Comer pescado para Semana Santa es una tradición de origen católico pero de profunda raigambre en la Argentina. Sin embargo, el consumo de este alimento se derrumbó a números similares que los de hace 50 años. La caída supera a la que se observó en el Rodrigazo de 1975 y 1976.
Según datos de un estudio elaborado por el Observatorio de Consumo de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP), las ventas de productos acuícolas podrían registrar una caída de casi el 35%.
El presidente de FULASP, Raúl Cereseto, destacó en Crónica TV que "se está frente a un combo perfecto entre la inflación, la falta de costumbre argentina de consumir pescado y la especulación de determinados comerciantes que en vísperas de Semana Santa aprovechan la oportunidad y hacen un aumento injustificado en los precios".
En este sentido destacó que la falta de control de precios termina atentando contra el consumo de pescado de la población en general".
Los productos marinos eran una tradición para la comida de la Semana Santa en Argentina
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Los precios del alimento registraron de más de un 300% y en enlatados del 500% con respecto al mismo período de 2023. El estudio relevó 324 comercios minoristas y mayoristas, entre los que se destacan los grandes supermercados y pescaderías, en todas las capitales del país. También se trabajó sobre los valores actuales tomados de los sitios online de las cadenas de retail.
¿Qué fue el Rodrigazo?
Se conoce como el Rodrigazo al plan de ajuste anunciado el 4 de junio de 1975 por el ministro de Economía de Argentina, Celestino Rodrigo, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, en conjunto con la gestión del político José López Rega.