Murió Néstor Savio, represor de la ESMA condenado a prisión perpetua

El exmarino integró el Grupo de Tareas 3.3.2 que operó en la Escuela de Mecánica de la Armada durante la última dictadura. Fue condenado por secuestros, torturas y homicidios de doce víctimas.

Néstor Omar Savio, exintegrante del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, murió a los 80 años. Durante la última dictadura cívico-militar, participó del aparato represivo que funcionó en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio.

La muerte del represor fue recordada por HIJOS Capital, que publicó un mensaje en sus redes sociales en el que volvió a señalar el silencio de Savio sobre el destino de las personas desaparecidas y de los niños y niñas apropiados durante el terrorismo de Estado.

“Murió el genocida de la ESMA Néstor Omar Savio. Condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. Nunca dijo dónde están nuestras hermanas y nuestros hermanos apropiados ni los cuerpos de nuestros familiares. Ni olvido ni perdón”, expresó la organización.

Quién era Néstor Omar Savio y por qué fue condenado

Nacido en Buenos Aires el 16 de abril de 1946, Savio fue un oficial de la Armada Argentina que alcanzó el grado de capitán de fragata. Durante la dictadura integró el Grupo de Tareas 3.3.2, una estructura represiva que operaba dentro de la ESMA y que tuvo a su cargo secuestros, interrogatorios bajo tortura y otros crímenes contra personas perseguidas por razones políticas.

Dentro de ese grupo, Savio cumplió funciones en el área de logística. Su participación en el circuito represivo quedó acreditada en los procesos judiciales por los crímenes cometidos en el centro clandestino.

En octubre de 2011, el Tribunal Oral Federal N.º 5 lo condenó a prisión perpetua en el marco de la causa conocida como ESMA II. Los jueces lo encontraron responsable de privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, tormentos contra personas perseguidas políticamente y homicidios agravados vinculados con doce víctimas.

Entre las personas por cuyos casos recibió condena se encuentran las religiosas Alice Domon y Léonie Duquet, las Madres de Plaza de Mayo Esther Ballestrino de Careaga y Azucena Villaflor, y Ángela Auad, además de otras víctimas del terrorismo de Estado.

La sentencia estableció su responsabilidad penal por crímenes cometidos en el marco del plan represivo de la dictadura y dispuso, además de la prisión perpetua, la inhabilitación absoluta y perpetua.