Andrés Ridois: "No concebimos la idea de hacer vinos que no nos enamoren"

A pocos días de la inauguración de su bodega, “El Arca”, el empresario dialogó con C5N. “Hacemos microvinificación de partidas limitadas. Cada botella se piensa con amor. Y en ese proceso fuimos encontrado la nostalgia del tiempo. Alta gama sin tiempo no es alta gama”, afirmó.

El predio de Dragon Back, estratégicamente ubicado para abastecerse de uvas del Valle de Uco, Agrelo y Perdriel, en la provincia de Mendoza, fue el escenario elegido por Andres Ridois para construir El Arca, la bodega donde prometen producir etiquetas Premium de pequeñas partidas con tecnología de vanguardia y que fue testigo de una mega fiesta para más de 1.000 personas que sirvió de excusa para presentar el proyecto.

“Para lograr el objetivo de hacer grandes vinos nos tomamos todo el tiempo necesario. Esa es la clave: el tiempo. Cada botella se piensa con amor. Y en ese paso creativo fuimos tratando de encontrar la nostalgia del tiempo. Alta gama sin tiempo no existe. Alta gama con una cosecha joven no es un vino de alta gama, es apenas una promesa de un buen vino”, asegura Ridois.

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Más de mil invitados dijeron presente en la fiesta de presentación de El Arca, en Luján de Cuyo.

Más de mil invitados dijeron presente en la fiesta de presentación de El Arca, en Luján de Cuyo.

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Durante el evento de degustaron todas las etiquetas del portfolio de la bodega.

Durante el evento de degustaron todas las etiquetas del portfolio de la bodega.

Una historia que inspira

Andresito (así lo llaman sus amigos y colegas) nació el 15 agosto de 1975. Promedio más alto desde primero hasta séptimo grado, preseleccionado para integrar Los Pumitas sin haberse formado en divisiones inferiores (no llegó a integrar el equipo por lesión), Ridois se recibió de economista a los 24 años y rápidamente armó el bolso con poca ropa y se fue casi con lo puesto a surfear olas a California y después a Cuba, a disfrutar una experiencia de vida.

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Andrés Ridios con una de sus obras. El empresario se define como un artista autodidacta.

Andrés Ridios con una de sus obras. El empresario se define como un artista autodidacta.

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Ridois fue el creador del Laberinto de Borges, uno de los atractivos turísticos más destacados de la ciudad de San Rafael.

Ridois fue el creador del Laberinto de Borges, uno de los atractivos turísticos más destacados de la ciudad de San Rafael.

De regreso a su Mendoza natal, decide iniciar su transformación y se reconvirtió en artista, en un escultor autodidacta. El paso siguiente fue construir el conocido Laberinto de Borges, en la Estancia Los Álamos, uno de los atractivos turísticos más emblemáticos de la ciudad de San Rafael. Ya convertido en diseñador de laberintos, Andresito recibió el llamado de Ernesto Catena para construir un laberinto en su chacra. Tiempo después, Don Catena le ofrece un trabajo estable y es así como Ridois tomó contacto por primera vez con el mundo de la vitivinicultura.

Fue parte del equipo de trabajo que lanzó al mercado Alma Negra, el vino de la etiqueta que rompió con todos los paradigmas en la industria. En el año 2011 lo trasladan a Escorihuela, para ocupar el puesto de gerente para Mendoza y de allí pasó por otras conocidas empresas del rubro.

Oportunidad ante la crisis

Todo marchaba sobre ruedas en la vida de Andrés. Pero en mayo del 2019 se produce un quiebre, cuando le diagnostican cáncer de garganta. Paralelamente, junto a su socio actual, Horacio Scaiola, ya habían lanzado 4.000 botellas de Los Mil Demonios. Harto de las reglas y enemigo de los protocolos, a la hora de pensar en el nombre de la bodega, casi no hubo debate entre ellos. La llamaron “Sin Reglas”. Scaiola y Ridois suelen repetir que, en términos de vinos, “las reglas no existen”.

Esas mil etiquetas se transformaron en 4.000 y al año siguiente en 22.000. Allí surgió la idea de elaborar partidas microvinificadas en contenedores chicos, un concepto que con el tiempo se profundizó hasta llegar a producir vinos de “híper alta gama” o, como le gusta decir a Ridois: “El arte de encapsular y convertir la fruta del vino, en vino. Con la misma identidad, manteniendo la esencia".

