Amigos queridos, la salud también puede comenzar por un instante de quietud, de conexión y de amor hacia nosotros mismos. Los invito a realizar esta meditación y a volver la mirada hacia nuestro interior, a respirar conscientemente y a aquietar la mente para sentir nuestro estado natural de bienestar.
Meditación de la salud
Sentate en un lugar tranquilo con la columna erguida. Inhalá profundamente y exhalá suavemente. Concentrate en respirar tranquilamente de este modo varias veces.
No hay pensamientos, te conectás con tu Ser verdadero.
Visualizá el corazón espiritual en el centro del pecho.
Y allí en el centro del pecho una luz divina, brillante como un sol. Esa luz divina es una luz verde sanadora. Tomá conciencia de esa luz. Sos esa luz. Llená ahora de luz todo tu cuerpo.
Llevá la luz primero a todo el resto del pecho y abdomen, luego a los brazos y a las piernas. Visualizá cada parte del cuerpo llena de luz radiante y sanadora. Llevá por último la luz a la cabeza, imaginala toda iluminada. Por cada lugar que se mueve esta luz, va armonizando y sanando.
Mi mente y cuerpo ahora están bañados de luz divina. Si hay en tu cuerpo alguna parte específica que necesite liberarse de estrés, enviá la luz especialmente a ese lugar, visualizalo lleno y radiante de luz verde, por varios minutos. Imaginá cómo esta luz llena todo el lugar de salud perfecta y aleja el dolor. Visualizá ahora todo tu cuerpo completo lleno de luz sanadora.
Repetí varias veces mentalmente la siguiente afirmación:
(Inhalando suavemente) Yo soy... (y exhalando) sano.
Mantené ese estado de paz y armonía, y continuá inhalando y exhalando suavemente. Cualquier preocupación, inseguridad o miedo es liberado, y el espacio que ocupaba en tu mente, ahora está lleno de luz y de paz profunda. En esta conciencia divina sentí tu vínculo con la existencia. No tenés dudas. Confiás en vos. Respiras, amas y liberás todo tu estrés y preocupaciones. Ahora te sentís en calma y vital.
Tu cuerpo fue creado en salud y vida perfecta. Volvé a ese estado. Al respirar, sentís que la luz divina se mueve en cada una de las células de tu cuerpo, alineándote con tu estado natural de bienestar.
Ama todo tu cuerpo dando gracias por tenerlo. Aceptá y comprendé que el universo se alinea para ofrecerte tu mayor bien. Todo es perfecto. Tu cuerpo es perfecto. Sos salud perfecta.
Por último, irradiá esta luz verde sanadora enviándosela a todos tus seres amados y a toda la creación.
Sentí la unidad con todo el universo. Todo es uno.
Estos signos encuentran su esencia en los misteriosos recovecos del universo.
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Todo es perfecto.
Amigos queridos, qué importante es meditar y hacernos un tiempo para volver al eje.
Frenar el ruido de la mente y recordar que dentro nuestro también existen la paz y la calma.
Cuando respiramos con conciencia, aprendemos a observar, a soltar esos pensamientos que no nos hacen bien y a vivir más plenamente el presente.
Meditar no es escapar de la vida, sino encontrarnos con ella desde un lugar más profundo.
Gracias por existir,
Claudio María Domínguez