A pocos días de las elecciones nacionales, consultores y analistas políticos analizan en diálogo con C5N el escenario con el que el gobierno de Javier Milei llega a los comicios, atravesado por la crisis económica, los escándalos que afectan a miembros de la gestión libertaria y un marcado clima de apatía electoral.
Qué se juega el Gobierno en las elecciones
Consultores y analistas políticos evalúan cómo llega la gestión de Javier Milei a los comicios nacionales, cuáles son sus principales desafíos y por qué estas elecciones legislativas cobraron tanto peso.
En cuanto al panorama electoral, el politólogo Pablo Salinas observa que “el Gobierno lleva dos meses sin manejar la agenda”, y atraviesa una coyuntura signada por indicadores negativos como la caída del salario real, la precarización del empleo y el elevado endeudamiento de los hogares. “Todo eso va a repercutir en las urnas el domingo, ya sea a través del ausentismo de quienes no quieren votar en contra o por un cambio en el voto de quienes apoyaron a La Libertad Avanza (LLA) y ahora podrían no hacerlo”, resaltó A ese cuadro, agregó la incertidumbre que genera en el electorado la implementación de la nueva Boleta Única de Papel (BUP).
Sobre qué números mirar el domingo, el analista política señala que “si en una elección de medio término, un oficialismo araña un 30% es una mala elección, una mala noticia para el Gobierno”, mientras que con un 35% “salva la ropa” y recién por arriba de ello “se podría decir que, en el contexto de tantas falencias, fueron capaces de incrementar un poco lo que obtuvieron en las generales del 23”. Más allá de los porcentajes, Salinas remarca que lo más importante es ver cuántas bancas se obtienen por fuerza política para medir el nivel de gobernabilidad que tendrá durante los próximos años.
Un panorama similar comparte el director de la consultora Proyección, Santiago Giorgetta, quien considera que un muy buen escenario para Milei sería sacar entre 38 y 42 puntos; un escenario aceptable entre los 35 y 38, y un mal escenario de 35 para abajo. “Con estos últimos números la pérdida de apoyo social sería enorme”, subraya.
Giorgetta advierte que el Gobierno llega a estas elecciones mucho más complicado de lo que podía imaginar. “Tiene problemas en todos los frentes: políticos, económicos, sociales, con muchos problemas en sus alianzas, con dificultades para contener el dólar, para generar una narrativa de estabilidad respecto de los acuerdos con Estados Unidos, la situación apremiante de las familias argentinas, cada vez más, que no llegan a fin de mes. Llega a la elección en los peores términos, casi una tormenta perfecta”, describe.
Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina, coincide en que “el Gobierno no llega en las condiciones que deseaba ni esperaba”, especialmente si se compara con el panorama de diciembre, cuando la imagen positiva superaba los 50 puntos, la gestión era bien evaluada y una fuerte expectativa sostenía la figura de Milei frente a casi todo el sistema político.
“Esa fortaleza se fue deteriorando, principalmente por una situación económica compleja que comenzó a manifestarse a fines de febrero y derivó en el acuerdo con el FMI, en un parate de la actividad que se profundizó con la suba de las tasas de interés, y en una serie de escándalos que erosionaron su credibilidad como figura que venía a terminar con las viejas prácticas de la política y a renovar la ‘casta’”, agrega. Por eso, el consultor percibe una reconfiguración de escenarios, donde se pasó de una hipótesis de un país pintado de violeta a un escenario de paridad contra el peronismo.
Al analizar los desafíos, Giorgetta ubica como uno de los principales la dificultad que tendrá Milei para cumplir su objetivo de pintar de violeta el mapa de Argentina. Si mira después del 26 de octubre, pone el foco en la necesidad de generar estabilidad económica, tanto a nivel macro como micro. “El desafío va a ser lograr eso y que el sueldo de los argentinos alcance no solo para llegar al día 15 o 20, sino para llegar al día 30”, enfatiza.
Por su parte, Salinas explica que “LLA no va a llegar al tercio en ninguna circunstancia posible con los propios, a menos que cuenten como propios a los del PRO, los radicales con peluca y eventualmente a Provincias Unidas, un exceso de optimismo”. El analista hace especial hincapié en este aspecto ya que alcanzar el tercio resulta fundamental para sostener los vetos y enfrentar un eventual juicio político.
En la misma línea, sobre la gobernabilidad, recalca que “si el Gobierno tiene una elección digna, puede hacer cambios de gabinete con los propios”, además de los ajustes obligados por la salida de funcionarios candidatos como Patricia Bullrich, Luis Petri y Manuel Adorni. Pero estima que, si los resultados son negativos, “va a tener que hacer un cambio profundo y construir un gobierno de coalición para llegar al 27”.
“Estamos advirtiendo que las cosas no están bien. Si hay una mala elección, el Gobierno puede recibir muy malas noticias, sumado a una apatía acumulada durante años que es fenomenal. Las fuerzas políticas carecen de cierre de campaña, el resto tampoco está ordenado. No hay clima y existe descontento e insatisfacción. En el común de la gente, la democracia dejó de ser agenda”, sintetiza Salinas.
Para Nejamkis, más allá de los resultados electorales, el Gobierno enfrenta tres desafíos centrales. El primero es una reforma del programa económico, ya que, si bien logró reducir la inflación, “la situación actual es consecuencia de ese mismo programa”, por lo que “si lo mantiene, le será muy difícil sostener los próximos años de gestión”.
El segundo punto que menciona es la reconfiguración del Gabinete y el proceso de toma de decisiones, de modo que las internas no queden tan expuestas y se defina con claridad quién toma las decisiones y qué actor concentra el poder.
Como tercer y último punto, aborda sobre la importancia de los aliados que Milei necesitará para afrontar los últimos dos años de su gestión. “Es más necesario ahora porque, antes, el Gobierno contaba con una fortaleza derivada de la legitimidad ante la opinión pública que ha perdido y seguirá perdiendo. No tendrá un mandato de esas características, ya sea que obtenga un 30 o un 40 por ciento. El desafío es otro y para afrontarlo necesita aliados”, resume, al resaltar que hasta ahora el Presidente ejerció “un liderazgo unipersonal, con una visión más hegemónica”.
En relación al nivel de centralidad que tomaron estos comicios, Giorgetta lo atribuye al rol que tomó el Gobierno nacional, que “buscó darle una importancia en demasía de lo que realmente significa una elección legislativa que lo más probable es que no cambie la composición parlamentaria” y que “el Gobierno adoptó una estrategia de polarización fuerte contra el peronismo, contra el kirchnerismo, que termina jugando en contra después de los resultados de las elecciones bonaerenses”.
“El intento de nacionalizar el plebiscito le está jugando en contra, especialmente en el plano económico. Si el resultado no está a la altura de las expectativas, el Gobierno podría quedar debilitado, sobre todo frente a los inversores que hoy lo sostienen mediante los préstamos que le otorgan”, concluye Giorgetta.
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