Mujeres en el mundo del trabajo: desafíos para achicar la desigualdad laboral

El mercado de trabajo aparece como uno de los últimos espacios por conquistar plenamente. Para las mujeres, todavía, las desigualdades y la situaciones de ventaja en relación a los varones son claras.

A comparación del siglo pasado, la participación de mujeres en el mundo del trabajo aumentó considerablemente en el país y en Latinoamérica. Sin embargo, las desigualdades estructurales en cuanto al género en el acceso al mercado laboral persisten y aún quedan lugares por conquistar.

A pesar de la lucha feminista y las políticas de Estado tendientes a lograr una equidad de géneros, los estereotipos en torno a trabajos feminizados y masculinizados, cuyo origen están profundamente arraigados en nuestra sociedad se perpetúan replicando el modelo patriarcal.

La situación de LGBTI+ en relación con el mundo del trabajo es particularmente crítica. Travestis y trans forman parte de uno de los sectores más vulnerados en términos sociales, educativos, económicos, laborales y de salud en Argentina. Es un desafío generar más políticas públicas y ampliarlas en torno a sus posibilidades concretas de acceso al mercado de trabajo formal.

La división sexual del trabajo organiza la tareas productivas a los varones vinculadas con la esfera de lo público, y las reproductivas a las mujeres, relegadas al ámbito doméstico, del cuidado y mantenimiento, a la esfera de lo privado. Esto las perjudica a la hora de insertarse en el campo del trabajo en perjuicio material y simbólico y además, limitando el acceso a puestos jerárquicos.

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Desde el Ministerio de Trabajo sostienen que muchas de ellas todavía sufren discriminación al momento de solicitar el ingreso a trabajos masculinizados, como por ejemplo, ser conductora de transporte urbano.

Los indicadores más representativos para leer las desigualdades en el mundo del trabajo son la tasa de actividad, de desocupación, de subocupación y de informalidad, brecha salarial, segregación horizontal y vertical. Un punto importante de la desigualdad en el mundo laboral lo constituye la violencia, el acoso y el hostigamiento por motivos de género que sufren mujeres y personas de la comunidad LGBTI+.

Históricamente, cuando las mujeres acceden al mercado de trabajo lo hacen de manera limitada, y se incorporan mayoritariamente en determinados sectores. Suelen tener mayor representación en aquellos relacionados a mandatos sociales, que son a su vez, los menos dinámicos y con remuneraciones más bajas.

Visibilizar estas brechas es condición necesaria, pero no suficiente, para continuar un camino de recuperación económica que alcance también a mujeres y diversidades, en pos de construir una sociedad más justa e igualitaria.

Durante el tercer trimestre de 2022, las mujeres registraron el 72,8% del sector “Enseñanza” y un 67,9% del empleo en servicios sociales y de salud, según los datos del CEPA (Centro de Economía Política). El caso más ilustrativo de este fenómeno es el trabajo en casas particulares, sector en el cual las mujeres explican el 96,3% del empleo. No casualmente, este sector es de los peores remunerados y de mayor informalidad de la economía.

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Por otra parte, destacan que el segundo componente de la asimetría estructural entre mujeres y varones en el mercado laboral "es el diferencial de ingresos que perciben". Durante el tercer trimestre del 2022, en los 31 aglomerados urbanos, los varones percibieron un 24,6% más de ingresos personales y un 22,8% de ingresos por ocupación principal que las mujeres.

Tal como ocurre con la desocupación, las mujeres son quienes tienen mayor participación en trabajos informales. Desde la casa de estudios resaltan que "las mujeres continúan teniendo acceso, en términos generales, a trabajos de menor calidad".

Por ejemplo, en la Construcción y en las Actividades Primarias las mujeres explican solamente un 3,6% y un 22,8% respectivamente. En la misma línea, la industria manufacturera por su parte tuvo una representación del 33,1% de mujeres durante el 2022. Es importante resaltar que estos sectores son los primeros en generar empleo frente a un escenario de crecimiento económico y generalmente no exigen niveles altos de capacitación y formación.

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También, explican que siguen existiendo desigualdades en los tiempos de trabajo entre los géneros incluyendo el “trabajo en la ocupación” y el “trabajo no remunerado".

