Mientras Carlos Alberto "Indio" Solari daba sus primeros pasos en los días contraculturales de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hasta su consagración como mito del rock argentino, Virginia Mones Ruiz eligió la discreción y el silencio para sostener un amor que se volvió eterno. De esa unión nació Bruno, el único hijo de la pareja.
La compañera del Míster fue una aliada indispensable que, desde su mansión en Parque Leloir, se encargó de cuidarlo y proteger la intimidad de su familia y de los días más crudos del músico. "Viru" estuvo al lado de Carlos Alberto por 45 años, convirtiéndose así en una de las parejas más sólidas y reservadas de la familia del rock nacional.
Su historia de amor comenzó en 1981, en los años contraculturales de Los Redonditos de Ricota, marcados por la dictadura militar y una década que empezaba a despertarse y a encontrar, sin saberlo, en Solari un portavoz. Desde un principio, ambos eligieron la discreción y mantener su intimidad al resguardo de flashes y primeras planas de revistas.
La pareja protegió ante todo la intimidad de su familia y con esa premisa avanzaron a lo largo de los años. Fruto de esa unión llegaría en el año 2000 su único hijo, Bruno, y con él una nueva etapa. Mientras afuera el fenómeno Redondos era imparable y el Indio se convertía en un ícono cultural, cuando regresaba a su casa todo volvía a la normalidad de una familia tipo.
Posteo Viru - Indio Solari
Quienes lo conocieron de cerca siempre remarcan el rol clave de Viru: lejos de las cámaras, pero en el corazón de todo, sosteniendo ese pequeño mundo íntimo que él cuidó con tanto celo.
"Nos conocimos promediando el verano del año '81. Años después, cuando escuché por primera vez Me quedo contigo, por Los Chunguitos, encontré las palabras que describían mi amor. Hoy, 40 años después, lo siguen haciendo", fue una de las pocas veces en las que se expresó Virginia y, como era de esperarse, se volvió viral.
En los últimos años, el Indio y Viru atravesaron uno de sus momentos más difíciles cuando Carlos Alberto fue diagnosticado con Parkinson. El Míster lo hizo público en 2016 y se alejó de los escenarios. En ese camino, ella volvió a ser sostén y compañía. Juntos eligieron la calma de Parque Leloir, donde construyeron una vida sencilla y afectuosa, lejos del ruido y cerca de lo esencial.