El mundo del fútbol en Francia se encuentra de luto tras confirmarse la muerte de Kenzo Kies, un prometedor futbolista de 21 años que integraba el equipo reserva del Guingamp, de la Ligue 2 francesa. El joven falleció luego de haber sido rescatado el pasado lunes del río Ródano, en las cercanías de Lyon, tras ahogarse mientras intentaba refrescarse junto a un grupo de amigos. Aunque fue trasladado de urgencia al hospital con un cuadro de muerte cerebral, el miércoles se oficializó su deceso, generando un profundo dolor en los clubes por los que pasó.
El trágico incidente ocurrió en el parque Feyssine, una zona donde el baño está estrictamente prohibido debido a la peligrosidad de las corrientes. Kies se había metido al agua junto a tres compañeros para combatir las temperaturas extremas de la ola de calor, que en ese momento alcanzaban los 38° en la región de Lyon. Mientras que sus amigos lograron salir por sus propios medios o fueron asistidos rápidamente, Kenzo fue el último en ser localizado por los bomberos tras quedar atrapado por la fuerza del río.
Formado en las inferiores del Olympique Lyonnais y del AS Saint-Étienne, Kies era considerado un jugador talentoso y una persona sumamente respetada por sus colegaas. En el Saint-Étienne pasó siete años, donde llegó a disputar decenas de partidos en categorías juveniles y en el equipo reserva antes de unirse al Guingamp en el verano de 2025. A pesar de un comienzo alentador en su nuevo club en la Ligue 2, una lesión había frenado su actividad deportiva recientemente.
Los clubes franceses manifestaron su conmoción a través de emotivos comunicados. Desde el Saint-Étienne expresaron que "la Generación Verde está de luto" y lo describieron como un joven querido por todos. Por su parte, el entrenador del equipo reserva del Guingamp calificó el hecho como un "verdadero shock" y anunció que se brindará apoyo psicológico a los compañeros de Kies ante esta pérdida.
Este drama se inserta en un contexto nacional alarmante, ya que Francia atraviesa una de las olas de calor más intensas de su historia, con alertas rojas en más de la mitad del país. El primer ministro Sébastien Lecornu calificó de "triste plaga" el incremento de víctimas, informando que al menos 40 personas han muerto por ahogamiento en la última semana.