Mantener un cuerpo fuerte después de los 50 es muy importante no sólo por un tema de cuidado de estética, sino también para cuidar la fuerza muscular. Este es uno de los principales indicadores a la hora de tener una buena salud y una mejor y mayor autonomía en la madurez. La pérdida natural de masa muscular que comienza alrededor de los 30 años se acelera con la edad, afectando la movilidad, la resistencia y la calidad de vida. Sin embargo, incorporar ciertos ejercicios de fuerza puede revertir parte de este proceso y ofrecer beneficios que van mucho más allá de lo físico.
Cada vez más investigaciones señalan que entrenar la fuerza no solo ayuda a conservar masa muscular, sino que también reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la densidad ósea y favorece la salud cardiovascular. Entre todas las opciones posibles, hay un movimiento que destaca por su capacidad para trabajar múltiples sistemas del cuerpo y, según expertos, marcar la diferencia en la longevidad: las sentadillas.
Este ejercicio funcional, fácil de adaptar a cualquier nivel de condición física, no requiere equipamiento muy elaborado y puede practicarse en casa o en el gimnasio. Además, su versatilidad permite que personas que nunca hicieron entrenamiento de fuerza puedan empezar de forma segura, con progresiones que mejoran la técnica y el rendimiento con el tiempo.
Cuál es el ejercicio que beneficia la longevidad si se hace después de los 50 años
Las sentadillas son uno de los movimientos más completos para quienes buscan mantenerse activos después de los 50. Al realizarlas de forma regular, se fortalecen glúteos, cuádriceps y core, se cuida la movilidad de cadera, rodillas y tobillos, y se contribuye a prevenir afecciones como la osteoporosis o la artrosis. También mejoran el equilibrio, la postura y la sensibilidad a la insulina, factores clave para un envejecimiento saludable.
Un metaanálisis publicado en BMJ en 2018 confirmó que la debilidad muscular, especialmente en las piernas, está asociada a un mayor riesgo de mortalidad y a una pérdida acelerada de independencia. Las sentadillas, al activar grandes grupos musculares y estimular el sistema cardiovascular, neuromotor y óseo, se ubican como una herramienta eficaz para contrarrestar esos riesgos.
El famoso test de sentarse y levantarse del suelo sin apoyo de las manos, difundido por un estudio brasileño, mostró que quienes lo superaban con facilidad tenían más probabilidades de vivir más tiempo. Practicar sentadillas de forma regular entrena patrones de movimiento similares y desarrolla las capacidades físicas necesarias para rendir bien en esta prueba.
Para quienes no tienen experiencia en entrenamiento, se recomienda comenzar con ejercicios guiados en máquinas o guiados por alguien, para luego progresar a la ejecución con el propio peso o con cargas libres. Otras opciones complementarias para potenciar la fuerza y la estabilidad son el peso muerto, el press de hombro, el remo con barra y las zancadas, además de ejercicios unilaterales, de agarre y de pies.