El Mundial es un evento que implica memoria, identidad y comunidad

Es importante hacer un análisis sociológico del evento deportivo que paraliza y une al mundo donde se recupera ese lazo social que es saludable para un pueblo.

Esta semana miramos el Mundial de fútbol desde una mirada sociológica. Como sabemos, es uno de los eventos deportivos más importantes que suceden cada cuatro años y que conjuga varias cuestiones porque es un evento deportivo, mediático, económico y cultural muy fuerte.

Cultural porque se juega tanto en el territorio físico como en el territorio simbólico. Tanto con quienes están en la cancha, es decir de formas activas como los jugadores, los espectadores, los entrenadores como los espectadores que estamos en los bares o nuestras casas. A pesar de no estar ahí, estamos simbólicamente mientras nos vamos relacionando con el que está al lado, charlando del partido y pensamos lo que hay que hacer en un partido y somos un DT por un día.



Me parece interesante pensar el Mundial en tres claves:

  1. Memoria: porque siempre el Mundial hace que los pueblos tengan que revisarse a sí mismo, revisar su propia historia. Es inevitable. Nos vamos a acordar de Diego, del 86, del 94, del 78. Lo que pasa en Argentina también pasa en otros países. Es un evento donde toda la sociedad en su conjunto, plena, vuelve a repasar su historia. A revisar su historia, a pensar en sus hitos, sus ídolos, sus héroes. En sus formas de ser.
  2. Identidad. Cuando se canta el himno nacional, cuando aparecen los colores hay un sentido de pertenencia, aparece la idea de Patria o de Nación. Hay un momento en el cual en ese gol que hace Argentina estamos todos en un mismo barco. Se recupera ese sentimiento que está latente, a veces puede estar más visibilizado o menos visibilizado en una sociedad que es la idea de tener una identidad. Nos identificamos con este país, con estos colores, con esta bandera o Nación.
  3. Comunidad: el Mundial siempre se comparte con otras personas. No solo cuando ves el partido, te juntas en una casa a comer o te juntas en un bar. Sino el día después del partido cuando charlas con tus compañeros del laburo, con tu jefe, tus vecinos o amigues. Hasta el que no le gusta el Mundial termina hablando de ello. Se recupera ese lazo social o de comunidad de discutir todos sobre lo mismo y de estar pendiente de eso y es saludable para un pueblo.
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