¿Cómo será caminar sobre la Luna? Para muchos esta pregunta es un sueño, algo casi imposible, pero para Neil Armstrong y Edwin F. Aldrin, no. Ellos se convirtieron en los primeros hombres en pisar el suelo lunar y abrir las fronteras de lo desconocido para siempre. La misión Apolo 11 es la más recordada, ambos astronautas pasaron 22 horas en el satélite natural de la Tierra, y junto a Michael Collins, lograron un éxito en medio de la Guerra Fría y la "carrera espacial" con la Unión Soviética.
A 55 años de la llegada del hombre a la Luna: ¿cuál es el próximo objetivo?
En el marco de un nuevo aniversario del hito histórico, C5N habló con Pablo Gabriel de León, ingeniero aeroespacial de la NASA sobre la importancia de este paso para la humanidad y los próximos desafíos.
Pero mientras el alunizaje se transmitía en vivo por televisión para todo el mundo, ¿qué pasaba en la Argentina? En la localidad de Cañuelas, un pequeño Pablo Gabriel de León dormía en la casa de sus abuelos y era despertado por sus papás para no perderse la llegada del Apolo a la Luna. “Lo vimos con mis abuelos en un televisor Philips, valvular blanco y negro que todavía lo tengo. Ahí vi mi primer alunizaje”, contó el ingeniero en diálogo con C5N. A partir de ese momento se despertó su interés por el espacio que, con el tiempo, lo llevó a trabajar en la NASA.
“El alunizaje es un hito histórico, no solamente de la carrera espacial, sino de toda la humanidad. Porque es la primera vez que los seres humanos salimos del planeta que nos vio nacer, el planeta donde evolucionamos durante millones de años y pisamos un cuerpo celeste diferente del nuestro”, reflexionó. Si bien ese paso se dio hace 55 años, de León aclara que “no se vuelve” ya que “a partir de ese momento y siempre vas a ir más adelante, vas a ir conociendo lugares nuevos y explorando lugares diferentes”.
“Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”, es una de las frases célebres y recordadas que dijo Neil Armstrong apenas pisó la Luna. Durante su estadía, ambos militares tomaron fotografías, colgaron la bandera de Estados Unidos, pudieron hablar con el presidente Richard Nixon y recogieron muestras de rocas lunares.
Argentinos en la Luna: ¿quiénes estaban involucrados en el proyecto Apolo?
Dos argentinos colaboraron con su trabajo para cumplir este desafío nunca antes visto. El primero se trata de César Sciammarella, ingeniero responsable en diseñar los tanques de propulsión de la tercera etapa del Saturno V, el cohete que llevó a los estadounidenses a la Luna.
Mientras que el piloto Michael Collins se encontraba en el Módulo de mando Columbia, estos propulsores de tercera etapa son los encargados de mantenerlo en la órbita lunar para después, de la vuelta de Armstrong y Aldrin, ser impulsado de regreso a la Tierra.
El segundo argentino que trabajó en el proyecto fue el ingeniero Ramón Alonso, quién ayudó a diseñar la Computadora de Guía del Apolo (AGC) encargada del descenso, quién trabajó junto al MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y la NASA. Desde el sitio web Hack de Moon, se puede conocer más sobre su trabajo y hasta existe una grabación donde Alonso explica cómo utilizar el aparato.
Si bien el video dura pocos minutos, se puede observar cómo el ingeniero explica que el sistema que utiliza la computadora es “de códigos bastantes simples, consiste en un verbo numérico seguido de un sustantivo numérico. Estas son pequeñas frases hechas de números”, según el código, la computadora interpreta una u otra cosa.
También fue importante el rol de las mujeres en esta exitosa historia como por ejemplo: Joann Morgan, la primera ingeniera en la historia de la agencia espacial, las matemáticas Katherine Johnson y Judy Sullivan, y también la ingeniera de software Margaret Hamilton, quién desarrolló el sistema operativo que se usaría en las misiones Apolo, por nombrar algunas de las involucradas.
El futuro de la exploración espacial y sus nuevos desafíos
“Estamos a posiblemente dos años más de volver esta vez con un plan mucho más ambicioso”, adelantó Pablo de León, ya que las próximas misiones no se tratarían de la “exploración lunar” solamente sino que “implica el establecimiento de una base lunar y operaciones en la superficie” ya no tanto con un objetivo meramente científico como se tuvo en las misiones del Programa Apolo, sino con un objetivo de explotación de recursos.
