en el predio ferial de Comodoro Rivadavia este sábado por primera vez después de la decisión de no cancelar su concierto tras conocerse la muerte del Indio Solari, donde rindieron un emotivo homenaje, pero que con Encuentro con un ángel fue una presentación que se vivió a flor de piel.
Al salir al escenario, los músicos se pararon frente al público, se abrazaron y se largaron a llorar mientras la gente coreaba “Olé, olé, olé, Indio, Indio”. En medio de todas las interpretaciones de los hits, hubo una que se llevó toda la carga emotiva, tanto arriba del escenario como abajo ya que no fue uno más.
Encuentro con un ángel amateur, un single compuesta por Carlos Alberto Solari, no es una más, sino que es considerada una canción premonitoria y de despedida debido a su fuerte carga introspectiva, donde el artista reflexiona sobre su propia mortalidad, su salud y el final de su carrera sobre los escenarios.
Los músicos cantaron en vivo cargados de emoción y en la pantalla siempre con la imagen presente del Indio y haciendo dúo con el propio ídolo de la cultura nacional. Además, los fanáticos no pudieron contener las lágrimas de lo que significa cada una de las palabras.
Una vez finalizada la interpretación, Pablo Sbaraglia no pudo contener las lágrimas y se quebró: se lo pudo ver tapándose la cara y darse vuelta rápidamente para descargar la tristeza que lo interpelaba y el resto de los artistas que intentaron no derramar alguna lágrima bajo una resonante ovación de más de 7000 personas que colmaron el predio de Comodoro.
En dicho tema, presentado de manera virtual en 2021, Indio repite en varias oportunidades la frase “Yo ya no puedo cumplir hazañas que prometí, solo seguir cantando”, interpretado como una renuncia abierta a las masivas “misas ricoteras” presenciales debido a sus problemas de salud.
El último adiós al Indio Solari: miles de fanáticos pasaron la madrugada en Villa Domínico
Si bien el velatorio del Indio Solari para todo el pueblo estaba pactado para este domingo, la despedida comenzó mucho antes. Miles de fanáticos fueron llegando al Parque Los Derechos del Trabajador de Villa Domínico, en Avellaneda, el sábado para asegurarse un lugar en la fila y que significará el último adiós al artista más convocante de la historia del rock argentino.
Con el correr de las horas, los alrededores del predio fueron adquiriendo una imagen familiar para cualquier seguidor del Indio. Banderas llegadas desde todos los rincones del país, bombos, equipos de música, parrillas improvisadas sobre la vereda y grupos de familais y amigos compartiendo la noche transformaron la vigilia en una escena que remite inevitablemente a las jornadas previas de los míticos recitales ricoteros.
Las canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota sonaron durante toda la noche. Hubo abrazos, brindis, bailes y hasta pequeños pogos espontáneos cada vez que algún parlante hacía sonar clásicos como "Ji ji ji", "Juguetes perdidos" o "Un ángel para tu soledad". El dolor por la muerte del músico convive con una celebración colectiva de su legado, en un clima que muchos describen como la última misa ricotera.