De acuerdo a la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT) se encuentran diferencias: las mujeres destinan 42 minutos más a trabajar (incluyendo ambas actividades que demandan trabajo) que sus pares varones, siendo el promedio de horas diarias destinadas al trabajo total 9:20 para las mujeres, y de 8:38 para los varones.

Esta mayor carga de tareas de trabajo no remunerado sobre las mujeres que se observa en términos generales, se profundiza en aquellos sectores socioeconómicos de mayor vulnerabilidad. Esto se asocia a una menor capacidad de tercerizar servicios de cuidado, lo que reduce a su vez las posibilidades de insertarse en el mercado laboral.

Brecha patrimonial: la otra cara de la desigualdad de ingresos

La distribución desigual en el acceso al mercado laboral y a los ingresos entre varones y mujeres tiene como correlato la brecha patrimonial. Lo que representa una diferencia respecto a la titularidad del patrimonio en función del género.

Según el informe de ENUT, las mujeres ganan menos, poseen menos riqueza y destinan mayor porcentaje de sus ingresos al pago de impuestos vía impuestos indirectos y regresivos como el IVA. En 2022, las mujeres siguen representando un tercio de las personas titulares del impuesto a los Bienes Personales.

Además el valor de sus bienes es aún más bajo que ese tercio que representa su titularidad. En otras palabras, los bienes de las mujeres en promedio valen menos que los de los varones.

Participación de mujeres en el trabajo

En Argentina existe una diferencia estructural en la participación que tienen mujeres y varones en el mercado laboral: de cada 10 personas asalariadas registradas en empresas privadas, 7 son varones y 3 son mujeres.

En tanto, se suma la dificultad de las mujeres de insertarse en ciertas actividades económicas, que se encuentran históricamente masculinizadas, y como contracara, su sobrerrepresentación en aquellas actividades que se encuentran históricamente feminizadas, no casualmente asociadas a tareas de cuidado.

Los sectores de la construcción, explotación de minas, suministro de electricidad y gas y agricultura son los que presentan menor participación de las mujeres en el total de presentaciones de declaraciones juradas de ingresos gravados por el impuesto a las ganancias.

En cambio, los sectores que presentan mayor participación de las mujeres en el total de presentaciones son salud y servicios sociales, administración pública, servicios inmobiliarios, siendo enseñanza el único sector con participación mayoritaria de mujeres

Trabajos masculinizados: la incursión de las mujeres en el transporte

El acceso de las mujeres al mundo laboral del transporte publico no cuenta con mucha historia. Algunas trabajadoras cuentan con más de 20 años en el rubro y según indican desde la cartera de Trabajo "sufren discriminación al momento de solicitar el ingreso al sector". En algunas provincias como Córdoba, La Rioja, Salta y Tierra del Fuego hay más conductoras.

En 2019, el titular de realizó de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de la ciudad de Rosario, Manuel Cornejo, realizó polémicas declaraciones en relación a a la cada vez más fuerte presencia de mujeres como choferes de colectivos y consideró que "es un trabajo muy, pero muy duro para una mujer" y definió que "el cuerpo de la mujer no está preparado para manejar un colectivo".

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Manuel Cornejo.

Manuel Cornejo.

"El físico de la mujer es más débil que el del hombre, es un trabajo duro el del colectivo; me pueden decir que hay muchas mujeres manejando taxis y autos, pero no es lo mismo que un colectivo que tiene chasis y carrocería de camión", agregó y sumó: "Creo que el organismo de la mujer no está preparado para ciertas cosas, como por ejemplo para manejar un colectivo o un camión; eso no quiere decir que no lo hagan, pero no masivamente".

También, para argumentar su postura, recordó la experiencia de la empresa Victoria, que había contratado prácticamente casi todas mujeres: "Creo que no quedó ni una". "No les dio resultado, esas mujeres después fueron quedando en el camino, por el tema del ausentismo, que es mayor en las mujeres, por cuestiones de la maternidad y porque el organismo no está preparado para eso", insistió.

La mujeres en el colectivo, el día a día

Verónica Milagros Noriega de 23 años trabaja en Transporte Escalada, en la línea 169. Entró a la empresa hace 6 meses y manifestó su deseo por tener este trabajo desde hace mucho. "Pensé que nunca iba a poder. En realidad me presenté en empresas cercanas a mi domicilio y no me tomaban por ser mujer", señaló en diálogo con C5N.com

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Verónica Milagros Noriega de 23 años trabaja en Transporte Escalada, en la línea 169.