A principio de año desde las Organizaciones de las Naciones Unidas pidieron cooperación para no explotar la Luna: “No podemos tratar a la Luna como hemos tratado a la Tierra. Hemos aprendido muy tarde y por las malas. Tenemos la oportunidad de hacer las cosas de otra manera”, señalaron. Por lo que advirtieron que existen “100 misiones a la Luna de aquí a 2030. Y la Luna es una sexta parte del tamaño de la Tierra. Así que es muy importante que haya coordinación y también sostenibilidad”.
Según la opinión del ingeniero “la Luna se va a convertir en lo que resta del siglo XXI y más allá en un polo de explotación de recursos energéticos”. Pero, ¿qué recursos existen en la luna que pueden ser codiciados por el hombre? “El agua, es extremadamente valiosa en el espacio, tanto para convertirla en oxígeno para los astronautas como para utilizar el oxígeno para convertirla en combustible para cohetes que puedan salir más allá de la Luna, para explorar Marte y demás”, argumentó.
Desde la NASA informaron que el programa Artemis “sentará las bases para la exploración científica a largo plazo de la Luna, el aterrizaje de la primera mujer y la primera persona no blanca en la superficie lunar, y la preparación de expediciones con seres humanos a Marte en beneficio de todos”.
El objetivo es la luna pero con nuevos fines, hasta el momento la misión Artemis II, que llevará a la primera mujer astronauta Christina Koch a orbitar el satélite, para septiembre de 2025. Mientras que la misión Artemis III, está programada para 2024 y consistirá en aterrizar cerca del Polo Sur lunar. En el caso de Artemis IV, es la primera misión espacial a la estación espacial lunar Gateway, prevista para 2028.
“Los objetivos del programa Artemis son mucho más permanentes que el programa Apolo que fue más que nada un objetivo político, si se quiere sociopolítico de ganarle a la Unión Soviética”, detalló de León. “Creo que lo mejor está por venir”, afirmó ya que en los últimos años en la segunda etapa de la exploración lunar y más allá, generó que muchas empresas como Space X, New Origins, etc estén interesadas en la explotación de recursos lunares.
Aunque también quedan muchos desafíos técnicos por delante, el ingeniero remarcó que “el tema de la radiación y cómo afecta a los astronautas; cómo se van alimentar; hasta temas psicológicos que tienen que ver con la soledad, estar lejos de la familia y muchas cosas más”. “No tengo duda que los seres humanos vamos a encontrar las soluciones para resolver estos problemas”, sentenció.
El trabajo de Pablo Gabriel de León con los trajes espaciales
Pablo Gabriel de León trabajó cuatro años en Space X, la empresa privada de Elon Musk, en la confección de los trajes espaciales para los astronautas de la cápsula Dragon.
También y, gran parte de su trabajo, fue con la NASA como director del Laboratorio de Trajes Espaciales de la Universidad de North Dakota principalmente con trabajo 3D ya que “este sistema de tres dimensiones permite escanear el cuerpo de los astronautas y producir un traje espacial que se ajuste a sus medidas específicas”.
Su interés por los trajes espaciales surgió con el Programa Apolo: “Los veía extremadamente complejos”, las diferentes capas, su complejidad le llamaban la atención y “decía 'qué maravilla estos tipos, cómo pueden hacer algo que proteja un astronauta de del vacío y de las temperaturas extremas y todo', ¿no?”.
Los trajes espaciales tienen que permitir el movimiento de los astronautas en el sin fin de tareas en el espacio: “Me llevó a dedicar mi vida a trabajar en esto. Sigue siendo una pasión hoy día después de mucho tiempo de haber iniciado este camino”.
¿Qué diferencias existen entre los trajes utilizados en el Apolo 11 y los actuales?
El ingeniero explicó que en los últimos 50 años la tecnología textil evolucionó y cambió mucho de los materiales con los que estaban confeccionados en 1969. “Hoy tenés materiales compuestos plásticos especiales, fibras de carbono y kevlar”, señaló que permiten diseñar y construir trajes espaciales más resistentes.
“Estamos dando pasos pioneros para la fabricación de trajes espaciales en impresión 3D. Recientemente la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos me otorgó lo que es la primera patente, de invención de un sistema de impresión 3D para fabricar trajes espaciales”, confirmó Pablo y añadió “estamos viviendo un momento verdaderamente maravilloso en la exploración espacial y, que espero que le dé muchísimos beneficios a la humanidad”.
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