Turismo en Argentina: son 3 pueblos maravillosos y están escondidos en la Patagonia

Ríos transparentes, cumbres imponentes y cultura galesa: tres destinos poco conocidos que invitan a descubrir otra cara de la Patagonia.

La Patagonia argentina, con sus paisajes de postal y una biodiversidad que sorprende a cada paso, sigue siendo uno de los imanes turísticos más potentes del país. Aunque muchos viajeros concentran sus recorridos en destinos tradicionales, existen rincones menos transitados que conservan un encanto particular y ofrecen una experiencia más íntima con la naturaleza y la cultura local.

Desde los bosques fríos del sur hasta las planicies al pie de la cordillera, el abanico de actividades es amplio: caminatas por senderos solitarios, travesías en kayak por lagos serenos, avistajes de fauna silvestre y escaladas que exigen cuerpo y cabeza. También se suman opciones poco frecuentes como el snorkel en ríos cristalinos o la estadía en antiguas estancias patagónicas, algunas con más de un siglo de historia.

En este mosaico diverso aparecen tres localidades que, si bien no encabezan los rankings turísticos, guardan postales únicas y experiencias que no abundan. Entre quebradas, bosques y casas con alma galesa, se destacan Manzano Amargo, El Chaltén y Trevelin.

Manzano Amargo

Manzano Amargo

A más de mil metros sobre el nivel del mar, este pequeño pueblo neuquino se extiende sobre el valle del río Neuquén, en el remoto Departamento Minas. Aunque la distancia y los caminos lo mantienen fuera del radar masivo, quienes llegan hasta allí encuentran un entorno virgen, dominado por la calma del paisaje cordillerano.

Uno de sus tesoros naturales es la cascada La Fragua, que cae desde una altura de 40 metros entre rocas basálticas y vegetación nativa. El agua desciende desde el norte y termina su recorrido uniéndose al cauce del río, creando un escenario perfecto para recorrer sin apuros. Las rutas de senderismo que atraviesan la zona permiten observar especies autóctonas y conectarse con un ambiente prácticamente intacto.

Lejos del turismo industrializado, Manzano Amargo conserva un perfil rural, con pobladores que viven de la ganadería, la producción de frutas finas y el turismo de baja escala. Un destino ideal para quienes buscan desconectar y reconectar al mismo tiempo.

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El Chaltén

Nombrado “Capital Nacional del Trekking”, El Chaltén se convirtió en una meca para senderistas y amantes de la montaña, aunque mantiene su espíritu de aldea andina. Se ubica a unos 200 kilómetros del aeropuerto internacional de El Calafate, y el trayecto terrestre que lo conecta es tan pintoresco como el propio destino, atravesando tramos de la Ruta Nacional 40 y la Ruta Provincial 41.

Los paisajes de El Chaltén impresionan desde el primer vistazo: cerros afilados, lagunas que parecen espejos y glaciares que se deslizan silenciosos. Entre ellos, el Fitz Roy domina la escena y actúa como faro natural. Las excursiones, que requieren inscripción previa, se realizan con guías certificados por la Asociación Argentina de Guías de Montaña y por el Parque Nacional Los Glaciares, garantizando seguridad y respeto por el entorno.

Aunque es un destino popular entre mochileros extranjeros, también empieza a ganar terreno entre viajeros argentinos que buscan aventura sin salir del país. Su aislamiento lo vuelve desafiante, pero también lo protege del turismo masivo.

Trevelin
 Campo de Tulipanes de Trevelin ubicado en la provincia de Chubut.

Campo de Tulipanes de Trevelin ubicado en la provincia de Chubut.

Trevelin

A orillas del río Percy y con vista a las cumbres nevadas, Trevelin es uno de los secretos mejor guardados de Chubut. Fundado por colonos galeses, conserva una identidad marcada por la arquitectura, las tradiciones y el té servido con pastelería casera. Su nombre, que en galés significa “pueblo del molino”, remite a su origen agrícola y su vínculo con los cursos de agua.

Este pueblo de apenas 8.000 habitantes se asienta sobre las Patagónides, una formación montañosa paralela a los Andes. Desde allí, es posible acceder con facilidad a atractivos de gran belleza como el Parque Nacional Los Alerces, los lagos Rosario y Futalaufquen o la propia ciudad de Esquel. La ubicación estratégica permite moverse entre el turismo de naturaleza y el descanso rural, todo en cuestión de minutos.

Además, las calles flanqueadas por rosales y casas bajas invitan a caminar sin apuro, mientras que la gastronomía local sorprende con platos típicos de la Patagonia y recetas heredadas de la inmigración galesa. Trevelin no tiene pretensiones: simplemente ofrece autenticidad.

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