Verónica Milagros Noriega de 23 años trabaja en Transporte Escalada, en la línea 169.

Pero tuvo una oportunidad gracias a una compañera que conoció en la escuela donde hicieron la LINTI (Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional) que le contó que "las líneas de colectivos 169 , 130 y 78 tienen la obligación de tener el 30% de personal femenino".

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Por otra parte relató como vive su día a día arriba del colectivo. "Paso muchísimas situaciones y mayormente de parte de los hombres, comentarios o gritos como por ejemplo ´anda a lavar los platos´ o ´maneja bien la c...de tu madre´´. También algunos hombres cuando ven que soy mujer, no suben y esperan el colectivo de atrás", detalla Noriega, que indica que la mayoría de que quienes les dice algo son varones "de 40 años hacia arriba". La joven remarcó que de sus compañeros colectiveros nunca recibió un comentario machista.

Al mismo tiempo destacó el rol de Erica Borda, una punta de lanza para otras mujeres que con el patrocinio jurídico de la Defensoría General de la Nación presentó hace años un amparo contra el Estado nacional y tres empresas de colectivos que no habían querido contratarla por ser mujer.

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Tras un proceso de 6 años, la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo le dio la razón y determinó que esas empresas demandadas deberán tener 30% de conductoras "para compensar las ilegítimas desigualdades detectadas en materia de acceso de las mujeres al empleo como choferes de colectivo".

A raíz de este fallo, en 2019, el Gobierno oficializó la creación del Registro de Mujeres Aspirantes a Choferes de Colectivo (REMACC) bajo el Programa de Promoción e Inclusión de Mujeres en la Actividad del Transporte Automotor.

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Esta iniciativa se propone erradicar la discriminación que padecen las mujeres en el acceso a un puesto de trabajo en el sector del transporte automotor, creado por Resolución del ministerio de Trabajo.

Su autoridad de aplicación es la Subsecretaría de Políticas de Inclusión en el Mundo Laboral que lo ejecuta a través de la Dirección de Promoción e Integración de la Mujer y Diversidades.

La cartera creó por Resolución Nº 1/2019 el Registro de Mujeres Aspirantes a Choferes de Colectivo (REMACC) en el ámbito específico de la CTIO.

Las mujeres mayores de 21 años que quieran trabajar como conductoras de colectivo y ya poseen licencia habilitante pueden inscribirse en el mismo. Por su parte, las empresas pueden consultar el registro a través del sistema de trámites a distancia (TAD), a fin de buscar la cobertura de vacantes.

Adicionalmente, para las mujeres que desean trabajar como conductoras, pero no poseen licencia, se creó una nómina en donde podrán inscribirse para: acceder a la capacitación específica en la materia; y/o recibir financiamiento para la obtención o renovación de la Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (LiNTI) o aquella que se requiera en la jurisdicción de la aspirante.

Por último, se creó un registro de empresas del sector para facilitar la contratación de mujeres, además de facilitar beneficios económicos a través del Programa de Inserción Laboral y de acercar la posibilidad de formar parte de la Red de Empresas del Transporte Automotor por la Igualdad.

Además de la sentencia testigo del caso Borda, hay otros fallos judiciales que derivaron el proceso judicial para la inclusión de mujeres en el sistema, además de que, en algunas provincias y localidades, se dieron eventos y disposiciones que lo favorecieron.

Cuál fue el alcance del Programa para la Promoción e Inclusión de Mujeres en la Actividad del Transporte Automotor

Desde la apertura de la nómina, febrero de 2019 hasta la fecha, se inscribieron vía la plataforma TAD, 237 mujeres manifestando su interés en trabajar como conductoras de colectivos. El 30% del total de aspirantes, cerca de 70 mujeres, pudieron acreditar la habilitación para conducir y la formación correspondiente para poder ser inscriptas en el REMACC.

La Subsecretaria de Políticas de Inclusión en el mundo laboral del ministerio de Trabajo, Cecilia Cross, afirmó a C5N.com que junto con el Ministerio de Transporte, se está "adecuando la política a modo de ampliar la cobertura no solamente en el área metropolitana de Buenos Aires sino en otras ciudades del país, y poder imprentar políticas similares para trabajar con las cámaras de mediana y larga distancia, donde las participación de las mujeres es todavía menor que en el caso de transporte urbano".

