Un año de Petro en Colombia: del hecho histórico a un presente signado por el escándalo

Son momentos difíciles para el mandatario después de la escandalosa detención de su hijo. Un balance sobre su gestión política y económica.

Son momentos difíciles para el Gobierno de Gustavo Petro después de la escandalosa detención de, nada más y nada menos que su hijo Nicolás Petro Burgos. Más aún por los delitos que se le imputan y también salpica al actual mandatario ¿Por qué? Porque el delito quizá más grave es el financiamiento ilegal de la campaña que lo ungió a Petro como presidente.

Con este escándalo en puerta, porque todavía queda mucha tela para cortar y muchos asuntos qué resolver, hay que decir que es casi imposible realizar un balance de gestión del mandatario colombiano sin pensar en un evidente debilitamiento con motivos de esta causa penal.

Sin embargo, Petro ya cumplió el primer año en el poder y su presidencia es histórica a nivel regional porque es la primera vez que asume un mandatario de izquierda en Colombia.

Petro hizo 21 viajes al exterior y modificó su gabinete varias veces: de los originales, sólo quedaron 7 de los 19 ministros. Cuando se le preguntó a él mismo sobre su balance, se refirió a un resultado ambivalente.

De algo estamos seguros: su propuesta trajo un ánimo disruptivo en el que se prometió terminar con la desigualdad y la violencia que sacude a las calles de Colombia.

Y aunque, como en todas partes del mundo, las promesas de campaña se desvanecen con la gestión, tenemos que hablar de una Colombia muy parecida a la que había hace un año.

La disrupción con la que ingresó Petro cambió algunas formas. Antes no había tanto lugar para el debate como si lo hay ahora. Esto por supuesto que fortalece las democracias en el mundo y de hecho, las enriquece.

También las problemáticas viraron hacia la realidad cotidiana. Claro, es que durante años Colombia estuvo inmersa en los enfrentamientos del Gobierno con las guerrillas. Ahora el eje está puesto en problemas que a nosotros, probablemente nos suenen: desigualdad, medioambiente, economía, inseguridad, etc.

Y aunque no podemos dejar de pensar en Petro sin pensar en el prontuario de su hijo Nicolás, también llama poderosamente la atención que una de las banderas del mandatario siempre fue la de promover la transparencia electoral y denunciar los fraudes en ese mismo sentido.

En el plano económico hay que hablar de señales positivas para su gobierno. Así, a través de por ejemplo la quita de subsidios al combustible se logró bajar el déficit fiscal y aunque muchos dijeron que al gobernar la izquierda iba a comenzar una inflación galopante y una fuga de capitales todo eso quedaron en meros fantasmas y fake news.

En lo que respecta la inflación aunque los colombianos la consideran alta, la inflación está en baja hace 3 meses consecutivos, así tienen un 12% de inflación anual.

Los números a la baja del desempleo y la revalorización del peso colombiano frente al dólar también son señales de una economía positiva.

Y un tema del que muchos políticos hablan pero pocos actúan tiene que ver con la biodiversidad y el cuidado medioambiental.

Así, durante la gestión de Petro la deforestación se redujo hasta casi un 30 por ciento. Esto habla de un eje de gobierno centrado también en el medioambiente, tema pro demás importante para las agendas globales, en línea con la agenda 2030 de Naciones Unidas.

Otro de los logros en materia medioambiental que el Gobierno asume es el compromiso con un centenar de compañías para sumarse a la iniciativa de energías limpias.

También en el Congreso se aprobó el ingreso de Colombia al Acuerdo de Escazú, firmado por 25 países y ratificado por 15 países de América Latina y el Caribe respecto a protocolos para la protección del medio ambiente.

Y esto también redireccionó los ejes temáticos en la relación con Estados Unidos que ahora suma este tema de vital importancia antes que la relación entre las guerrillas y el narcotráfico.

Este tipo de discursos del dirigente de izquierda también sirvió para mostrarse de cara al mundo.

Sin embargo, la falta de consensos políticos en el parlamento dificulta que las leyes en agenda del mandatario logren salir a flote. Ninguno de los proyectos que tenía petro en lo relativo a la salud, el trabajo y la educación han podido ser aprobados.

La izquierda siempre se ha destacado en Colombia por su agenda y ampliación de derechos, pero le está faltando llevarlo a la acción con acuerdos en el Congreso.

Es por eso que este estancamiento hace que todavía le quede mucha tela para cortar a este Gobierno.

La llegada de un gobierno de izquierda a Colombia es un hecho histórico en sí mismo. De hecho, muchos de los sectores excluidos ahora están siendo representados. Es por eso que la responsabilidad y el compromiso es aún mayor. También, el riesgo de decepcionarlos.

El escándalo de Nicolás Petro Burgos pone en tela de juicio lo que antes el propio mandatario denunciaba. Es por eso que las promesas en busca de la equidad de los sectores más postergados penden de un hilo. Y no solamente penden de un hilo, sino que de comprobarse todas las acusaciones, podría ser parte del sistema que él mismo denunció durante años.

La inseguridad y la paz también son factores determinantes en Colombia. Petro prometió la paz total. Parece ambicioso ¿no?

Y aunque todavía es temprano porque le falta mucho de gestión, los secuestros y las extorsiones aumentaron un 98 y un 34% respectivamente, lo que hace que la inseguridad sea un tema preocupante todavía.

Sin embargo, los asesinatos a policías y militares así como también los homicidios en general han disminuido considerablemente desde que Petro está en el poder.

Sin embargo, la sensación de inseguridad sigue vigente puesto que no hay una negociación clara y firme con los sectores militares y según indican los especialistas en la materia, no parece haber una estrategia correctamente deliberada en ese sentido.

A Petro todavía le queda mucho por hacer pero también mucho tiempo para gobernar. Esto fue apenas el balance de su primer año al frente del Gobierno.