Las personas muertas en el contexto de la ola de calor que atraviesa Francia hace semanas superaron la tasa de muerte, previa a las temperaturas extremas sostenidas, de 1.000 decesos por día y los empresarios del sector funerario manifiestan preocupaciones y reclaman que el Gobierno autorice ciertos trámites más rápido para satisfacer la demanda creciente.
Con las 32 plazas de su cámara frigorífica ocupadas, Zouhaeir Hertelli se ve obligado a responder suavemente "Non", una y otra vez a la pregunta de si tiene sitio "para uno más". "Nos enfrentamos a una situación realmente catastrófica", lamentó el empresario en diálogo con la agencia internacional AP y agregó: "Estoy recibiendo cientos de llamadas".
Salud Pública de Francia informó que hubo más de 1200 muertes solo el último miércoles, cuando el país registró el día más caluroso de su historia y rompió un récord que se había establecido apenas el día anterior. Luego, los decesos aumentaron a más de 1400 el jueves y a otros 1400 el viernes. A modo de comparación, la tasa de muertes previa a la ola de calor en abril y mayo era de alrededor de 900 a 1000 por día.
La agencia advirtió que espera que su estimación de un exceso de mortalidad aumente a medida que lleguen más certificados de defunción de personas que murieron en sus casas y en centros de atención para personas mayores, donde la mayoría de las muertes aún no se registran de forma electrónica. "En consecuencia, la cifra será más alta", indicó AP.
El organismo estatal señaló que el 85% de las muertes registradas hasta ahora durante los tres días que estudió correspondieron a personas de 65 años o más y que hubo un fuerte aumento de muertes en el hogar, de alrededor del 40%, particularmente en la región de París.
El reclamo del sector funerario en París
Hertelli contó a AP que directores de funerarias con los que habló le dijeron que estaban teniendo que almacenar cuerpos en localidades a 80 kilómetros de París y en otras regiones alrededor de la capital. Para abrir más espacio, explicó que pidió a las autoridades permiso para instalar temporalmente contenedores refrigerados fuera de su morgue, pero que todavía espera luz verde.
"Las familias están sufriendo", advirtió el dueño de una morgue junto al aeropuerto de Orly y lamentó: "No tenemos ninguna solución que ofrecerles, porque las funerarias están llenas. Así que nos afecta profundamente, sentimos empatía por ellas, pero no hay nada que podamos ofrecer. Realmente nos enfrentamos a un problema, un gran problema".
Véronique Bertrand, directora de una funeraria en París, teme que se hayan olvidado las lecciones aprendidas. "La mayoría de las muertes con las que estamos lidiando en este momento eran de personas que vivían solas en casa, aisladas. Dadas las circunstancias en las que fueron encontradas, no puede haber otra conclusión que que se trató de muertes causadas por el calor", sostuvo Bertrand.