Fueron ocho horas de tensión. El responsable del área informática de la droguería Suiza Argentina S.A. se negó a entregarle a la Justicia la clave de acceso a los correos electrónicos de la compañía. Hubo que llevarlo a una comisaría para dejar asentado en sede policial la actitud evasiva y para explicarle las posibles consecuencias de sus actos. El operativo concluyó con la decisión de los investigadores de llevarse información extraída del servidor central de la empresa.
Se trató de un hecho del que es difícil encontrar precedentes. Ninguna empresa que se jacte de ser líder en materia de compliance-buenas prácticas- se negaría a facilitar al poder judicial el acceso a sus correos electrónicos. En emblemáticas causas de corrupción, las empresas investigadas facilitaron el acceso a sus mails. Pasó hace poco, incluso, en la causa de los Seguros en la que está investigado el expresidente Alberto Fernández. Aún se desconoce hasta dónde escalará este episodio ocurrido en la medianoche del viernes al sábado.
La Suizo Argentina S.A., además, dejó en falsa escuadra al presidente Javier Milei que días atrás había reposteado un comunicado en el que la compañía aseguraba que tanto la firma como “sus directivos y accionistas se encuentran a derecho y a plena disposición de los organismos de contralor, así como de cualquier poder del Estado”. En este caso no fue así: presionado por tres abogados, el empleado informático de la droguería decidió no colaborar.
Por carril paralelo, el abogado Martín Magram, que representa a los dueños de la droguería, presentó un recurso para que se declare la nulidad de lo actuado en la causa que llevan adelante el fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello. Sostuvo que la grabación en la que se escucha al extitular de la Agencia Nacional de la Diacapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, hablar las coimas vinculadas a la compra de medicamentos de alto costo fue obtenida de manera ilegal y que todos los ciudadanos tenemos derecho a la intimidad.
El planteo que busca voltear el expediente no sorprendió, pero llamó la atención de los investigadores: parece muy pronto, sobre todo porque la causa está bajo secreto de sumario y los abogados no saben aún cuál es la prueba que hay en el expediente. Lo cierto es que las confesiones de Spagnuolo, grabadas por alguien de su confianza en un lugar público, aún no fueron valorados por los investigadores. Trabajan sobre una denuncia del abogado Gregorio Dalbon que aportó datos de las supuestas coimas y sobre la documentación secuestrada en el expediente. ¿Tendrán también testimonios que acreditan el camino de las supuestas coimas?
El sábado, en el programa Conflicto de Intereses que se emite por Radio 10, una joven despedida del área de Accesibilidad de la Agencia Nacional de Discapacidad reveló secretos a voces que circulan en Andis. Maive Carone Fernández dijo que hay prestadores de servicios de todo el país que fueron a reclamar por pagos adeudados al organismo que encabezaba Spagnuolo y que les dijeron que para liberar esos pagos tenían que pagar coimas. Dijo que -según relatan empleados activos de ese organismo, que no denuncian por temor a perder el empleo- habría constancias de ello tanto ante la propia Andis como ante la Oficina Anticorrupción.
¿Spagnuolo estaba al tanto? Las fuentes consultadas por C5N.com aseguran que sí, que todas las irregularidades llegaban a oídos del extitular de Andis, quien -de mínima- las habría dejado correr. “Un partícipe necesario”, sintetizó un abogado al tanto de los desmanejos.
Diego Spagnuolo, Lule Menem, Karina Milei y Martín Menem
Si Spagnuolo quisiera convertirse en un imputado colaborador, sus abogados conocen perfectamente cuál es el camino para hacerlo. El estudio que lo asesora (Rosental-Landaburu-Araoz de Lamadrid) recorrió ese camino en la causa de los cuadernos con tres empresarios que dijeron haber pagado coimas. Era un escenario distinto: en esa causa el difunto juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli negociaban con empresarios a los que primero habían privado de su libertad.
En esta causa no hay detenidos. Lo que sí hay son muchos intentos por eludir el accionar de la Justicia:
- La droguería Suizo Argentina S.A. se negó a habilitar el acceso a sus correos electrónicos.
- Spagnuolo intentaba huir cuando la policía de la Ciudad de Buenos Aires llegó a su casa en el barrio Altos de Campo Grande en Pilar. Le encontraron una máquina de contar billetes pero no los billetes (de alta denominación). Y entregó a la justicia un celular casi sin ningún contenido. Algo que muestra que se ocupó de borrarlo.
- Otro de los imputados, uno de los dueños de la droguería, tuvo que ser frenado por la policía cuando tendía a irse del barrio de la Isla de Nordelta justo antes de que lo allanaran. Llevaba consigo 266.000 dólares repartidos en sobres.
Por estas horas, en la Casa Rosada y en los tribunales se preguntan qué hará Spagnuolo. Sus abogados le sugieren que espere a conocer qué hay en el expediente, pero no está de ánimo para esperar, quiere hablar.
En el Gobierno, con total desconcierto, se activó una maquinaria subterránea para intentar determinar cómo pudo ocurrir que un funcionario de tanta cercanía con el presidente fuera grabado confesando supuestos actos de corrupción. Spagnuolo no solo era el titular de Andis: su nombre todavía figura en un poder que Milei extendió a tres abogados que lo representan en distintas causas judiciales. La paranoia que reina en la Casa Rosada se les volvió una pésima consejera: la caza de brujas no rinde efectos para evitar que el escándalo avance.