Se suponía que las redes sociales venían a facilitar la conexión. Y lo hicieron: hoy en día es posible comunicarse prácticamente al instante a través de servicios de mensajería o de videollamadas, al igual que compartir información, archivos o datos desde cualquier parte del mundo. Pero, una década después de su desembarco en el mundo, su diseño adictivo ya comienza a mostrar los primeros daños en la salud.
Entre los problemas más recurrentes se encuentra el "cuello por textear", una postura que ejerce una presión dañina sobre la columna cervical, así como la tendinitis en los pulgares por el uso del teclado táctil. Asimismo, la exposición prolongada a la luz azul de las pantallas genera fatiga visual, sequedad en los ojos y altera significativamente los ciclos del sueño, lo que dificulta el descanso nocturno y aumenta el riesgo de sufrir insomnio.
En el ámbito conductual y psicológico, la necesidad constante de revisar las notificaciones reduce la capacidad de concentración, afectando directamente el rendimiento académico y laboral. El bienestar general también se ve comprometido debido a que el entretenimiento digital fomenta un estilo de vida sedentario, disminuyendo el tiempo dedicado a la actividad física. Este impacto es especialmente notorio en niños y adolescentes, quienes además experimentan una fuerte presión social para mantenerse conectados de forma permanente.
Redes sociales y celular: la adicción silenciosa de la que nadie habla
Emilce Garzón, especialista en redes sociales, reconoció "que no es fácil dejar el celular" y lo comparó con la adicción histórica al cigarrillo: "Estamos en el momento que se necesita ese freno porque vemos y está comprobado daño directo. Nos damos cuenta de las demostraciones del aumento de ansiedad, de los pensamientos intrusivos y de hasta las consecuencias más extremas como lo son los suicidios por challenges de TikTok".
El abuso del celular también deteriora la calidad de las relaciones interpersonales al provocar desconexión y desinterés durante conversaciones o reuniones familiares. Asimismo impacta en la vida sexual y genera enormes dificultades al momento de vincularse.
Cada vez son más las personas que intentan abandonar el uso del celular.
Redes sociales
Por otro lado, la distracción que generan estos dispositivos en situaciones cotidianas, como caminar o manejar, incrementa de forma alarmante el riesgo de sufrir accidentes en la vía pública tanto entre transeúntes como los viales por falta de atención. Ante este panorama, los expertos enfatizan la importancia de adoptar medidas conscientes para limitar el tiempo en pantalla y mitigar sus efectos negativos.
El uso de redes sociales en Argentina: una sociedad hiperconectada
Según un análisis de DataReportal y Kepios, en Argentina había 32,9 millones de cuentas activas a fines de 2025, lo que equivale al 71,7% de la población. Como si fuera poco, el 79,1% de los usuarios argentinos de internet utilizaba al menos una plataforma social
En paralelo, el informe Kids Online Argentina 2025 elaborado conjuntamente por UNICEF y UNESCO muestra que, entre niños, niñas y adolescentes urbanos de 9 a 17 años, el acceso a internet ya es casi universal: el 96% tiene internet en el hogar y el 95% posee un celular con conexión.
El relevamiento también indica que el 80% usa redes sociales todos los días o casi todos los días, y que el 83% utiliza aplicaciones de mensajería con la misma frecuencia.
Es una tendencia alarmante a nivel mundial, considerando que, según Datareportal, el tiempo promedio en pantalla durante 2025 fue de 6 horas y 40 minutos y que esta cifra se eleva en la Generación Z, cuyos valores superan las 9 horas.
Cada vez son más las escuelas que prohiben los dispositivos móviles en clase.
Apagón de redes sociales: cómo hacer para dejar de usar el celular
Las redes sociales están diseñadas con una interfaz adictiva, de manera que no podamos dejarlas. De hecho, los empresarios luchan por captar la atención de los usuarios para que pasen más tiempo frente a los dispositivos, muy a pesar de tener que afrontar consecuencias legales por los daños a la salud de sus propios consumidores.
Ante estas advertencias y la consciencia de comprender la problemática, cada vez son más las personas que toman la iniciativa de dejar de usar el teléfono y volver a lo "viejo": al encuentro y también a hobbies que impliquen usar el cuerpo, la cabeza y las manos.
Emilce Garzón, emprendió una campaña que tiene como objetivo dejar de ver redes. "Está enfocado principalmente en ahora son tres veces a la semana, durante 4 horas. Lunes, miércoles y viernes no uso Instagram, TikTok ni Twitter", contó en diálogo con C5N.
"Lo hago para mí misma, trato de poner el celular en una cajita. A veces no quiero apagarlo, pero lo hago como para tener un poco más de control sobre eso por mí misma", manifestó, a la vez que analizó el "efecto de dopamina" en redes tras las notificaciones, mensajes o me gusta: "Estamos muy expuestos a las pantallas o tenemos ahí el costadito el premio, esa búsqueda de de satisfacción falsa. Porque después nos genera malestar: vos usas el teléfono en WhatsApp y tenés instalado Instagram, Twitter, etc Entonces, muy fácil que el dedo se corra y entres ahí sin necesidad alguna".
Garzón asegura que la práctica tiene resultados: "La verdad es que es muy notable: ya desde el primer momento que lo dejás que estás más tranqui. También pasa que hay una cuestión inmediata de ir a revisar, o sea, mirás WhatsApp y querés ir a revisar, pero con consciencia te controlás".
Si bien hay quienes deben utilizar el teléfono por cuestiones laborales, también esa consciencia permite dejar el teléfono. Otra de las opciones que practica la influencer es la de activar el modo avión, para evitar las notificaciones y también desactivar todo tipo de conexión.
Hobbies analógicos: planes y prácticas para desconectarse
A la par de los ejercicios voluntarios para dejar el celular, se suma una especie de renacimiento de actividades por fuera de las deportivas que requieren el uso de la cabeza, el ingenio y las manos para tratar de desconectarse del teléfono y conectar con el propio cuerpo como así también con los demás.
Nuevas alternativas ante el avance de las redes sociales
- Taller de cerámica
- Taller de dibujo y pintura
- Clases de cocina
- Cocinar en casa
- Talleres de electricidad, tapicería y carpintería
- Crucigramas
- Salas de escape
- Journaling
- Taller de escritura
- Sopas de letras
- Ajedrez
- Tocar instrumentos
- Leer libros