Un sumario interno de Gendarmería reveló que se violaron reglamentos de la fuerza en el envío de tropas a Bolivia, en el marco del golpe de estado realizado contra Evo Morales en noviembre de 2019. Esto complica al entonces comandante Gerardo Otero, quien dio las órdenes de desplegar al Grupo Especial Alacrán en La Paz y de sacar del país los proyectiles que terminaron en poder de las fuerzas bolivianas.
De la investigación surge que no existió un plan de operaciones para el despliegue de los Alacranes. Esto indicaría que la intención no era proteger a la Embajada Argentina, como se había justificado inicialmente, sino enviar las municiones y ponerlas a disposición de las fuerzas represivas bolivianas.
Otero, hombre de confianza de la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue quien dio la orden de que salieran del país las 70 mil balas antitumulto 12/70 que se repartieron entre la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) y la policía de ese país.
“Las declaraciones de los gendarmes confirman como, bajo el pretexto de custodiar la Embajada Argentina en La Paz, Macri y Bullrich los utilizaron como mulas para contrabandear un arsenal para apoyar el golpe de estado en Bolivia”, expresó en Twitter el ministro de Justicia, Martín Soria. “El avance de la causa vuelve a mostrar lo que son, cínicos y peligrosos que se llenan la boca hablando de la república, pero cuando no estaban espiando gente o endeudándonos a todos, estaban apoyando militares golpistas”, añadió.