Un devastador incendio forestal fuera de control obligó a desalojar a unas 20 mil personas, entre habitantes locales y turistas hospedados en complejos vacacionales, en la costa atlántica de Francia. Las llamas, que se propagaron en un área boscosa cercana a Lège-Cap Ferret, al suroeste de Burdeos, consumieron más de 3.100 hectáreas de vegetación y avanzaron hasta quedar a apenas 300 metros de las viviendas.
Francia actualmente atraviesa una crisis climática con temperaturas extremas nunca vistas en junio que provocaron miles de muertes, sobre todo en adultos mayores. Al mismo tiempo, enormes incendios forestales en el suroeste obligaron a evacuar a miles de personas y pusieron en riesgo zonas turísticas muy visitadas.
Según datos difundidos por la agencia Associated Press (AP), los equipos de emergencia realizaron evacuaciones urgentes durante la noche en campamentos y barrios cercanos. Como medida preventiva, la policía ordenó además el desalojo de la localidad de Claouey y habilitó espacios de refugio en distintos municipios de la región.
La prefecta del departamento de Gironda, Sophie Brocas, informó que el operativo involucra a más de 700 bomberos —con refuerzos enviados desde París— apoyados por aviones hidrantes que lograron contener el avance de las llamas, pero que aún no lograron poner el fuego bajo control.
En paralelo, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, dio cifras oficiales sobre la temporada de verano en Francia, marcada por sequías y falta de agua: “En lo que va del año se han registrado más de 12.500 incendios forestales en todo el país, con cerca de 44.000 hectáreas consumidas”, señaló.
Entre el 17 de junio y el 2 de julio, Francia atravesó una ola de calor que provocó 5.764 muertes, en su mayoría adultos mayores de más de 75 años. Las temperaturas llegaron a rozar los 42°C en varias ciudades, exponiendo un problema estructural: gran parte de las viviendas y edificios públicos carecen de aire acondicionado. La situación recordó a la tragedia de 2003, cuando un episodio similar dejó más de 15.000 fallecidos y obligó al país a implementar sistemas de alerta meteorológica para enfrentar futuras emergencias.
Alerta máxima en España e Italia
La situación refleja cómo el cambio climático está golpeando con fuerza a Europa, generando emergencias sanitarias y ambientales que afectan tanto a residentes como a visitantes. Es así que en el sur del continente se vive una situación complicada por el calor extremo y la sequía.
Mientras que en Francia los incendios forestales obligaron a evacuar a miles de personas y ya dejaron víctimas fatales, en Italia, la isla de Sicilia sigue afectada por varios focos de fuego y allí murió un jefe de bomberos, lo que generó un mensaje oficial de condolencias del presidente Sergio Mattarella.
Al mismo tiempo, España enfrenta temperaturas que llegan a los 44°C y un incendio en las afueras de Madrid interrumpió por unas horas el tren de alta velocidad que conecta la capital con Barcelona. Todo esto muestra cómo el verano europeo está golpeando fuerte, con riesgos para la gente, la infraestructura y el medio ambiente.