El Rey Carlos III romperá con la tradición de años al decidir no utilizar el Palacio de Buckingham como su principal lugar de residencia. Según el monarca el edificio no está "apto" para los tiempos que corren ya que que su mantenimiento no es "sostenible", según afirmó una fuente al Daily Mail.
Desde el 2003, Carlos residió junto a su mujer Camila en Clarecen House a 400 mts del Palacio y según los rumores, no pretende mudarse al Palacio ya que lo considera “no adecuado para el propósito del mundo moderno”.
"Él no lo ve como un hogar futuro o una casa que se ajuste al propósito en el mundo moderno . Siente que su mantenimiento, tanto desde el punto de vista económico como ambiental, no es sostenible", añadió el diario The Times.
Es por eso que probablemente Buckingham operará como cuartel general de la realeza, con el equipo del Rey trabajando desde ahí, pero sin convertirse en residencia oficial.
Hasta su llegada al trono, la tradición era que el monarca reinante y su familia, debían mudarse al emblemático palacio situado en el barrio londinense de Westminster. Pero Carlos no cederá a las presiones y pretende salir de los esquemas que iniciaron en 1837, cuando subió al trono la reina Victoria. La postura del Rey una tanto controvertida generó una oleada de críticas entre la opinión pública.
La nueva residencia del rey Carlos III
Si bien no hay certezas sobre la futura residencia del flamante rey y su esposa; Hugo Vickers, biógrafo británico y experto en la realeza, sostiene que: "es probable que el rey Carlos continúe viviendo en Clarence House al menos durante un tiempo, dado que el Palacio de Buckingham está en mantenimiento".
Se estima que la finalización de la obra será en 2027 y por esa razón, los monarcas tardarán en mudarse. El Rey repartirá su tiempo ente Clarence House, donde pasará tres días a la semana, el castillo de Windsor para el resto de jornadas laborables y la finca de Sandringham en Norfolk, donde la realeza acostumbra a celebrar la Navidad, reservada ahora para sus fines de semana.
La opción más segura hasta el momento es la residencia Clarence House, donde vivieron los padres del rey en los años 50 y que fue decorada para ellos por el difunto Robert Kime. La reina Isabel y el príncipe Felipe también estaban deseosos de mudarse allí debido a la presencia de un ambiente calmo y pacífico, pero el entonces primer ministro Winston Churchill no lo permitió.