Es un buen momento para recordar que el pueblo argentino tiene ganado, de manera ininterrumpida, 38 años de democracia. Esto se incorporó para siempre. No tenemos temor a los quiebres institucionales. Quiero reivindicar el rol de los trabajadores y el movimiento obrero en defensa de la democracia. La mayor cantidad de víctimas del genocidio las tuvieron los trabajadores y las trabajadoras. Es más, la primera reacción contra la dictadura de 1976 nació en el movimiento obrero.
La dictadura tuvo como primer objetivo que los trabajadores no tuvieran acceso a la defensa colectiva de sus derechos: los sindicatos. En 1977 se emitió el decreto 385, que canceló y caducó las fichas de afiliación de los trabajadores a sus respectivas organizaciones sindicales. En medio del terror se obligaba a los trabajadores a tener una actitud activa de reafiliación al sindicato.
"El padrón posterior fue mayor al prexistente, por eso se bautizó al decreto 385 como el decreto plebiscito". "El padrón posterior fue mayor al prexistente, por eso se bautizó al decreto 385 como el decreto plebiscito".
La enorme mayoría de los trabajadores pertenecen al peronismo. Sin embargo en abril de 1987, el entonces coronel Aldo Rico quiso dar un golpe contra Raúl Alfonsín. En esos cuatro días íbamos con compañeros de las 62 organizaciones y de la CGT para participar de la defensa institucional del gobierno radical.
En ese momento, se declaró un paro general por tiempo indeterminado por única vez en la historia si no terminaba esta acción contra Alfonsín. El movimiento obrero peronista defendió al gobierno. Ése fue el rol de los trabajadores en defensa de las instituciones. ¿Qué hicieron las agrupaciones empleadoras para defender a Alfonsín?
Héctor Recalde es abogado laboralista. Exdiputado nacional, exasesor letrado de organizaciones sindicales y de la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados de la Nación.