Entre tantas historias de vida que ocurren dentro del Patagonia Run, el evento de trail y ultra trail más importante de la región, una de las más especiales es la de Mario Chiappero, atleta trasplantado que corrió y finalizó los 110k.
Entre tantas historias de vida que ocurren dentro del Patagonia Run, el evento de trail y ultra trail más importante de la región, una de las más especiales es la de Mario Chiappero, atleta trasplantado que corrió y finalizó los 110k.
Luego de cuatro meses de preparación en un llano como lo es la provincia de Santa Fe - donde vive actualmente-, Mario cuenta que durante la previa debió visitar lugares como Córdoba (su lugar de nacimiento) y Paraná para buscar algo de altimetría pensando en esta carrera.
Su vínculo con las carreras es muy especial. Luego de recibir un trasplante de riñón por parte de su hermana en 2014, eligió volcarse al running y más específicamente al trail: “Estoy convencido de que es la mejor manera que tengo de agradecer ese acto tan noble, y a su vez de demostrar la importancia de la donación de órganos”.
“La verdad que a mí me hizo un cambio de 180 grados, permitiéndome seguir disfrutando de la vida de esta manera, de esta segunda oportunidad”, reflexionó.
Sin embargo, Mario no es un corredor de toda la vida. Se acercó al running tres meses después de su operación. “Tuve un rechazo al mes de trasplantado una batalla de corticoides estaba muy hinchado y no me gustaba como estaba ni cómo me veía. Pensando en alguna actividad física me dijeron que podía correr y bueno, me dediqué a hacerlo”.
La muerte de Nico, su entrenador, por un aneurisma cuando tenía 23 años, fue clave. Su familia decidió donar sus órganos: “Nico salvó ocho vidas. De alguna manera siempre estuve vinculado con la donación y después de acompañar a su mamá durante ese momento fue que me propuse entrenar más fuerte para honrarlo”.
Mario se inició en las distancias de fondo en los 42k de Buenos Aires en el año 2019 y luego conoció la magia de las carreras de montaña. A pesar de que su “condición” puede asustar a la órbita médica, el santafesino admite que se toma cada entrenamiento con extrema seriedad. También es muy cuidadoso con su alimentación y descanso, factores importantísimos que completan la rueda del rendimiento del atleta.
Se trata de la segunda vez que corre los 110k de Patagonia Run y, definiéndolo como la gran hazaña de su año, corre para “bajar sus tiempos”, pero también por Nico, Florencia y por su hijo Valentino. “Cada vez que cruzo el arco es un logro que le dedico a él”, cerró.