Un fuerte terremoto de magnitud 6,1 sacudió este lunes la costa occidental de Cuba, con epicentro a unos 100 kilómetros de la localidad de Mantua, en la provincia de Pinar del Río. El sismo se produjo por un movimiento a 10 kilómetros de profundidad bajo el mar y motivó la evacuación preventiva de cientos de personas en La Habana.
El fenómeno natural duró cerca de 30 segundos y se sintió con intensidad en toda la región occidental de la isla. Las autoridades gubernamentales confirmaron a través de comunicados oficiales su saldo inicial: "No se reportan, hasta el momento, daños materiales ni víctimas".
Los habitantes de la capital abandonaron sus viviendas y lugares de trabajo como medida de precaución ante las deficiencias edilicias locales.
Las repercusiones internacionales y los antecedentes sísmicos alertan a la región
Más allá del territorio cubano, el temblor alcanzó distintos puntos del sur de Estados Unidos y de la costa caribeña mexicana. En el estado de Florida, los residentes de Miami y Orlando reportaron movimientos perceptibles, en tanto los parques temáticos activaron sus procedimientos preventivos de rutina.
En paralelo, los habitantes de Cancún y otras localidades costeras de México también sintieron oscilaciones leves a causa del fenómeno originado en el mar Caribe. Ante estos reportes, los organismos de protección civil de ambos países iniciaron tareas de monitoreo y descartaron cualquier afectación relevante.
Los especialistas del sistema sismológico nacional recuerdan la existencia de un historial de eventos de magnitud en el occidente cubano, pese a la mayor frecuencia de actividad en la falla de Oriente. Los registros recientes incluyen temblores cercanos a los 6,0 grados en 2020 y 2021, episodios con evacuaciones temporales pero sin consecuencias destructivas para la isla.