Una histórica marca de galletitas anunció que cierra su fábrica: qué pasará con los productos

La compañía vendió su planta principal en la provincia de San Juan y encara un cambio de gestión. Continuarán en el mercado gracias a un cambio en la fabricación.

La empresa de galletitas Tía Maruca dejará de fabricar sus productos en su planta en San Juan ya que tercerizará su producción por disposición del dueño fundador Alejandro Ripani. En la fábrica de 300 empleados se realizarán productos para abastecer a otras compañías del sector.

El establecimiento previamente estuvo en manos de PepsiCo y fue adquirido recientemente por Juan Carlos Crovela, un empresario bonaerense con negocios vinculados al azúcar y la harina, que integró el directorio de Georgalos.

Tía Maruca
Productos de Tía Maruca.

Productos de Tía Maruca.

La decisión se toma en un contexto de baja de consumo y dificultad para acceder al crédito.

Por su parte, Crovela compró la planta se comprometió a modernizarla, incorporar tecnología y ampliar su capacidad productiva. Según medios sanjuaninos, bajo la nueva gestión se saldaron deudas pendientes con el personal, incluidos salarios y aguinaldos, y se estabilizó el ambiente laboral tras un periodo de conflicto.

La crisis financiera de los últimos siete años

Su inestabilidad financiera se había profundizado en 2019, cuando ingresó a un concurso preventivo por deudas estimadas en $300 millones.

En 2024, el grupo Argensun Foods, conocido por la marca de snacks Pipas, adquirió el 50% del capital y tomó el control operativo y estratégico de Tía Maruca. Este desembarco permitió regularizar pagos atrasados, ordenar cheques rechazados y homologar el concurso preventivo.

En octubre de 2025, la empresa cerró su planta en Chascomús y despidió a 27 empleados, pese a los parates técnicos y retrasos en el pago de sueldos en las distintas sedes productivas que habían implementado para intentar sobrevivir a la industria nacional en crisis.

La terciarización de la producción: el recurso empresarial predilecto

La empresa láctea Sancor pidió su quiebra ante la Justicia tras ocho meses de no pagar sueldos y ante la negativa de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ALTIRA), encabezada por Héctor Ponce, a tercerizar la producción.

A principios de 2025, la compañía realizó un concurso de acreedores y despidió a 300 empleados en Córdoba y Santa Fe por causas de "fuerza mayor". La compañía quedó con un personal de 1.050 personas. En 2017, Sancor tenía 4.000 empleados y producía 4 millones de litros de leche por día, mientras que en la actualidad la producción diaria se redujo a 500.000 litros.