La historia detrás de las escandalosas revelaciones de WikiLeaks

Se cumplen 12 años de la filtración masiva de los 251.287 documentos secretos entre embajadas de Estados Unidos con el departamento de Estado de Washington. Un ladrillo más para construir la Web 3.

Hay una fecha que se torna crucial en la historia del periodismo y en la vida del editor y programador australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks. En aquellos tiempos, hace poco más de una década, las redes sociales no habían penetrado en nuestra comunicación, no habían llegado para montar fake news, ni para desarmar la estructura unidireccional de información.

El 28 de noviembre de 2010, Wikileaks comenzó a publicar más de 250.000 documentos diplomáticos desde 1966 hasta 2010, donde las embajadas de Estados Unidos fueron los nodos centrales para recolectar información de todo tipo, dejando a la vista la inteligencia sistemática y el espionaje continuo.



Decenas de países se encontraron afectados, generando el colapso político que con el tiempo se atenuó y que involucró en varios pasajes a la Argentina, por ejemplo, cuando salieron a la luz archivos que mostraban a Hilary Clinton preguntando por la personalidad de Cristina Kirchner.

Si bien esta filtración masiva amenazó a la diplomacia, desdibujando el límite con el espionaje y demostrando el poder del portal creado en 2006, fue el video que publicó WikiLeaks en abril de 2010, titulado Collateral Murder (Asesinato colateral) el que terminó por darle relevancia internacional. La denominación hacía alusión al termino usado por las fuerzas militares, “daño colateral”, para referirse a las consecuencias no intencionales en una intervención. El video era explícito y mostraba a dos helicópteros estadounidenses abatiendo a 12 personas en Bagdad, entre ellas dos periodistas, e hiriendo gravemente a 2 niños.

Para evitar la extradición hacia Estados Unidos, Assange se mantuvo siete años recluido en la embajada de Ecuador en Londres, desde Junio de 2012 hasta abril 2019, bajo el asilo político otorgado por Rafael Correa, que culmina con el inicio del gobierno de Lenin Moreno. Si bien dicho asilo fue para evitar la extradición a Suecia, donde el programador enfrenta cargos por agresión sexual, tanto Assange como sus abogados sospechaban que era una estrategia para llevarlo al país que lo declaró públicamente su enemigo público número 1.

Actualmente, a Assange lo acusan de 17 cargos que lo dejarían el resto de su vida en la cárcel. Mientras ya fue confirmada su extradición a Estados Unidos, aguarda en Belmarsh, una prisión londinense de máxima seguridad, que tanto Amnistía internacional como Nils Melzer (Relator Especial de la ONU sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes) consideran como tortura.

Pero veamos una serie de datos que muestran la incongruencia de mantener a Assange privado de su libertad:

  • La Ley por la Libertad de la Información conocido como “FOIA” (Freedom of Information Act) proclamada en 1967 en Estados Unidos, proclaman que “la función básica de la Ley de Libertad de Información es asegurar ciudadanos informados, vitales para el funcionamiento de una sociedad democrática”.
  • Los medios masivos que tomaron como fuente de información a WikiLeaks no sufrieron consecuencias legales.
  • Chelsea Manning, la exsoldado del Ejercito del ejército estadounidense y analista de Inteligencia, quien filtró los más de 250.000 archivos del Cablegate, luego de 3 años de prisión provisional fue condenada a 35 años de cárcel que se vieron interrumpidos por un indulto que le otorgó Barack Obama. A Manning se le solicitó que declare respecto a Assange, al negarse fue nuevamente encarcelada y tras un aprobado intento de suicidio volvió a estar en libertad.
  • Mike Pompeo (exmiembro de la CIA) en 2017, quien había amenazado con secuestrar y asesinar a Assange, mantiene un vinculo cercano con Lenin Moreno luego de que Quito le retirara el asilo político.

Assange se encuentra apelando la extradición, mientras Estados Unidos prometen que existen chances de pasar los años de prisión en Australia. De una forma u otra, siguen buscando su silencio.

¿Será que el tránsito hacia la Web 3 traerá la tan deseada transparencia de los gobiernos? La credibilidad de quienes deben proteger a la población pende de un hilo con la paradójica acusación de espionaje y conspiración contra Assange, quien probó cuán certera es la frase que repite una y otra vez: "Toda institución reposa sobre una montaña de secretos".

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