Casi todos perdieron las apuestas que habían hecho. Pasó una semana más y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no presentó su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción. Los mismos a los que les hizo decir que ya tenía todo listo ahora repiten que la presentará la semana próxima. Creer en la palabra del ministro coordinador ya se volvió una cuestión de fe.
La declaración jurada de Adorni: fe, plazos y una caja de sorpresas
El jefe de Gabinete sigue sin presentar los documentos necesarios y los rumores sobre una crisis interna tras la última postergación son cada vez más fuertes. ¿Tiene un frente interno?
En los tribunales federales de Comodoro Py siguen la novela de la declaración jurada como si fuese una de esas series de 200 capítulos, imposibles de ver hasta el final. Tampoco les importa mucho el giro que pueda aportar el último capítulo: con la historia transcurrida hasta acá ya están en condiciones de afirmar que, al menos en 2024, Adorni movió dinero que le costará explicar.
La primera pista firme en ese sentido la tuvo el fiscal Gerardo Pollicita semanas atrás, cuando le tomó declaraciones testimoniales a Matías Tabar, el comerciante que estuvo a cargo de la remodelación de la casa que compró el jefe de Gabinete en el club golf Indio Cua, en la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz. Aquel día aportó un listado de contabilidad informal en el que figuraban importantes pagos en dólares realizados en los últimos meses de 2024. El origen de ese dinero debió haber aparecido en la declaración jurada sobre ese año, pero no pasó. Cualquier intento de explicación que pueda hacer ahora el ministro llega tarde.
Quienes intentan justificar la procrastinación del ministro aseguran que la última postergación de la presentación de su declaración jurada desató una crisis en el equipo que intenta ayudarlo con la estrategia legal. Ocurre que se habrían enterado de movimientos patrimoniales de Adorni a través de un informe que está en manos de la fiscalía y que reconstruye transacciones que el cliente no había informado. Una verdadera caja de sorpresas.
La información de la que se nutrió la fiscalía llegó, en algunos casos, de organismos bajo la órbita del Poder Ejecutivo. ¿Tiene Adorni un frente interno? Fantasmas que merodean la Casa Rodada.
Una línea de investigación cada vez más robusta es la de los criptoactivos y las billeteras virtuales. El entorno de Adorni intentó deslizar que por allí vendría parte de la explicación de su patrimonio. Eso también será un dolor de cabeza: el otrora vocero presidencial olvidó declarar los movimientos económicos realizados en esos formatos y plataformas. Y la fiscalía, que mandó a entrenar a sus sabuesos para que puedan perseguir delitos en ese mundo, detectó transacciones difíciles de explicar. Formarán parte de un documento en el que ya trabajan los fiscales del caso para solicitar al jefe de Gabinete que explique sus ingresos y gastos.
¿Podría Adorni justificar sus gastos, viajes, compra y remodelaciones de propiedades con los ingresos del trabajo de su esposa Betina Angeletti? Como estrategia, le sería inconveniente. Es que la empresa de coaching +Be, abierta al calor del gobierno libertario, está bajo sospecha. El juez Ariel Lijo y el fiscal Carlos Stornelli la investigan por su vínculo con empresas contratistas del Estado. Curiosa suerte la de Angeletti, que inauguró una compañía y logró que contratara con empresas que a la vez conseguían contratos con el Estado o con empresas estatales mientras su marido se desempeñaba como vocero primero y jefe de Gabinete después. Parece un conflicto de intereses.
Mientras se demora en presentar su declaración jurada y aguarda a que le llegue el requerimiento de justificación de parte del fiscal Pollicita, los investigadores esperan a que les llegue el informe completo sobre la extracción de información del teléfono de Matías Tabar. Se trata de un trabajo que logró realizar el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) de la Ciudad de Buenos Aires.
Del teléfono de Tabar —que aportó su clave de desbloqueo voluntariamente— surgirán elementos que robustezcan su declaración testimonial, como pueden ser diálogos con proveedores. También podrían aparecer datos vinculados al valor de la propiedad de Indio Cua, y otros relacionados con los muebles que le vendió a Adorni para la casa familiar del barrio porteño de Caballito.
¿Podrán reconstruirse los mensajes con los que Adorni intentó convencer a Tabar para que se deje asesorar por su equipo de abogados antes de ir a declarar? Una parte seguramente sí; la duda está en la posibilidad de recuperar los mensajes de voz enviados con la opción de que solo se pueden escuchar una vez. Tabar, de todas formas, nunca denunció haberse sentido presionado, pero el tenor de esas comunicaciones podría permitir verificar si hubo un intento de obstruir la investigación.
Un movimiento ocurrido en los últimos días generó comentarios de pasillo en los tribunales federales porteños. La defensa hizo saber que el ministro tiene avanzada la venta del departamento de la calle Asamblea. Eso le permitirá afrontar supuestas deudas que asumió para comprar las dos propiedades para sus familiares. “Nada cambia; el 2024 no lo puede explicar”, repetían quienes siguen la investigación.
Adorni, sin embargo, intentará que algo cambie. Preocupado por evitar la foto en las escalinatas de Comodoro Py, seguirá ganando tiempo para intentar no adelantarse a los movimientos de la fiscalía. “Quizás espera que llegue el Mundial para pasar un poco bajo el radar”, reflexiona una fuente que intenta vincular la política con el humor social. El problema para esas especulaciones es que no toman en cuenta que el mundial también tiene un día después.
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