Ronald Salazar vive en una comunidad al norte de Santiago del Estero donde todavía no llegó el tendido eléctrico y se abastece gracias a la energía solar y a una conexión compartida de Internet. Mientras La Scaloneta disputaba el segundo encuentro del Grupo J en Dallas ante Austria, él abrió las puertas de su casa para que todos los vecinos se acercaran a ver el partido. "Si uno tiene la posibilidad, comparte", expresó.
En diálogo exclusivo para el medio La Gaceta, el hombre de 41 años contó que si bien con los años la situación energética en el pueblo de Pirujá Bajo mejoró, aún no llega la electricidad y, gracias a sistemas alternativos de energía, pudieron abastecer a la comunidad. El acceso a internet también es fruto de la organización comunitaria ya que un vecino se encarga de contratar el servicio y lo reparte entre varias familias.
Salazar tiene en su vivienda energía generada por paneles solares. Sin embargo, la falta de días soleados obliga a administrar cada watt disponible. "Venimos de muchos días nublados y eso complica la carga de las baterías", explicó al medio tucumano. Aún así, decidió abrir las puertas de su casa para que todo aquel que quisiera compartir el partido de la Selección Argentina en comunidad.
La conexión a Internet no está del todo resuelta y depende tanto de la batería como de la calidad de internet. "Nosotros nos conectamos así. El aparato principal está en otro lado y desde ahí nos compartimos la señal", explicó el hombre.
Por otro lado, Salazar recordó que antes la costumbre era escuchar los partidos por la radio pero hoy tampoco llega bien la señal radiofónica a la comunidad: "Antes se escuchaban mucho más los partidos por radio. Hoy ya no tenemos ninguna señal que llegue al pueblo así que la única manera de verlo es si tenemos internet".
Con el paso de los años, la comunidad de Piruaj Bajo incorporó celulares, internet y paneles solares, pero aún espera la llegada del tendido eléctrico, una obra que cambiaría su vida cotidiana y laboral. Mientras tanto, los vecinos continúan con sus tareas tradicionales, como la producción de carbón y el trabajo con postes de madera.
Sin embargo, cuando juega la Selección Argentina, Ronald Salazar convierte su casa en un punto de encuentro y, si la batería y la señal lo permiten, se reúne la comunidad entera para ver el partido, compartir la pasión por la Scaloneta, lejos de las grandes ciudades.