Presidencia en modo rockstar

El desopilante show en el Movistar Arena de Javier Milei está lejos de ser la primera vez que un Presidente coquetea con la frivolidad del mundo del espectáculo.

Argentina arroja desde la política metros de paño para cortar, y en los últimos días nos dejó una cuota de asombro cuando nuestro Presidente organizó un recital al mejor estilo rockstar en el Movistar Arena, ese recinto donde suben a escena las figuras más importantes.

Nadie puede negar que a lo largo de los tiempos ha habido una persistencia en el vínculo entablado entre el glamour, los brillos de los escenarios y la política argentina. Y no es que estemos haciendo referencia a la infinidad de hombres y mujeres que desde la farándula saltaron a la política, sino a aquellos que vieron atravesadas sus vidas por un peligroso afán de ser y parecer; el escarceo entre el prestigio y la fama; por una simple cuota de cholulismo o bien incinerados por historias de amor que los llevaron a ser tapas de revista.

Si arrancamos cronológicamente, el puntapié lo dio el nieto de Carlos Maria de Alvear. Sí, el mismísimo Marcelo Torcuato, que llegaría a la presidencia argentina en 1922. Para 1889, Marcelo era uno de los solteros más codiciados de la rancia aristocracia del Río de La Plata, cuando imprevistamente se cruzó con una joven cantante lírica portuguesa llamada Regina Paccini, quien había llegado a nuestro país para presentarse en el Teatro Politeama. Amante de la ópera, Marcelo, el playboy de estas tierras, quedaría prendado y admirado por el talento y la fragilidad de la joven diva europea, tanto que mientras Regina cantaba, Marcelo se ocultaba en su palco para llorar.

La paqueta familia se opondría a la relación desde el principio, tanto que el escándalo atravesó la prensa cuando le propuso matrimonio. Alarmados, sus más íntimos amigos enviaron un telegrama que llegaría el día de su despedida de soltero en el que le pedían que recapacitara. Fue imposible. Contrajeron matrimonio el 29 de abril de 1907 en una desolada Iglesia de Buenos Aires a las 7 de la mañana, acompañados por una empleada doméstica y un policía.

El 15 de enero de 1944 el tremendo terremoto de San Juan no solo cambiaria la geografía de la provincia sino también la geografía política de nuestro país, cuando el sábado 22 de enero de ese mismo año, la actriz argentina Eva Duarte se cruzara con el entonces secretario de Trabajo y Previsión del gobierno de facto del General Ramírez, Juan Domingo Perón, quien, actuando como responsable del Comando de Control, había organizado el primer recital solidario de la historia argentina destinado a recaudar dinero y recibir donaciones en el Luna Park.

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Más allá del éxito de la acción, donde se recaudaron 30 millones de pesos (U$S10.000.000 aproximadamente al día de hoy), marcó el inicio de una relación que atravesaría sus vidas y la política argentina de modo definitivo.

Para 1990, el modo farandulero y más procaz la escena será dominado por el presidente Menem, quien, fascinado por el jet set nacional e internacional, no solo le prestaría el balcón de la Casa Rosada a Madonna para una escena de su película Evita, sino que se atrevería, a pedido del Tata Yofre, a utilizar a los Rolling Stones para la campaña de entonces tratando de robarles un poco de popularidad.

No sabía quiénes era los “Yolin”, tanto que algunos dicen que al recibir a Jagger lo llamo Nick. La lengua karateca de Moria Casan nos reveló hace poco tiempo que ella solía armar cenas los domingos por la noche en Olivos, donde concurrían todo tipo de artistas y que entre las mujeres que habían conocido sus sabanas lo denominaban Ranita Negra, porque no las dejaba hacer nada y era muy gauchito.

De tanto cholulear, el Carlo terminó enamorado de la Miss Universo Chilena 1987, Cecilia Bolocco, una mujer con fuerte vínculo con la clase alta chilena y el mundo de la TV y el espectáculo de ese país, con quien logro atravesar la cordillera en busca del amor. Llenaron infinidad de tapas de revistas de actualidad, política y del corazón.

Carlos Menem Cecilia Bolocco

Milei tampoco se queda atrás. En su meteórico ascenso al poder ya ha sido relacionado con tres mujeres famosas: la cantante Daniela, Fatima Florez y Yuyito Gonzalez. Pero tal vez ese no sea su perfil más destacado del mundo del espectáculo. Tras la esencia presidencial, se acaba de revelar un profundo deseo de convertirse en rockstar, una rara afición de cantante que lo ha colocado en el ojo de la tormenta no solo a nivel nacional sino internacional.

La noche del lunes 6 de octubre a las 20:30 se apagaron las luces del Movistar Arena y apareció en el escenario junto a La Banda Presidencial, cubierto con sus tres camperas, para hacer un set donde desentonó, gritó, lució desaforado e interpretó algunas canciones poco acordes a su pensamiento político, como Demoliendo Hoteles de Charly García.

Nuestro Presidente una vez más demostró no hacer pie en la realidad, evadirse de sus responsabilidades y darle la espalda a la preocupación de muchos argentinos. Presentó un libro que eligió llamar “La Construcción del Milagro”, olvidando que del lado de afuera del Movistar Arena su plan económico cruje por todos lados, que los sueldos siguen pisados, que cada mes es mas la gente que se endeuda, que los jubilados marchan cada miércoles, que los pibes del Garrahan esperan que promulgue la ley de emergencia, que los números solo cierran con la gente afuera aunque siga insistiendo que saco 12 millones de personas de la pobreza… Que, que, que y que.

Milei Movistar Arena

La lluvia de críticas al recital no tardo en llegar en los títulos de los diarios de todo el mundo.

En Estados Unidos, los senadores demócratas enviaron una carta a Trump en la que criticaron la asistencia del Tesoro a la tambaleante economía argentina y la líder del bloque Elizabeth Warren descargó su furia en X, culpando a Trump de darle a Milei el dinero que le corresponde al sistema de salud norteamericano. Remató el posteo con un recorte del desopilante presidente cantando.

Más allá de la liturgia que pueda significar para sus acólitos, y de haber cumplido el sueño del pibe, sería prudente que el Presidente también nos contara a los argentinos cómo se financió tamaño evento, cuyo costo se calcula en alrededor de U$S400.000, ya que la cuestión no ha quedado demasiado clara.

Sería del mismo modo recomendable que Milei recordara la triste historia del 38° Presidente ecuatoriano, Abdala Bucaram, ya que lo unen muchos puntos en común.

En 1996 resultó electo con el 54,7% de los votos que provenían de un pueblo ecuatoriano hastiado de la política tradicional. En breve se convirtió en un payaso desaforado al que apodaron "El Loco”, que aumentó su patrimonio y el de sus amigos de modo brutal, abonó la corrupción dentro de su gobierno, organizó fastuosas fiestas y recitales e incluso grabó un disco de rock.

Fue destituido el 6 febrero de 1997 ante el clamor popular, que pidió su remoción al Congreso, la que fue realizada bajo la acusación de incapacidad mental.

En tren de recomendaciones, si uno se dedica a esta cuestión llamada política, nunca está de más pegarle una buena lectura al libro 18 de Brumarlo de Karl Marx -aunque sea muy zurdo- para recordar aquella maravillosa y primera frase que reza: "La historia ocurre dos veces: como tragedia y luego como farsa".

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