Jaylen Brown, la estrella distinta del campeón NBA: un atleta intelectual y líder del activismo social

EL MVP de la final y figura de Boston Celtic rompe el prejuicio que hay con los deportistas afroamericanos. Curioso y ecléctico, es un líder en en la lucha contra la desigualdad racial y social.

-En cinco años vas a estar en la cárcel de Cobb County.

Jaylen Brown admite haber quedado “sorprendido, en shock” cuando su profesora hizo aquella predicción, dejando claro que su alumno seguiría el camino de otros afroamericanos que terminan en el delito. Fue en 2019 cuando el hoy MVP de las Finales de la NBA hizo público aquel comentario que recibió en el comienzo de su escuela secundaria, en Georgia. Aunque él, siempre distinto, con una visión más amplia, ni siquiera le guarda rencor a la docente. "A veces, porque el sistema educativo es tan pobre, especialmente en Georgia, los profesores tienen demasiados chicos y muy poca ayuda. Por eso ni siquiera estoy culpando a ella de lo sucedido”, opinó. Así es la superestrella de los Celtics. Reflexivo, un tipo distinto, con una capacidad intelectual y empática muy superior a la media de los deportistas y de los ciudadanos. Algo que viene siendo tan notorio como su talento dentro de la cancha y que lo han puesto en el centro de la escena. Casi tanto como este título conseguido con los Celtics, el primero de su cuenta personal a los 27 años y el #18 en la historia de la franquicia -ahora- más ganadora de la historia.

Su forma de ser y moverse, sus intereses, acciones y pensamientos, el marcado activismo social y compromiso comunitario que ha mostrado, vienen desde la cuna. Mechalle, su madre, obtuvo dos títulos universitarios: una Licenciatura en Ciencias de Michigan State y un MBA de American InterContinental University, por caso. Como educadora y activista, se aseguró de que su hijo recibiera suficiente educación y siempre le ha enseñado a hablar por sí mismo y también por los que no pueden hacerlo. Incluso, lo inspiró para que se dedicara a actividades filantrópicas y devolviera a la comunidad lo que pudiera. Esa parte la tomó de ella y la veta deportiva del padre y su familia. Marselles Brown fue ex boxeador campeón mundial de la World Boxing Union (WBU), y primo del jugador de la NFL AJ Bouye.

Jalyen siempre fue un chico estudioso. De la secundaria Wheeler se recibió con el promedio de nota más alto y cuando tuvo que elegir el próximo paso, no sólo se fijó en el programa de básquet, su otra gran pasión. Pudo jugar en Kentucky, UCLA, Kansas, North Carolina y Michigan. Pero se decidió por la Universidad de California Berkeley. Y no por cualquier razón. Fue al lugar en el que el Dr. Martin Luther King Jr. habló ante una multitud en 1967. Donde nació el Movimiento por la Libertad de Expresión liderado por estudiantes de la época. Donde se organizaron los Panteras Negras. El lugar que se estableció como el corazón de la libertad de expresión y el activismo contra la injusticia social. Justamente la causa que Jaylen abrazaría, incluso en los momentos de mayor popularidad, ya siendo una figura de la NBA.

jaylen brown

Allí rompió con el prejuicio -o realidad, en algunos casos- de que los atletas supertalentosos aprovechan ese poco tiempo en las facultades para mejorar su juego y vivir de fiesta. Jaylen le dio rienda suelta a su curiosidad intelectual, incluyendo asistir a un posgrado de estudios culturales al que sólo iban egresados de la universidad. En aquellos meses que estuvo en Berkeley el joven Jaylen se movió entre autores que indagaban sobre el racismo, la pobreza, la desigualdad y la injusticia social. Leyó sobre historia y filosofía, a la par que se instruía en meditación, yoga y otros idiomas, como el castellano y arábigo. Lo hacía, claro, en horarios extracurriculares, donde también tomaba clases de guitarra y piano para no perder la veta artística que también le gustaba. También se sumó al equipo de ajedrez de la facultad, donde se destacó. Ya lo había hecho en el secundario, donde era el capitán del team. Los días, en su caso, parecían durar más de 24 horas.

