Después de haber trabajado con Barack Obama, saltó al ojo público por ser una de las personas proporcionó información sustancial para la investigación que vinculaba a la empresa Cambridge Analytica con Facebook y las elecciones presidenciales alrededor del mundo. Hoy, Brittany Kaiser es una activista comprometida con la soberanía de los datos. “Debemos tener cuidado y asegurarnos de que las grandes empresas tecnológicas y los gobiernos, no estén colaborando para socavar los derechos humanos”, afirma.
Cofundadora de #ownyourdata, una fundación que busca el empoderamiento en la vida digital, la activista que plantea un nuevo modelo de negocios entre Big Tech y usuarios, visitó la Argentina para hablar sobre “La importancia de la soberanía de datos en Internet” y, en una entrevista exclusiva, confirmó el vínculo entre la campaña presidencial de Mauricio Macri en 2015 y Cambridge Analytica.
EG: ¿Cuál es tu postura respecto al uso de nuestros datos y la privacidad?
BK: Primero, cuando compartimos nuestros datos debe ser de manera transparente. Que entendamos qué es lo que compartimos, y que podemos dejar de hacerlo si no nos sentimos cómodos con eso. Segundo, tiene que ser consensuado, que sepamos para qué se usan los datos. Tercero, debemos poder hacer seguimiento de a dónde va esa información y verificar que se use de manera responsable. Y cuarto, saber si será monetizarla, y si es así que esa monetización sea compartida por las plataformas con los usuarios. Aunque sólo se trate de centavos, en especial sabiendo que hay personas en el mundo que viven con menos de 2 dólares por día.
EG: ¿Es por eso que al cambiar el modelo de negocio de las big tech, crees que podrían resolverse los problemas más grandes del mundo?
BK: Así es, porque cada persona que tiene un teléfono podría ganar dinero suficiente para pagar sus compras básicas con el valor que generan sus datos. Eso cambiaría todo. Así todos tendríamos un ingreso universal al participar de la economía digital, que es algo que aún no existe. Todavía las empresas nos quitan nuestros datos, sin reconocer el valor que estamos creando, y no lo comparten con nosotros.
EG: En el documental “Nada es Privado” nos mostró que Cambridge Analytica trabajó para las elecciones presidenciales de 2015, donde Mauricio Macri resultó electo.
BK: Es cierto, mi antiguo empleador, Alexander Nix, vino a Argentina para trabajar con él en la campaña presidencial. También trabajó con el gobierno para crear programas nacionales de datos y diseñar políticas públicas para una Argentina más segura. No fue solo para la campaña presidencial.
Por supuesto que hay usos útiles y beneficiosos para los ciudadanos, pero otros que no, por no ser transparentes y eso puede ser negativo. Desconozco cuáles proyectos se llevaron a cabo finalmente, pero sí que hubo una relación con la campaña presidencial y con ese gobierno.
EG: ¿Cómo definirías la relación gobiernos y big tech?
Hay diversos tipos de vínculos entre gobiernos y big tech, algunos son vinculos transparentes y abiertos, por ejemplo cuando Google fue elegida por el gobierno estadounidense para hacer seguimiento de los contactos entre personas durante la pandemia de Covid-19, al acceder a tu ubicación en tiempo real. Sin embargo, con el movimiento “Black lives matter” donde la mayoría de las protestas fueron pacificas, se usaba esta información para rastrear a los manifestantes. Eso no sucedió en una relación de transparencia. Por lo tanto, debemos tener cuidado y asegurarnos de que las grandes tecnológicas y los gobiernos, no estén colaborando para socavar los derechos humanos.
EG: ¿Cómo puede la blockchain y su descentralización, colaborar en la protección de datos?
BK: Blockchain, no solo mejora la protección de nuestros datos pudiendo estar encriptada, sino que también no da más empoderamiento para vivir la vida digital. Con esta tecnología podríamos ganar dinero o tener descuentos, al elegir qué actividades queremos compartir, por ejemplo a donde vamos de vacaciones o restaurantes que nos gusta visitar, o usar contratos inteligentes. Definitivamente incrementa la transparencia y el consentimiento en nuestra vida digital pudiendo ganar dinero por el valor que creamos para las empresas.
EG: ¿Usas redes sociales?
BK: Ya no uso Facebook ni Instagram, aunque mis cuentas están abiertas. Sí uso Twitter, y tengo esperanzas de que las promesas de Elon Musk al adquirir la plataforma, se cumplan. Una de ellas es la de implementar un KYC (know your client: conoce a tu cliente es una práctica para verificar identidad) para todos en Twitter cotejando que las cuentas creadas sean de personas reales. Ahora, hay bots administrados por granjas que pueden hacer viral cierto contenido generando emociones como el enojo o el rencor en los usuarios. Por otro lado, prometió que abrirá las fuentes de los algoritmos para visibilizar cómo se dirigen las noticias a las personas y que tanto desarrolladores como investigadores puedan mejorarlo.
EG: Son muy pocos y pocas quienes leen las políticas de privacidad y condiciones de uso de las plataformas. ¿Es posible implementar la educación respecto a la huella digital?
BK: La educación es muy importante, y por ahora la mayoría de los gobiernos no tienen literatura específica en su plan de estudios. Actualmente trabajo con DQ Institute una organización sin fines de lucro para capacitar en soberanía de datos, derechos y ciberseguridad, gestión del tiempo en las pantallas, anti ciberbullying… todo lo necesario para tener una vida digital segura. Se necesita enseñarle a los niños y niñas como vincularse con su primer dispositivo antes de que empiecen a usarlo. Sabiendo que cada vez acceden a la tecnología más y más temprano, la escuela primaria, secundaria y en los niveles más avanzados se debe asegurar que los jóvenes aprendan cómo cuidarse por sí solos en lo digital y gestionar la tecnología exitosamente.
EG: Todavía hay quienes sabiendo que su información es usada sin límites pareciera que no fuera un problema.
BK: En los últimos años, después del escándalo de Facebook y Cambridge Analytica, junto con los documentales “Nada es privado” y “El dilema de las redes sociales”, nos dimos cuenta de que no son las empresas las que nos sirven a nosotros, sino nosotros a las empresas de tecnología. Si ves tu teléfono con más de 15 aplicaciones diferentes, que tienen acceso a tu ubicación, fotos, videos, contactos… posiblemente a tu micrófono y a tu cámara… se trata de información que no quisieras que vean extraños que sepan qué haces y a dónde vas, o qué decisiones tomas. Puede que hoy no seas el objetivo pero eso puede cambiar, por eso se trata de un gran problema que debemos detener.