Una casa de la localidad bonaerense de San Miguel explotó y quedó completamente destruida luego de que los empleados de una empresa tercerizada pincharan accidentalmente un caño de gas durante la realización de obras de saneamiento en la vía pública.
El hecho ocurrió hacia las 15.30 del martes, cuando trabajaba en la esquina de Urquiza y Belgrano el personal de la UTE Tecma-Alfa-Vial, empresa contratada por AySA, para hacer arreglos en la zona.
Una máquina tuneladora perforó accidentalmente la red de gas, que comenzó a filtrarse por la cloaca hacia las casas de la cuadra.
Alertado por el olor, uno de los vecinos, Joaquín, se acercó a los trabajadores para saber qué ocurría, pero, en un principio, no recibió respuesta. Luego, el operario que manejaba la máquina le indicó que abriera las ventanas y sacara a la gente de su casa.
Ante esto, se dirigió al sistema "Ojos en Alerta", un programa implementado por el municipio que comunica a los vecinos de forma directa con el Centro de Operaciones Municipal (COM) a través de WhatsApp, para alertar sobre casos de emergencia o inseguridad.
Desde allí, enviaron a personal de Defensa Civil, que constató la pérdida de gas y comenzó a evacuar todas las viviendas del área que podrían estar afectadas.
Fue entonces cuando una de las casas, ubicada junto a donde vive el vecino que se comunicó con "Ojos en alerta", explotó y quedó totalmente destruida. Allí vivía una mujer que se encontraba de vacaciones. Afortunadamente, no hubo heridos ni víctimas fatales.
En la madrugada del miércoles la gente de la zona pudo volver a sus casas, cuando se confirmó que no había peligro.
Para facilitar el trabajo de los constructores, como parte de un plan de prevención de daños, las empresas de gas entregan documentación sobre la existencia de las instalaciones, asesoramiento en obra y un manual explicativo con recomendaciones sobre cómo realizar trabajos de movimientos de suelos en forma segura.
Suelen solicitar a todas las empresas que realizan trabajos, tanto con maquinaria liviana como pesada, que antes de comenzar los trabajos efectúen un relevamiento o cateo manual para verificar los lineamientos del plano entregado, para evitar roturas que pongan en riesgo la salud de los trabajadores y de los vecinos, y eviten daños en viviendas.