Blockchain: cómo es la fórmula 3.0 que puede definir un nuevo paradigma de la gestión política

Agustín Ferrari, especialista en soluciones tecnológicas de descentralización, afirmó que "no va a solucionar todos los problemas, pero puede colaborar en la integridad electoral, reducir el fraude y la inmutabilidad de la información".

La tecnología blockchain pareciera estar limitada a criptomonedas y transacciones financieras, sin embargo su utilidad se extiende a diversos servicios y modelos, desde la venta de una entrada hasta la trazabilidad de las acciones de los sistemas gubernamentales. Así los ciudadanos pueden acceder y verificar la información de manera fiable en los gobiernos gracias a esta tecnología.

También podría ayudarnos a luchar contra la amenaza de la desinformación masiva, gracias a validadores que utilizan blockchain para identificar la legitimidad de la información, reconociendo patrones y fuentes. Mientras tanto, empresas y ONGs alrededor del mundo están acercando soluciones para aumentar la adopción de estas tecnologías 3.0, aunque en versiones 2.5, para hacerlo de manera progresiva.

Pero, ¿cómo funciona este nuevo paradigma que puede revolucionar la gestión política? Hablamos con Agustín Ferrari, ingeniero egresado de la Universidad de Buenos Aires, quien cofundó Atix Labs en 2013, una empresa de soluciones tecnológicas de descentralización, posteriormente adquirida por Globant.

Periodista: ¿Cómo puede impactar la tecnología blockchain en el sistema democrático y la participación ciudadana?

Agustín Ferrari: Hay que entender que la tecnología no va a solucionar todos los problemas. Pero sobre los problemas de mayor transparencia y toma de decisiones me parece un foco en el cual la tecnología sí puede colaborar en la integridad electoral, reducir el fraude y la inmutabilidad de la información, verificando que el voto del ciudadano sea registrado correctamente. Con blockchain, un ciudadano puede conocer a nivel criptográfico si su voto fue contabilizado, sin revelar a quién votó. Ese chequeo se denomina Zero Knowledge Proof (prueba de conocimiento cero o nulo).

P: ¿En relación con la representatividad, de qué maneras colaboraría la blockchain?

AF: Por ejemplo en la Cámara de Diputados y Senadores. Ante un proyecto de ley, es posible entender qué es lo que se está votando, y qué vota mi representante, manteniendo la inmutabilidad y transparencia de los datos, siendo accesible para los ciudadanos representados.

P: ¿Cómo puede complementarse la inteligencia artificial?

AF: Delegar la representatividad es como un “cheque en blanco”. En el caso de los representantes en el Congreso, podría entender cómo sus votantes quisieran ser representados, accionando en consecuencia, usando tecnología que ya está disponible hace algunos años. Y qué pasaría si, además, el equipo de asesores de un representante tuviera la colaboración de herramientas de inteligencia artificial para tomar decisiones basadas en análisis y datos, teniendo en cuenta lo que quieren sus votantes. Por eso también un punto a discutir son las reglas de decisiones. Las reglas de decisiones requieren definir modelos de actuación. Para el caso de la inteligencia artificial implica analizar diversas variables y escenarios para evitar errores, prejuicios y sesgos, por lo tanto trabajar con equipos de ética multidisciplinarios al momento de definir estas reglas es cada vez más importante.

entrevista blockchain
Agustín Ferrari explicó que la clave de la internet Web 3.0 es la transparencia y la descentralización.

Agustín Ferrari explicó que la clave de la internet Web 3.0 es la transparencia y la descentralización.

Reinventando la gestión política con la Web 3.0

Según Agustín Ferrari, la clave de esta nueva internet conocida como Web 3.0 es la transparencia y la descentralización, donde blockchain funciona como un registro contable electrónico público, que permite que cualquier persona audite la información. Así, “quienes tienen que ejecutar un presupuesto, ya sea por municipio o comuna, pueden tener una firma propia, que proporcione visibilidad sobre los gastos y acciones realizadas".

Ferrari propone una blockchain pública validando la integridad de los proyectos, respaldadas por contratos inteligentes (smart contract) donde una vez cumplidas ciertas tareas, se liberan fondos que estén certificados para avanzar sobre una nueva obra, teniendo como ciudadanos trazabilidad y un seguimiento detallado. En el caso de una licitación, podríamos conocer quienes se están postulando y saber cuándo se abren los sobres, evitando cualquier suspicacia de fraude en el medio del proceso. A diferencia del sistema tradicional, hacerlo sobre una blockchain impide que los datos se modifiquen, y además no tienen un único dueño. Pensando en este concepto de smart contracts, la función de los escribanos o notarios podría volverse obsoleta en ámbitos que siguieran estas lógicas.

P: ¿Cómo ves estas implementaciones en un futuro cercano?

AF: Me imagino al usuario final accediendo a chats conversacionales, sobre los que ya mismo se está trabajando, que tome un árbol de decisión dentro de un municipio o gobierno. El individuo puede acceder a los proyectos, donde la IA garantice un acceso rápido y la blockchain proporcione información certera y no falsa. En Argentina ya existe la Blockchain Federal Argentina (BFA) con un enfoque estatal y que viene usándose hace algunos años para certificar documentos. El próximo escalón es facilitar la adopción para un público más amplio, porque blockchain es una infraestructura.

P: ¿ Blockchain también puede ayudar a luchar contra la desinformación?

AF: Con los motores de inteligencia artificial generativa, los contenidos pueden ser muy similares, o una misma noticia puede ser levantada en varios portales, por esta razón se están construyendo herramientas que validan la autenticidad de la información. Con estos validadores, cuando un medio de comunicación certifica una noticia, la guarda en la blockchain y el lector por medio de una app, QR o escaneo, puede validar si esa noticia es de quien dice ser e incluso ver sus modificaciones. Así se generan entornos de confianza y el medio es el único que puede firmar la noticia con una clave privada.