Islandia volvió a ser el centro de atención debido a la gran actividad volcánica registrada durante esta semana. En esta ocasión, las erupciones convivieron con las auroras boreales, brindando un espectáculo único.
Si bien el fenómeno pudo observarse varias veces durante el año pasado, esta vez ofreció un espectáculo natural único. Afectó principalmente a la ciudad de Grindavik.
Islandia volvió a ser el centro de atención debido a la gran actividad volcánica registrada durante esta semana. En esta ocasión, las erupciones convivieron con las auroras boreales, brindando un espectáculo único.
Los hechos pudieron observarse con mayor intensidad en la ciudad de Grindavik, ubicada a pocos kilómetros de la capital de Islandia.
Se trata de una erupción fisural, grieta por donde va saliendo el magma. No responde a una estructura de un domo, sino que son fisuras que se dan en el terreno y que se extienden a lo largo de varios kilómetros.
Según el Servicio Meteorológico de Islandia, se abrió una fisura de tres kilómetros de largo entre las montañas Stóra-Skógfell y Hagafell. Este fenómento fue precedido por una serie de unos 80 terremotos más pequeños que alertaron a la población, que se encuentra en estado de emergencia desde hace una semana teniendo en cuenta que hubo cuatro erupciones en los últimos tres meses.
Esta isla, además, está ubicada geográficamente en una latitud que favorece la creación de las auroras boreales, uno de los fenómenos naturales más atractivos del mundo.
De noche los contrastes de colores son aún más espectaculares, propinando un espectáculo inolvidable.
El término lo colocó el astrónomo italiano Galileo Galilei, bajo la creencia errónea de que se trataba del reflejo de la luz solar en la atmósfera. Las auroras boreales se forman en en el polo norte a través de la interacción entre los gases terrestres con el viento solar.
Esto puede producir que, según la parte de la atmósfera donde se encuentren, sean de distintos colores. Pueden observarse de color rojo, azul, violeta y las más comunes; las verdes.
Las auroras australes, en tanto, se forman en el polo sur. En el hemisferio sur, esto suele significar la Antártida, Australia y Nueva Zelanda en otoño o invierno. Al norte, por su parte, en Alaska, Manitoba, la zona de Laponia en el norte de Suecia y Finlandia, y en Tromso, en Noruega entre muchos otros.