Covid-19: el aprendizaje y la importancia de la vacunación

La pandemia dejó una lección fundamental para la vida de los ciudadanos donde el desarrollo de las vacunas contra las variantes del SARS-CoV-2 fueron fundamentales. De todas maneras, la OMS señaló que el virus sigue representando una amenaza y no se debe bajar la guardia.

La pandemia dejó un profundo impacto a nivel global y regional, cuyas dimensiones aún no comprendemos plenamente. Una lección fundamental es la importancia de la colaboración y la solidaridad entre los países para hacer frente a crisis de esta magnitud.

Reconocimos las brechas en nuestra preparación y la necesidad de fortalecer nuestras capacidades. Aprendimos a confiar en la ciencia, lo que nos permitió desarrollar vacunas seguras y eficaces en un tiempo récord. Sin embargo, también nos hemos dado cuenta de que el virus es muy adaptable y puede cambiar rápidamente, lo que nos obliga a seguir de cerca su evolución y explorar posibles reservorios naturales.

Se han establecido redes de vigilancia lideradas por la OPS para monitorear la presencia de nuevos coronavirus. Aunque las vacunas siguen siendo efectivas, debemos permanecer alerta ante cualquier cambio en el virus y seguir aprendiendo sobre él todos los días para proteger la salud pública.

Se han identificado varias variantes del virus SARS-CoV-2 desde su aparición, comenzando con Alpha a finales de 2020, seguida de Gamma y Delta, que tuvo un importante impacto en la salud pública. Posteriormente, a finales de 2021 surgió Omicron, catalogada como variante preocupante por su rápida propagación.

Vacunas covid 19
La vacuna contra el Covid se encuentra disponible en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos de todo el país.

La vacuna contra el Covid se encuentra disponible en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos de todo el país.

Aunque el virus ha seguido evolucionando, no se ha detectado ningún aumento significativo en la gravedad o la mortalidad de la variante. Si bien actualmente se están monitoreando varias variantes, como la JN.1, hasta el momento ninguna tiene características que la hagan más agresiva o letal.

Sin embargo, según la OMS, el COVID-19 sigue representando una amenaza para la salud mundial. No debemos bajar la guardia, es importante seguir vacunando a los grupos vulnerables y reforzar la vigilancia. También es hora de centrarse en prepararse mejor para futuras emergencias y reconstruir mejor para un futuro más saludable y sostenible.

Por ello, según el Ministerio de Salud de la Nación es importante que todas las personas a partir de los 6 meses de edad cuenten con esquema primario y al menos un refuerzo aplicado en los últimos 6 meses y continúen con la periodicidad de acuerdo a las siguientes recomendaciones:

  • Riesgo alto de COVID-19 grave:personas de 50 años o mayores, personas gestantes y personas con inmunocompromiso a partir de los 6 meses de vida. Se aplicará una dosis de refuerzo a los seis (6) meses desde la última dosis aplicada y luego continuará con la misma periodicidad (cada 6 meses).
  • Riesgo intermedio de COVID-19 grave o alta exposición laboral a SARS-CoV-2:personas menores de 50 años con comorbilidades no inmunosupresoras (enfermedades crónicas, obesidad), personal de salud y personal estratégico. Dosis de refuerzo a los 6 meses desde la última dosis aplicada y luego continuar con una periodicidad anual.
  • Riesgo bajo de COVID-19 grave:personas entre 6 meses y 49 años inclusive sin comorbilidades. Dosis de refuerzo a los doce (12) meses de la última dosis aplicada y luego continuar con periodicidad anual.

    Estos refuerzos son necesarios para sostener la protección y prevenir el desarrollo de formas graves de la enfermedad.

La vacuna se encuentra disponible en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos de todo el país.

Además de lo dicho, no hay que perder de vista que algunas personas que se infectaron por el virus que causa el COVID-19 pueden tener efectos a largo plazo por la infección, conocidos como afecciones persistentes al COVID-19 o afecciones posteriores al COVID-19 (PCC, por sus siglas en inglés) o Covid prolongado.

Las afecciones persistentes al COVID-19 se definen en términos generales como signos, síntomas y afecciones que persisten o se desarrollan tras una infección aguda por el COVID-19.