Otro de sus aspectos llamativos es el interés por la exploración espacial, lo que lo llevó a hacer una colaboración con la NASA. Como miembro del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en 2018 participó en una conversación en línea con el astronauta Bernard Harris Jr. Discutió temas relacionados con la educación, la ciencia y la inspiración para los jóvenes. Debido al alto interés del jugador, la agencia espacial norteamericana incluso le ofreció una pasantía que Jaylen no pudo aceptar por sus compromisos deportivos. Pero sí acepto, en 2020, dar una charla en la Universidad de Harvard, siendo persona más joven de la historia en tener ese privilegio. Allí le preguntaron sobre la dicotomía entre inteligencia y deporte. “Para ser honesto nunca le doy a nadie una respuesta directa sobre esa supuesta dicotomía. Odio el hecho de que tener ser uno u otro. Odio el hecho de que, por prejuicios, haya posibilidad de ser ambos”, contestó.

Jaylen Brown, un universitario destacado

En su universidad le bastó un año para destacarse. Dentro y fuera del campo. Como jugador en una temporada le alcanzó para darse cuenta que ya podía soñar con la NBA. Promedió 14.6 puntos y 5.4 rebotes. No descolló, es verdad, pero su autoconfianza ya era otro rasgo distintivo y decidió presentarse al draft de la NBA, en 2016. Para eso armó un equipo de asesores, principalmente afroamericanos, y no contrató a un representante, algo que la mayoría de los jugadores hace en las puertas del profesionalismo. Pero, claro, a cada paso, Brown demostró ser diferente. Como en la previa de la selección, durante las sesiones de entrenamientos y charlas que tuvo con los equipos NBA interesados.

Esos rasgos distintivos asustaron a algunos. Varios scouts en ese momento temían que se cansara de jugar al básquet y optara por otros intereses en su vida. "Puede preguntar mucho", se animaron a decir en privado. Agregaron un temor: "que pierda rápido la pasión por el juego". Un prejuicio que fue considerado como uno racial contra los afroamericanos. ¿Ellos no pueden pensar y sólo deben dedicarse a jugar a los deportes?

jaylen brown

A Danny Ainge le interesaron poco esas creencias o comentarios. El ex entrenador y en ese momento general manager de los Celtics se convenció que debía ser su hombre, pese a que los números en la NCAA hacían pensar que debía ir por otro hombre. Pero, cuando lo invitaron a los entrenamientos privados en Boston, él y todos se convencieron que era el indicado, aseguró Danny hace poco. Su inteligencia, compromiso y ambición eran tan notorios como sus recursos y habilidades en la cancha. Por eso los celtas lo eligieron en el puesto N° 3 del draft, detrás de Brandon Ingram y Ben Simmons, a quienes ha superado en estos años en la NBA, más aún hoy, tras haber sido el MVP de la final del Este y luego de la gran definición de la NBA.

Jaylen fue cumpliendo cada objetivo, personal y del equipo. Se bancó que parte de la prensa y de la liga intentara separarlo de Jayson Tatum, siempre debatiendo cuál era la verdadera estrella del equipo. Brown, inteligente, siempre supo que el equipo está primero y que ambos, juntos, complementados, serían mejores. Por eso su emoción fue más por salir campeón que MVP.

Brown siempre ve más allá. Por su compromiso comunitario y social, una veta que comenzó en el secundario y se potenció en la NBA. En 2016, con solo 22 años, se consolidó como el vicepresidente de la Asociación de Jugadores de la NBA más joven de la historia. Básicamente, cuando se habla de lo que representa la frase “mucho más que un atleta”, Jaylen la personifica verdaderamente.

El compromiso social del MVP de la NBA

La igualdad social tal vez sea su mayor interés. Por eso no sorprendió el papel protagónico que tuvo en el ámbito deportivo durante el 2020, luego del asesinato de George Floyd, en Minnesota, a manos de la policía. Brown fue uno de los líderes de la NBA en la causa conocida como Black Lives Matters. Ya era estrella de los Celtics en aquel entonces, cuando manejó durante 15 horas, junto a parte de su familia, incluyendo a abuelo enfermo, para sumarse a la manifestación que se realizó en su Georgia natal.

