Esta noche, los Celtics tienen una cita con la historia de la NBA. Y el Heat con su propia -orgullosa- historia. La serie más loca y cambiante de las últimas décadas llegará a su fin en el TD Garden, el famoso estadio de Boston que alberga a un de las dos franquicias que más ganado en estos 77 años de NBA (17 títulos, igual que los Lakers).
Pero, con todo lo que ha logrado, la franquicia de Massachusetts nunca logró que puede conseguir hoy. En realidad, ningún equipo desde que nació la mejor competencia del mundo, en 1946. Hasta hoy 150 equipos quedaron 0-3 en una serie al mejor de siete partidos. Y ninguno pudo ganarla. Sólo uno lo consiguió pero en otro deporte en USA: los Red Sox de Boston lo hicieron en las Grandes Ligas de béisbol. ¿Volverá la hazaña deportiva a salir desde la misma ciudad?
Por lo pronto, los Celtics ya hicieron lo más difícil: ganar tres partidos seguidos, dos en Miami, tras lucir quebrados emocional y basquetbolísticamente en las tres derrotas iniciales.
“No nos dejen ganar uno”, avisaron, desafiantes, dos de los líderes del equipo, Marcus Smart y Jaylen Brown. ¿Tendrían una corazonada? Así pasó en el Juego 4, cuando Boston estaba para la barrida, y todo empezó a cambiar en la eliminatoria.
El equipo de Joe Mazzulla volvió a las fuentes -defender, correr, abrir la cancha, mover la pelota y tener eficacia en triples-, fue recuperando la confianza y, como siempre pasa en playoffs, para bien o para mal, se hizo una bola de nieve casi que imparable.
La dinámica había sido negativa en los primeros tres juegos, que Miami ganó con un impactante +39, demostrando ser un equipo granítico, con oficio, áspero, en lo mental y en lo físico. Un equipo noventoso con una estrella noventosa, como Jimmy Butler (promedia 28.5 puntos, 7 rebotes, 5.7 asistencias y 2 robos).
Un plantel diseñado y tallado con la sacrificada y disciplinada cultura de trabajo que instauró Pat Riley -principal directivo, antes DT- desde 1995, apoyado en Butler y acompañado por una serie de obreros que ejecutan muy bien su rol, empezando en Bam Adebayo y siguiendo en Caleb Martin, Gabe Vincent, Max Strus y Duncan Robinson. Ni siquiera dos ausencias de peso, como las de Tyler Herro (tirador infernal) y Victor Oladipo (creador de juego y buen defensor), detuvieron el sorprendente paso de este Miami que estuvo a punto de quedarse afuera de playoffs (hasta perdió el play-in) y hoy puede convertirse en el primer octavo clasificado de conferencia en llegar a la definición de la NBA.
Claro, ya pasó su mejor momento, cuando estuvo 3-0 especialmente, cuando tal vez jugó por encima de sus posibilidad. O, al menos, al tope de ellas. Lo tuvo contra las cuerdas pero no lo pudo noquear. En el peor momento, los celtas supieron bancar y no besaron la lona. Pusieron una rodilla en el piso, eso sí, pero lograron levantarse. Desde aquel segundo tiempo en el Juego 4 han sido otro equipo, aquel que tuvo el funcionamiento que les permitió terminar segundos en el Este y ser el otro gran candidato de la conferencia -el primero fueron los Bucks, justamente eliminados por el Heat tras cinco encuentros-.
El otro momento que dejó pasar el equipo de Erik Spoelstra -uno de los mejores coach de la NBA- fue el sábado a la noche, en casa. No jugó bien pero tuvo una furiosa reacción, como manda su historia, y estuvo arriba por un punto a tres segundos del final. O, mejor dicho, estuvo a una décima de estar en la final y eliminar a Boston.
En la última jugada, Smart lanzó un triple desbalanceado que coqueteó con ingresar y terminó saliendo, pero nadie contaba con Derrick White, el polifuncional jugador de los Celtics que había repuesto del costado pero salió disparado hacia el aro, por si la pelota no entraba. La tomó en el aire y, un segundo antes de que se prendiera la luz roja del tablero, la metió para el delirio de todo Boston. Tan rápido y complejo fue el final, como merecía esta serie, que en el estadio de Miami -y hasta en un casamiento cuyo video se viralizó, ver tuit- festejaron ambos equipos. Hasta que se vio la repetición y se vio que White logró meterla antes de la luz roja.
https://twitter.com/JulianMozo/status/1662804995119390722
Una epopeya que, ahora, pide una epopeya más grande, claro. Ganar el séptimo en casa -son favoritos- y volver a la final, en la que ya esperan los Nuggets de Denver. El año pasado cayó ante los Warriors por 4-2 buscando el anillo que le es esquivo desde 2008 para romper la parida en la cima de los más ganadores de la NBA
Hasta hoy apenas tres equipos lograron forzar el partido que todo el deporte espera (el Juego 7) tras un 0-3: los Knicks en 1951, los Nuggets en 1994 y los Blazers en 2003. Pero no pudieron completar la heroica. Tal vez porque el 7° lo jugaron lejos de casa. Ahora será distinto para los Celtics.
El estadio será un pandemonium y el momentum les pertenece, con un equipo potenciado en confianza, con un Jayson Tatum volviendo a jugar en nivel de superestrella (27.8 puntos, 10.8 rebotes, 5.7 asistencias, 1.1 robo y 1.1 tapa) , con Brown siendo el ladero perfecto que siempre ha sido (22.8 tantos y 5.5 recobres) y con un grupo de acompañantes que está bien, incluso con la chance que vuelva Malcolm Brogdon, su gran sexto hombre que se perdió el Juego 6 por una lesión.
Pero, claro, enfrente estará este Miami, que no está liquidado como algunos piensan. Hablamos de un equipo de gladiadores que viene sorprendiendo a más de uno y si bien haber perdido tres partidos seguidos marca algo -un bajón, propio, en el juego y en el físico, además de una ostensible mejora rival-, no puede descartarse que pueden resurgir y ganar en Boston. Ya lo hizo antes. Puede repetirlo.
Una noche imperdible en Boston. Una noche, como manda el slogan de la NBA cuando de playoffs se habla: Where Amazing Happens, donde las cosas más increíbles suceden…
Y como dato de color, una impresionante coincidencia: un 29 de mayo como hoy, pero de 2022, Boston venció a Miami en el séptimo juego para consagrarse en el Este. Fue 100-96, con 26-10-6 de Tatum, 24-9-5 de Smart y 24-4-4 de Brown.
Butler hizo una predicción: "El año que viene estaremos en la misma situación y lo haremos". ¿Cumplirá?
A qué hora se juega Boston Celtics vs. Miami Heat y dónde verlo
El partido definitorio se jugará este lunes a las 21.30 (hora argentina) con televisación de ESPN.