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Los Mil Demonios, todos juntos, en una presentación en caja de madera.

Los Mil Demonios, todos juntos, en una presentación en caja de madera.

Curado del cáncer, en plena pandemia y a cargo de los destinos de Bodegas Sottano y Colosso Wines, Andresito decidió concretar el sueño de la bodega propia y allí nace “El Arca de los Arcángeles, que es la nave para producir estos grandes vinos”, cuenta Ridois. Desde la línea de los vinos de Sin Regla, que “tienen un componente sin madera y otro con un método especial de solera en el cual se utiliza un núcleo viejo y se lo conecta con la nueva cosecha para darle la profundidad del tiempo y lo joven de la fruta”; pasando por la línea de Mil Demonios, con vinos del Valle de Uco con mayor paso en madera, en el año 2022 crea Los Arcángeles, “vinos ultra cuidados, ultra añejados, conservando la fruta casi al límite de la pelea con la madera, para lograr sabores únicos, complejos y profundos”.

El proyecto

El Arca está distribuida en cuatro naves, destinadas a la fermentación en tanques de acero inoxidable, a la fermentación en fudres de hasta 2000 litros de madera nueva proveniente de los bosques de Eslavonia, en Croacia, y las dos últimas para el almacenamiento de vinos en barricas y fudres, donde esperan ser embotellados en las diversas líneas de la bodega.

“La diferencia clave con el roble francés es que el clima más frío en Croacia permite un crecimiento más lento del roble, resultando en poros más finos. Esta decisión técnica de trabajar con fudres de mayor capacidad apunta a que el vino sea el protagonista en cada botella y no la madera, siendo esta última una herramienta enológica que contribuye a alcanzar nuestros objetivos”, afirma el “Arcángel del Vino”.

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Uno de Los Arcángeles, los vinos de alta gama que salieron al mercado en 2022.

Uno de Los Arcángeles, los vinos de alta gama que salieron al mercado en 2022.

“El Arca” es el lugar donde descansan los Arcángeles y los Demonios de la bodega Sin Reglas, suele repetir Ridois. El empresario sostiene que “la vida en la tierra es un poco de infierno y un poco de vino. Atravesamos sufrimiento y buenos momentos, y el vino nos va a acompañando en ese proceso”, acota y sigue: “En esta bodega no concebimos la idea de hacer vinos que no nos enamoren a nosotros mismos”.

Sin Reglas está abocada 100% a hacer microvinificaciones. “La idea es conservar la fruta primaria, transformar la fruta de la uva lo más fielmente posible en un nuevo producto que es el vino. Para eso necesitamos contenedores chicos que generen la fermentación a poca temperatura. Así tenemos menos pérdida de aromas primarios. Es mucho más difícil de trabajar porque no se utilizan bombas sino tolvas. Tiene que ingresar el grano dentro del tanque y ahí la primera fermentación es dentro del grano. Por eso también se cosecha de noche, para que la uva no fermente antes de ser metida adentro del tanque”, continúa.

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“En esta bodega no concebimos la idea de hacer vinos que no nos enamoren a nosotros mismos”, afirma Ridois.

“En esta bodega no concebimos la idea de hacer vinos que no nos enamoren a nosotros mismos”, afirma Ridois.

La bodega no se dedica a hacer añadas. Hace blending de distintos componentes, tres o cuatro veces al año, en pequeñas partidas. “Esa identidad le quita el peso de estar atado a las añadas. Entonces empieza a haber una biblioteca de vinos. Cada botella que se toma está numerada y tiene un total y una partida, a veces de una cosecha y a veces de múltiples cosechas”, acota.

Para el final se reserva una primicia: “En esta nueva bodega vamos a poder hacer una paleta de colores y sabores inmensas con la provincia de Mendoza como protagonista excluyente. Se trata de la línea híper Premium, ´El Purgatorio’, que saldrá a la venta a principios de 2024. Es una pelea entre un Arcángel y un Demonio, entre un vino ultra envejecido y una gran selección de barricas de 500 litros”, concluyó.