Daniel Bazán, el peluquero de Racing: "Me siento como en casa, yo trabajo para ser campeón todos los días"

El deporte tiene historias que merecen ser contadas. La gran mayoría, invisibles. Con protagonistas que están, en silencio, pero están. Y esta, sin duda alguna, es una de ellas. 

Un tipo apasionado, respetuoso de la gente, soñador. Así se define Daniel Bazán. El peluquero de Racing desde hace 32 años. Para muchos, un oficio. Para él, un estilo de vida. “Laburar en Racing significa el comienzo de una nueva mañana, todos los días… volver a casa, encontrarme con mis afectos, con mis espacios, y desde allí empezar a crear mis sueños. Yo quiero salir campeón todos los días”, le cuenta a C5N en una charla a corazón abierto.

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"Laburar en Racing es algo mágico, impredecible", afirma.

En 1990 llegó desde su Balcarce natal a la zona Sur de la Provincia de Buenos Aires para rearmar su vida. Para cumplir sus sueños. Y la vida tiene esos imponderables… ¿El destino? Quizá. Lo que no hay dudas es que a Daniel, una visita al club de sus amores, le alteró todos los planes. “Me vine a Avellaneda para hacer música y decidí visitar el club para ver las Copas… los trofeos. Esos que tanto soñé de chico con tocar. Y ahí me encontré con unos amigos que me ofrecieron atender la peluquería de mi querida Academia. ¿Cómo iba a decir que no? Agarré la tijera y no la solté más”, confiesa entre risas. Y algo emocionado por esos nostálgicos recuerdos que se le vienen a la cabeza.

Sin embargo, reconoce que es músico por origen. Y que le cantó a Juan Manuel Fangio, vecino de sus pagos. A pesar de esto, nunca le escribió a Racing por “respeto”… aunque si lo hizo para la ciudad de Avellaneda: “Sigo escribiendo mis canciones en la peluquería de Racing. Es mi musa inspiradora. La guitarra está ahí siempre. Y gracias a eso, soy músico de la Municipalidad de Avellaneda. Me escucharon un día, por primera vez, en la cantina de la Sede Central donde estaba como peluquero. ¡Mamá….! ¿Cómo voy a dejar la peluquería?”, asegura.

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Con "Licha" López, uno de los grandes ídolos de la Academia.

Con "Licha" López, uno de los grandes ídolos de la Academia.

A todo hincha le gustaría trabajar en su club. Y Bazán no es la excepción. “Laburar en Racing significa el comienzo de una nueva mañana, todos los días… volver a casa, encontrarme con mis afectos, con mis espacios, y desde allí empezar a crear mis sueños”, agrega. Y continúa: “Es algo mágico, impredecible. Momento a momento se va escribiendo una nueva melodía, como diríamos nosotros los músicos”.

En un tono reflexivo y con rasgos de emoción pura, asevera que no se imagina una vida sin el club de sus amores: “Si volviera a nacer… Me gustaría transitar los mismos caminos que me permitió la vida. Con errores y virtudes, porque a eso venimos. Pero sin olvidar el idealismo de corregir todos los días y a cada momento alguna actitud que en mi pudiese relevarse de alguna manera no destructiva pero si equívoca. Volvería a estar en la peluquería de Racing”, añade sin ningún tipo de dudas.

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No se imagina una vida sin el club de sus amores.

No se imagina una vida sin el club de sus amores.

Como todo peluquero, Daniel también tiene anécdotas. Algunas que saca a la luz y otras que prefiere no contar por respeto al cliente. “Secreto profesional”, dice risueño. En este caso, optó por una algo particular: “Le estaba cortando a un fanático académico, tenía el poncho puesto, como le digo yo… y pasan los jugadores por la ventana. El corazón le empezó a latir, se puso algo nervioso y no dudó en salir corriendo así como estaba. ¿Vos me entendés? Salió a las corridas con la mitad de la cabeza mojada y los pelos al viento. El playón del estadio estaba lleno de periodistas. Y el ‘loco’ fue a pedir un autógrafo. Yo me quedé atónito. Cuando me asomé, estaba este muchacho este en medio de los reporteros con todos los pelos parados”, apunta algo tentado de risa por esa situación.

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Con "Chacho" Coudet, DT campeón en el club.

Con "Chacho" Coudet, DT campeón en el club.

Y hay otro recuerdo que guarda en su memoria y el cual advierte que no se olvidará jamás: “Una mañana estaba barriendo la peluquería… Racing entrenaba de local, haciendo fútbol, como todos los jueves… Y cuando levanto la cabeza, venía el gran 10, el Diego. Sí, Maradona. Se venía perfilando para la puerta 5, donde estaba su esposa. Se acercó y miraba con algo de sorpresa la peluquería. Para mí fue algo único”.

Y sobre el final de la charla, reconoce que tuvo varios clientes famosos y reconocidos, aunque a uno en particular “le robaba mucha información” para sus adentros: el gran Juan José Pizutti. “Fue un grande. Inigualable. Un referente importantísimo de la gran epopeya. Después tuve al ‘Bocha’ Maschio, ‘Mostaza’ Merlo… Que locura hermosa. El ‘Coco’… Los quiero tanto y los respeto tanto. Si hay alguien demasiado pedante y cabrón, yo lo verifico al toque, cuando va llegando. Y lo fleto rápido!”, concluye.

Aunque afirma que “siempre vuelven”. Y sí. Porque para un racinguista, cortarse el pelo en el Cilindro, significa combinar los colores, el amor y la atención de un gran profesional. Al fin y al cabo, Francella tenía razón… el tipo puede cambiar de todo, menos de pasión. Y eso Daniel lo sabe muy bien.

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