Lucas González era un joven futbolista que soñaba con llegar a la Primera División de Barracas Central. Tenía 17 años, vivía en Florencia Varela y era el hijo mayor de Cinthia y Héctor.
Lucas González era un joven futbolista que soñaba con llegar a la Primera División de Barracas Central. Tenía 17 años, vivía en Florencia Varela y era el hijo mayor de Cinthia y Héctor.
Lucas jugaba en la Sexta División del Camionero y usaba la camiseta número 10 como su ídolo Lionel Messi. Comenzó su carrera en Racing Club a los 6 años, pasó por Defensa y Justicia cuando cumplió 14, y desde hacía un año estaba en Barracas.
En palabras de su mamá, Cinthia López, Lucas era un deportista que se levantaba todos los días muy temprano para entrenar y después asistía al colegio en horario nocturno para terminar con sus estudios secundarios.
Como cualquier otro día, Lucas terminó de entrenar y salió del club con sus amigos. El plan era festejar que habían quedado en el equipo. Se subió a un auto y todo se derrumbó. Debido a una confusa persecución policial, el joven recibió dos impactos de bala en la cabeza que le provocaron muerte cerebral.
Con expresiones de mucho dolor, sus familiares y amigos se manifestaron en el barrio porteño de Barracas en busca de un culpable. Por su parte, el club para el que Lucas jugaba dispuso tres días de duelo sin actividades sociales ni deportivas y exigió que se haga justicia.