Uno de los principales distritos donde el peronismo tendrá un rol clave de gestión y de oposición es la provincia de Buenos Aires. Es allí donde este lunes por la tarde el gobernador, Axel Kicillof, renovó su mandato con un discurso que buscó resaltar la identidad e impronta que tendrá su espacio en la nueva etapa, así como mostrarse como un claro opositor al gobierno de Javier Milei.
Axel Kicillof, entre los desafíos de la provincia de Buenos Aires y el liderazgo de la oposición
El gobernador bonaerense renovó su mandato este lunes con un fuerte mensaje de autocrítica por la derrota de Unión por la Patria (UxP), se mostró como oposición a lo que viene y advirtió sobre la distribución de fondos que afectan a la provincia.
Kicillof tiene dos desafíos importantes por delante: gobernar la provincia que representa el 38% del padrón electoral con un presidente electo que ya promovió el ajuste como modelo de país, sumado a la construcción de un liderazgo opositor dentro de un peronismo que tiene que rearmar sus piezas.
A la espera de ver cómo se reorganiza lo que hoy se conoce como Unión por la Patrica (UxP), la expresidenta, Cristina Kirchner, se hizo presente en la legislatura bonaerense para apoyar Kicillof. "Muy en especial agradezco la presencia de una persona a la que admiro demasiado. Dos veces presidenta y hasta anteayer vicepresidenta de la Nación. Gracias Cristina por venir, gracias por estar", expresó el gobernador en agradecimiento a la presencia de su líder política.
La discusión por los fondos
Con la integración del nuevo gabinete, en el cual se ven representados los distintos sectores de UxP y donde se eliminó la Jefatura de Gabinete tras el escándalo protagonizado por Martín Insaurralde, la prioridad para el gobernador tiene que ver con la distribución de los fondos coparticipables. Sobre eso se viene trabajando hace días, en extrema alerta por las medidas que comenzará a tomar el gobierno de Javier Milei y los resultados particulares que puedan tener en la provincia de Buenos Aires, teniendo en cuenta las consecuencias profundas que programas como el que busca implementar el libertario han tenido en tiempos pasados.
“El ajuste que va a aplicar el gobierno nacional va a ser devastador”, advirtieron desde PBA a C5N.com, y ven un "escenario social explosivo con un gobierno que no tiene una fortaleza política demasiado grande".
Ante un futuro que se avecina complejo, Kicillof basó su discurso en la necesidad de replantear la forma en que se distribuyen los recursos según los aportes de las provincias. "La provincia de Buenos Aires es la que proporcionalmente menos recursos recibe de la coparticipación. Más allá del compromiso solidario que nuestra provincia tiene con las restantes provincias, esta situación constituye una enorme injusticia. Aportamos casi el 40% de la coparticipación, recibimos poco más del 20 %, es así que nuestra provincia de Buenos Aires es la que más aporta al producto y al valor agregado nacional, la que recibió y recibe la mayor parte de las corrientes migratorias, la que tiene enormes deudas sociales, habitacionales, de infraestructura que hay que reconocer y reparar”, describió.
La preocupación se extiende a todos los municipios, incluso aquellos que tienen una situación económica más robusta, ya que alertan que esos recursos son fundamentales para seguir dando continuidad a políticas en curso. "Esto va a condicionar un montón, imaginate los distritos que tienen deuda social por resolver”, remarcaron desde una intendencia a este medio, donde insistieron que "el desafío más importante va a pasar por contar con esos recursos que la provincia perdió".
En su exposición, Kicillof hizo hincapié en que esta situación debe ser una preocupación de los 135 intendentes de la provincia de Buenos Aires, tras lo cual compartió un mensaje de unidad para lo que viene: “Con semejante desproporción entre lo que producimos y aportamos y lo que recibimos es imposible dar respuestas adecuadas. Hago una invitación a todos los partidos políticos representados en este ámbito legislativo, lo que nos toca como generación de dirigentes bonaerenses es recuperar los recursos que le fueron quitados a nuestra provincia”.
Si bien la propuesta de trabajar en conjunto hasta el momento no se ve reflejada en apoyos dentro de la legislatura, existe un pronóstico de que “la oposición va a estar mucho más abierta a colaborar porque los municipios que administran van a recibir menos plata de la coparticipación”.
