Un fuerte diluvio con actividad eléctrica inundó por completo el Jordan-Hare Stadium en Auburn, Alabama, lo que puso en riesgo el partido amistoso entre las selecciones de fútbol de Argentina e Islandia. Sin embargo, el encuentro se disputará a la hora pautada debido a que el moderno sistema de drenaje subterráneo de la cancha escurrió la superficie en apenas 25 minutos luego del cese de las precipitaciones más intensas.
La tormenta acumuló hasta cinco centímetros de agua sobre el terreno de juego, por lo que inicialmente la superficie lucía como una "piscina", según describieron cronistas apostados en el lugar. El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos emitió una advertencia por inundaciones repentinas en el condado de Lee, tras registrarse la caída de entre 50 y 75 milímetros de agua en pocas horas.
Ante la amenaza de descargas eléctricas en la zona del sureste norteamericano, rigió de manera preventiva el protocolo "Weather Delay", que obliga a suspender eventos masivos frente a esta clase de fenómenos. Pese al anegamiento temporal en los pasillos y tribunas del recinto, la organización no comunicó ninguna postergación oficial y la delegación argentina ratificó su salida del hotel rumbo al estadio.
La rápida respuesta del suelo se debió a una avanzada tecnología de canales subterráneos en forma de "espina de pescado", los cuales están recubiertos con tela geotextil. Esta red de conductos facilitó la evacuación hídrica inmediata hacia el centro del campo, a diferencia de los estadios tradicionales donde el líquido se desplaza hacia los laterales.
El personal de mantenimiento acondicionó el césped para el inicio del juego
Los operarios del complejo utilizaron secadores de palo de un metro de ancho para empujar los remanentes de agua y activaron un pequeño tractor para "peinar" el césped corto. Aunque la cancha quedó en condiciones óptimas para el rodaje de la pelota, la humedad residual hará que el terreno esté mucho más rápido de lo habitual.
Esta velocidad del suelo representa un factor de cuidado para los futbolistas, quienes buscarán evitar lesiones físicas o resbalones imprevistos a pocos días del debut mundialista. El cuerpo técnico argentino evaluará las condiciones climáticas del campo para regular las cargas de los jugadores que deben "exigir la máquina a fondo" en este último examen previo al certamen.