Donald Trump cuestionó los valores de las entradas para el Mundial 2026: "Ni yo pagaría u$s1.000 por ver a la selección"

El mandatario estadounidense criticó el sistema de tarifas dinámicas de la FIFA a solo 40 días del inicio de la Copa del Mundo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó el elevado costo de las entradas para el Mundial 2026 durante una entrevista con el New York Post. El mandatario expresó su rechazo a los valores para el partido debut de su selección, previsto para el 12 de junio en California, en el marco del nuevo sistema de tarifas de la FIFA.

El jefe de Estado admitió su sorpresa ante las cifras vigentes para la cita que organizan su país, Canadá y México. "Ni yo pagaría u$s1000 por ver a la selección", reconoció el mandatario a solo 40 días del inicio de la competencia deportiva.

Trump hizo mención específica al estreno del equipo norteamericano frente a Paraguay en el SoFi Stadium de Inglewood. Pese a su intención de asistir al evento, mantuvo una postura firme contra los precios oficiales: "No conocía la cifra. Me alegra poder estar ahí, pero no pagaría ese dinero".

La polémica gira en torno al modelo de "precios dinámicos", que hace variar el valor de los tickets según la demanda del público. Este mecanismo reemplaza las tarifas fijas por instancia y legaliza los montos estratosféricos que anteriormente pertenecían solo al mercado informal de reventa.

Gianni Infantino defiende el nuevo esquema comercial

El titular de la FIFA justificó la medida bajo el argumento de que el sector del entretenimiento estadounidense exige tarifas de mercado. "Debemos mirar al mercado porque en el que operamos el sector del entretenimiento es el más desarrollado del mundo", explicó el dirigente suizo en una conferencia reciente.

No obstante, el sistema de mercado que promueve la FIFA genera un impacto negativo en las expectativas de viaje. Las reservas de hoteles en territorio norteamericano permanecen por debajo de los niveles esperados, lo cual revela una baja disposición de los fanáticos para afrontar tales gastos.

Este escenario coincide con el desinterés histórico del público local por el fútbol frente a deportes como el básquetbol o el béisbol. La aplicación de estos valores podría derivar en una menor afluencia de espectadores internacionales y locales a las sedes mundialistas.

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