El candidato presidencial por La Libertad Avanza, Javier Milei, brindó una conferencia de prensa este miércoles para responderle al mandatario Alberto Fernández y reiteró que, en caso de ser elegido presidente, eliminará el Banco Central y no impondrá un plan Bonex para llevar a cabo su plan de dolarizarización.
En diálogo con la prensa, el libertario advirtió que "apenas asuma" enviará un paquete de medidas al Congreso, entre ellas la de la eliminación del Banco Central.
"La historia monetaria argentina es prueba de ello: desde que existe el Banco Central la tasa de inflación en la Argentina ha sido, en promedio, de 250% anual, hasta que se produjo el repudio de la moneda en 1991", señaló.
Además, se desligó de la responsabilidad por la corrida cambiaria de estos días al asegurar que "nuestras declaraciones sobre la situación económica argentina son las mismas que venimos sosteniendo desde hace años y este modelo empobrecedor inexorablemente conduce a una hiperinflación".
Por otra parte señaló que "la solución de las leliqs no va a implicar un plan Bónex, no va a implicar una expropiación. Va a implicar una solución de mercado, voluntaria, es decir, se respeta el derecho de propiedad".
De qué se trató el Plan Bonex
Conocida como Plan Bonex, fue una estrategia realizada en 1989 por el gobierno de Carlos Menem con el objetivo de frenar la hiperinflación que azotaba al país. El responsable de llevarla adelante fue el por entonces ministro de Economía Antonio Erman González.
Su nombre viene de la abreviación de “BONos EXternos” y consistió en el canje compulsivo de depósitos a plazo fijo por títulos de deuda a 10 años, para sacar los australes de circulación y frenar el alza del dólar.
Además, este plan prohibió a las entidades financieras recibir depósitos a plazos fijos hasta nuevo aviso. Como consecuencia, se logró frenar con "shock" la hiperinflación por una menor demanda de bienes y servicios, además de compra de dólares. Sin embargo, también tuvo otros efectos negativos: por ejemplo, la confiscación alcanzó el 60% de la base monetaria, lo que provocó una fuerte recesión por la caída de la liquidez.