A través del programa, se brindó durante 2022 financiamiento para la obtención de la LiNTI a un total 12 mujeres (AMACC). A octubre de 2022, por acción del programa, un total de 30 choferas se incorporaron a la dotación de personal de empresas de transporte automotor del sector público y privado.

La integrante del Consejo Directivo de UTA, Valeria Luis, se refirió al cumplimiento y misión del programa de Inclusión a Mujeres en el transporte y afirmó que quien debe realizar el seguimiento es el ministerio de Trabajo, así como también su cumplimiento.

Desde su punto de vista, la delegada opina que no se cumple porque muchas "empresas de colectivos continúan desconociendo el derecho" y tampoco alcanza porque "hay mujeres inscriptas y no son solicitadas al momento de una vacante laboral"

"Hay mucho para mejorar, hoy 8 de Marzo enviamos desde UTA una solicitud a ambos ministerios (trabajo y transporte) con el objetivo de poder encausar más el desarrollo de la inclusión de mujeres y diversidad", comunicó.

Por otra parte, indicó que dentro de la actividad "hay mujeres, pero lejos estamos aun de cubrir porcentajes mínimos. Falta mucho para alcanzar logros de igualdad". En cuanto a la existencia del programa, señaló: "no ha modificado mucho ya que el mismo debería contar con concientización a través de campañas masivas ya que incluye a las aspirantes en todo el país".

"Hay muchos hace años con el acompañamiento de nuestro secretario general Roberto Carlos Fernández y todo el consejo directivo nacional de la Unión Tranviarios Automotor nos sentimos contenidas y con oportunidad de desarrollarnos como mujeres sindicalistas a la par de ellos, pero falta trabajar mucho sobre este tema en sí. La igualdad es un compromiso tomado hace tiempo y eso nos da fortaleza", resaltó.

Y concluyó: "Nuestra actividad desde siempre a logrado misma tarea: igual remuneración, cuestión que no es menor, pero estamos lejos de que las mujeres estén incluidas masivamente"

Mujeres camioneras: el curso que genera oportunidad en un rubro masculinizado

Duilia Cattarozi fue una de las egresadas de la cuarta edición de "Conductoras" realizado por Scania. Es un Programa de Formación Profesional exclusivo para que más mujeres puedan desempeñarse en la industria del transporte de cargas, una iniciativa única en Latinoamérica. Actualmente son 48 las mujeres egresadas de las cuatro ediciones realizadas.

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Según la la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), en la actualidad menos de 1% están en manos de mujeres. El objetivo del programa es reducir la brecha de género existente en el sector y contribuir a satisfacer la necesidad de conductores profesionales que tiene el transporte de carga, otorgándole una nueva salida laboral a mujeres que buscan profesionalizarse.

"Yo nunca manejé un camión, era mi sueño pero sentía que era algo medio imposible. Es difícil que alguien te de la posibilidad, es un rubro machista y de hombres", manifestó Duilia de 38 años oriunda de Santa Fe que trabaja en una estación de servicio a nombre de Buyatti Ricardo Luis.

La mujer fue parte de las 12 mujeres del programa y fue capacitada para manejar transporte con carga y transporta combustible por Santa fe, Chacho y Formosa. También tiene marido y dos hijos.

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"Gracias a eso mi vida cambió. Es muy emocionante estar arriba del camión cisterna, porque no se ven chicas en el norte del país, era algo inusual. Cuando me veía la gendarmería, me paraban para ver si era verdaderamente una mujer. Alguna gente me felicita. Es muy gratificante trabajar de esto", relató a este medio.

Al mismo tiempo contó que su presencia "a la gente le da curiosidad y lo primero que preguntan es si estoy casada y tengo hijos". "Una vez bajé en un control y se querían sacar una foto porque era la primer mujer que veían arriba de un camión", relató.

Sin embargo, también pasó por difíciles momentos antes de concretar su actual trabajo. Muchas veces fue rechazada en empresas por ser mujer. "Me decían ´¿vos vas a manejar el camión?´,cómo si yo no pudiera. También me dijeron que ´¿por qué no me quedo en mi casa?´.

Por último, dejó un mensaje esperanzador a las mujeres, "pueden hacerlo, hay que soñarlo, animarse y hacerlo, es un trabajo lindo".

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