"Se van a tener que parar en contra del ajuste porque no van a poder administrar sus objetivos. Milei va a abroquelar al 70/80 por ciento de la política porque se va a llevar todo puesto”, sentenciaron.
Autocrítica y liderazgos
En otro pasaje de su discurso, Kicillof realizó una autocrítica del espacio político y los motivos de la derrota electoral. A diferencia del ex presidente Alberto Fernández, que suele poner el foco en los problemas que ocasionaron hechos como la pandemia, la guerra y la sequía, el gobernador bonaerense reconoció fallas dentro de la gestión. “Creo que se lograron muchos avances, pero creo también que faltó más rebeldía, que faltó más justicia social, que faltó más distribución de la riqueza, que faltó más igualdad”, replicó.
En ese sentido, reconoció que “se votó al Frente de Todos para recuperar el salario, el trabajo, la producción y para reducir una inflación muy alta que había dejado Macri” y que “aún en situaciones muy excepcionales y desfavorables como la pandemia, la guerra o la sequía, sin dudas no pudieron dar respuesta como fuerza política a esas necesidades y esa es indudablemente una de las causas del resultado electoral”.
La pregunta es cómo se reorganiza el peronismo después de ese diagnóstico. Allegados a la gestión provincial indicaron que el peronismo “hoy tiene que discutir mucho qué hizo estos cuatro años porque se acerca un panorama político muy complicado”.
En septiembre de este año, fue Kicillof quien en medio de la campaña consideró que uno de los desafíos que el espacio tenía por delante era dejar atrás las “propuestas nostálgicas” con "tufillo a esas bandas de rock que tocan los viejos grandes éxitos” y que era hora de “componer una nueva canción".
Si bien este lunes no habló tan abiertamente, si destacó que "Néstor y Cristina consiguieron en su momento dos reelecciones en primera vuelta, por gobernar de manera audaz, implementando políticas que le mejoraron sustancialmente la calidad de vida al pueblo” e insistió en que “aquellos 12 años maravillosos no deben ser fuente de nostalgia o melancolía, deben ser convertidos en un manual sobre cómo gobernar con coraje y amor a la patria en favor de la mayoría”.
Desde el entorno del gobernador consideran que tener este debate hoy “es estar a destiempo de lo que pasa en general” y que aquella discusión se dará con el tiempo. Sin embargo, son varios los dirigentes que reconocen que es necesario reordenar al peronismo y que ven en Axel, a pesar de algunas resistencias dentro del espacio, la figura principal para encarar esa tarea.
Oposición a Milei
Kicillof mantuvo dos encuentros con el ministro de Interior del nuevo Gobierno, Guillermo Francos, en donde se plantearon como prioridad las necesidades presupuestarias y ligadas a la obra pública del distrito. Por el momento no hubo más contactos, pero insisten en que apuestan por una “relación institucional y de la mejor manera posible”.
Lo que sí quedó claro este lunes es que Kicillof busca tomar un rol clave de cara al gobierno de Milei, y lo hizo al exponer los modelos de país que hay en juego. “Los bonaerenses evaluaron que lo que falta en materia de vivienda, de educación, de salud, de infraestructura no se consigue ni con motosierra ni con ajuste”, denunció, y puso el valor de su resultado electoral al subrayar que “los bonaerenses dijeron que no sobran derechos, que no sobra Estado, exactamente al revés: hacen falta más derechos, hace falta más y mejor Estado”.
Además, dejó en claro que “las propuestas de la fuerza que ganó no conducen ni a una mejor sociedad ni a una mejor economía” y se mostró con la certeza de que "la mayoría de los argentinos no eligió la caída de los salarios, la destrucción de la producción y el empleo de la industria nacional, y menos todavía el perdón a los genocidas o la privatización de la educación y la salud pública”, como promueve Milei.
“La dignidad no es un negocio. Los derechos no se miden por las ganancias económicas. La solidaridad no es ni cálculo ni transacción. La libertad solo es posible si hay igualdad. La vida no es un mercado. Y la patria no se vende”, concluyó.
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