Según la CDC (Centro para el control y la prevención de enfermedades infecciosas) de los EEUU

  • Las afecciones persistentes al COVID-19 pueden incluir una amplia variedad de problemas de salud en curso; dichas afecciones pueden durar semanas, meses o años.
  • Las afecciones persistentes al COVID-19 son más frecuentes en personas que se enfermaron gravemente a causa del COVID-19, pero cualquier persona que se haya infectado por el virus que causa el COVID-19 puede experimentarlas.
  • Las personas que no están vacunadas contra el COVID-19 y se infectaron también pueden correr mayor riesgo de tener afecciones persistentes al COVID-19 que las personas vacunadas.
  • Las personas pueden volver a infectarse por el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, varias veces. Cada vez que una persona se infecta por el virus SARS-CoV-2, corre riesgo de desarrollar afecciones persistentes al COVID-19.
  • Si bien la mayoría de las personas con afecciones persistentes al COVID-19 tiene evidencia de infección por el virus o se ha enfermado a causa del COVID-19, en algunos casos, es posible que una persona con afecciones persistentes al COVID-19 no dé positivo en la prueba de detección o ni siquiera sepa que se ha infectado.

Es posible que las afecciones persistentes al COVID-19 no afecten a todos de la misma manera. Las personas con afecciones persistentes al COVID-19 pueden tener problemas de salud con diferentes tipos y combinaciones de síntomas que pueden aparecer, persistir, resolverse y volver a aparecer durante diferentes periodos.

Según CDC algunas personas con afecciones persistentes al COVID-19 tienen síntomas que no se manifiestan a través de pruebas ni son fáciles de manejar.

Las personas con afecciones persistentes al COVID-19 pueden tener síntomas difíciles de explicar y manejar. Las evaluaciones clínicas y los resultados de los análisis de sangre de rutina, las radiografías de tórax y los electrocardiogramas pueden ser normales. Los síntomas son similares a los que presentan las personas con encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (ME/CFS) y otras enfermedades crónicas menos conocidas que pueden aparecer después de otras infecciones.

  • Algunas personas tienen nuevas afecciones después del COVID-19.

Algunas personas, especialmente las que se enfermaron gravemente a causa del COVID-19, sufren efectos multiorgánicos o afecciones autoinmunitarias con síntomas que duran semanas, meses o incluso años después de tener COVID-19. Los efectos multiorgánicos pueden afectar a varios órganos, incluido el corazón, los pulmones, los riñones, la piel y el cerebro. Como resultado de estos efectos, las personas que tuvieron COVID-19 pueden ser más propensas a tener nuevas afecciones tales como diabetes, afecciones cardiacas, problemas de coagulación o afecciones neurológicas que las personas que no tuvieron COVID-19.

  • Las personas gravemente enfermas, hospitalizadas o bajo tratamiento pueden tener problemas como el síndrome pos cuidados intensivos (PICS, por sus siglas en inglés).

El PICS se refiere a los efectos en la salud que pueden aparecer cuando una persona está en una unidad de cuidados intensivos (UCI), y que pueden persistir después de que la persona regrese a casa. Estos efectos pueden incluir debilidad muscular, problemas para razonar y discernir, y síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEP), una reacción crónica a un evento muy estresante. Si bien el PICS no se refiere específicamente a la infección por el SARS-CoV-2, puede ocurrir y contribuir a la experiencia de la afección persistente al COVID-19 de una persona.

  • Algunas personas pueden correr más riesgo de tener afecciones persistentes al COVID-19.

Los investigadores están tratando de entender qué personas o grupos de personas tienen más probabilidades de tener afecciones persistentes al COVID-19 y cuál es el motivo. En algunos estudios se ha demostrado que las afecciones persistentes al COVID-19 pueden afectar más a ciertos grupos de personas. A continuación se dan algunos ejemplos, aunque no se trata de una lista exhaustiva, de las personas o grupos que podrían correr más riesgo de tener afecciones persistentes al COVID-19:

  • Las personas que se enfermaron gravemente a causa del COVID-19, especialmente las que han sido hospitalizadas o recibieron cuidados intensivos.
  • Las personas que tenían afecciones subyacentes antes del COVID-19.
  • Las personas que no se vacunaron contra el COVID-19.

La mejor forma de prevenir las afecciones persistentes al COVID-19 es protegerse y proteger a los demás para evitar infectarse. Por ello es importante tener el esquema de vacunas completo y actualizado, múltiples estudios demuestran que las personas vacunadas tienen una incidencia muy baja de padecer Covid prolongado.

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