"Ni siquiera sabía que iba a protestar. Todo sucedió de forma improvisada. Empecé a tuitear cosas y la gente empezó a responder, y simplemente le dije que se reuniera conmigo acá, y muchos se presentaron. No tenía ni idea cómo lo íbamos a hacer”. Acompañado por dos NBA, Malcolm Brogdon y Justin Anderson, y por el rapero Lil Yachty, Brown inició la protesta reuniendo a más de 100 manifestantes en Sweet Auburn, en el Centro Martin Luther King Jr. para el Cambio Social No Violento, junto a la Iglesia Bautista Ebenezer. “Nosotros estamos creando conciencia sobre algunas de las injusticias que hemos estado viendo. Como joven, tienes que escuchar nuestra perspectiva. Nuestras voces necesitan ser escuchadas. No sé todas las respuestas. Pero siento cómo se sienten los demás”, dijo.

La mayoría de las iniciativas de justicia social que el sindicato de jugadores presentó a la NBA (hacer que las palabras Black Lives Matter se imprimieran en la cancha e incluir lemas antirracistas en la parte trasera de las camisetas, por ejemplo) fueron ideas suyas, según Michelle Roberts, directora ejecutiva de la asociación que nuclea a los jugadores. "Al menos el 50% de lo que finalmente decidimos vino de Jaylen. El chico es especial. Probablemente será presidente en algún momento", admitió.

Brown insistió en el compromiso que debe tener la NBA en la lucha contra la injusticia. “La NBA tiene que hacer de eso un estilo de vida. Cada vez es más difícil para nosotros aceptar y entretener a la gente que se alimenta de nuestra desaparición y luego a mirar a la cara a nuestras comunidades y no escuchar sus lágrimas. No ver la lucha y no querer ayudar”, reflexionó públicamente para luego para a hablar de la importancia de los derechos civiles. "El civismo es lo que pedíamos en el pasado. Creo que el civismo es conformarse con menos. Y creo que tenemos que cambiar esa energía”, agregó.

jaylen brown

Y lo suyo es ir más allá de los discursos, de las palabras, rápidamente pasó a ellos a partir de su compromiso social, especialmente en una ciudad con fuerte pasado racista, en la que, por caso, un grupo de personas asaltaron la casa y hasta defecaron en la cama de Bill Russell, la máxima estrella local, en medio de los años en que los Celtics dominaban la NBA en los años 60. “Creo que pintar a cada hincha de los Celtics como racista es muy injusto, pero es verdad que Boston, como ciudad, tiene mucho que hacer”, declaró.

Pero él, siempre distinto, no esperó que otros lo hagan. Pasó del dicho al hecho y en 2019 creó el Programa Bridge (Puente), que asesora a jóvenes de raza negra y estudiantes de secundaria de Boston interesados en seguir carreras en programas (STEM) educativos que incluyen ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Con el laboratorio MIT de la Universidad de Massachusstes y su Fundación 7uice se interesó siempre por la educación y por disminuir la desigualdad.

"Quiero atacar esa brecha de riqueza aquí en Boston, crear un proyecto... Ayudar a estimular la economía. Quiero hacer un Wall Street negro aquí", dijo tras firmar su contrato multimillonario (304 millones) en 2023. No es un pensamiento habitual en el deporte. En una época en la que la mayoría de los adultos de nuestra generación cree y dice que el futuro está perdido, que no hay esperanza y cada vez estamos peor, gente como Jaylen modifica la percepción.

Tan importante es lo que está haciendo fuera del campo que Brad Stevens, que fue su entrenador y ahora es el nombre fuerte de las oficinas en los Celtics, cree que la revolución Jaylen se verá más afuera que adentro. "Creo que su mayor impacto, por más buen jugador que termine siendo, no será en la cancha. Será fuera. Y eso es una de las muchas cosas que realmente amo de él. Le importa lo que es correcto. Va a expresar su opinión. Y si no sabe algo, lo aprenderá”, admitió el general manager. Clarito.

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