El Presidente Javier Milei y el Canciller Pablo Quirno se encontraron con el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, en Davos. Rubio, político conservador de origen cubano, es el principal responsable de la diplomacia estadounidense bajo la administración de Donald Trump, y uno de los hombres clave del Gobierno de ese país desde su asunción en 2025, siendo además el primer hispano en ocupar ese puesto en la historia moderna de la diplomacia de Washington.
El funcionario estadounidense Rubio se ha consolidado como uno de los operadores principales de la agenda exterior de Trump, incluso integrando el “Consejo de Paz”, el organismo impulsado por la Casa Blanca en Suiza para abordar conflictos globales, junto al propio Trump y otros actores internacionales.
La foto de Milei e Infantino en Davos
No fue la única foto “al paso” de la comitiva oficial. Milei, acompañado también por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantuvo un breve intercambio con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en el mismo Davos.
El encuentro sucedió en la previa a la presentación del Consejo de Paz, una iniciativa promovida por Donald Trump con el objetivo de “avanzar en acuerdos para frenar conflictos armados y promover la paz en el mundo”.
El mensaje de Milei en Davos
En su exposición central el miércoles, Milei desplegó su visión ideológica y geopolítica ante empresarios, mandatarios y líderes globales: defendió el capitalismo de libre comercio como “el único sistema justo”, repudió con dureza al socialismo y criticó lo que denomina “agenda woke”, expresiones que, según su diagnóstico, han llevado a Occidente a una crisis de valores.
El presidente argentino también insistió en la necesidad de retomar valores judeocristianos como fundamento de la civilización occidental y reclamó que la dirigencia política deje de “molestar” a quienes producen y trabajan.
Además, puso en valor las reformas de su gestión, que describió como más de 13.500 cambios estructurales desde su asunción, y destacó el rol de lo que llamó “el verdadero motor del crecimiento”: el mercado, la empresa y el emprendedor.
El tono confrontativo, habitual en sus intervenciones internacionales, se mantuvo: Milei contrastó su visión con lo que considera errores de la izquierda, poniendo como ejemplo negativo a Venezuela y señalando que “América será el faro de luz que vuelva a encender a todo Occidente”.
Cerró la intervención con una frase que ya empezó a resonar en Davos y en Buenos Aires: “Maquiavelo ha muerto. Viva la libertad, carajo.”