El avance de la inteligencia artificial en distintas partes del mundo inquieta y moviliza. Las sensaciones se dividen entre la incertidumbre por hasta qué punto llegará en el futuro, la expectativa por el progreso de la tecnología en distintas áreas, y la cautela por los peligros y las consecuencias que conlleva. No obstante, existe un hilo conductor que son los interrogantes que se abren: los cambios, desafíos y hasta las preocupaciones en el rubro laboral.
Los desafíos de implementar la inteligencia artificial en el mundo laboral: puestos en riesgo y una nueva forma de relacionarse
Se incrementa el debate sobre el uso que se les da a las máquinas y especialistas advierten acerca de la preparación que hay que tener. La Argentina es el país de la región que menos utiliza la inteligencia artificial para trabajar.
El desasosiego, para algunas personas, encuentra su máximo punto si creen que la inteligencia artificial afectará tanto a los puestos de trabajo que, llegado a un extremo, algunos de ellos podrían desaparecer, aunque hay otros que le quitan dramatismo y piensan que si bien habrá modificaciones, no sólo se tratará de un cambio en los hábitos y las tareas de trabajo.
Uno de los hechos que alimentó el debate sobre el uso de la inteligencia artificial fue una denuncia del diario The New York Times, que se llevó a cabo en diciembre de 2023, contra OpenAI y Microsoft. El medio estadounidense, que es uno de los más reconocidos del mundo, acusó a la empresa de investigación y a la compañía multinacional de utilizar varios de sus artículos para ejercitar chatbots y marcaron que estos asistentes ya rivalizan con el diario como otro lugar para informar.
La demanda del medio gráfico se sumó a una larga lista de controversias sobre los límites de los algoritmos, incluido hasta dónde es conveniente su injerencia en el sector laboral, que hasta hoy es analizado por los especialistas en el mundo con diferentes opiniones. Según se consignó en el propio diario, en la denuncia contra OpenAI y Microsoft se advirtió que éstos tendrían que ser culpabilizados por "miles de millones de dólares en daños y perjuicios legales y reales", aunque no se refirió a un monto de dinero en específico.
¿La inteligencia artificial complementa o reemplaza a los puestos de trabajo?
Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que la integran países sudamericanos como Chile y Colombia, al igual que naciones europeas como Alemania, España e Italia, señaló que el 27% de la mano de obra de los países que forman parte de la organización tienen una mayor exposición de ser reemplazadas. En contraste, un estudio de la Organización Internacional del Trabajo determinó que es más probable, en los próximos años, que la principal consecuencia de la inteligencia artificial no sea la desaparición de empleo, sino una complementación, como a través del ChatGPT.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, expuso su intranquilidad por el desarrollo de las tecnologías avanzadas sobre los empleos, en una conferencia de prensa: "Estoy muy preocupada por el impacto de la inteligencia artificial en el mercado del trabajo".
"Estamos frente a una revolución en la que el intelecto humano corre el riesgo de ser sustituido, incluso en trabajos de alto perfil, con el riesgo de un impacto devastador en el que cada vez serán necesarias menos personas", marcó en una de las evidencias de que el espacio de este campo está en la agenda de distintas partes del mundo. Incluso, en diciembre de 2023, los integrantes de la Unión Europea pactaron la ley de Inteligencia Artificial en la que la cuestión clave es que categoriza sus peligros para un mejor control.
Argentina es el país que menos utiliza la inteligencia artificial para trabajar en la región
La Argentina, a comparación del resto de las naciones de la región, es el país que menos se utiliza la inteligencia artificial en el trabajo ya que el 31% de las personas aseguró que la aplica frente a Perú con un 49% o Panamá con un 32%.
En este marco, en un estudio del portal de empleo Bumeran, se indicó que el 44% de los encuestados cree que los talentos incorporan sistemas informáticos "para hacer consultas ante inquietudes diarias". Además, el 59% piensa que estos desarrollos tecnológicos no sustituirán al trabajo humano.
En tanto, se dio a conocer a través de un informe de Microsoft que el 63% de los trabajadores argentinos apoyaría comisionar la mayor cantidad de deberes a la inteligencia artificial, al igual que un 67% en Latinoamérica y un 70% en el mundo.
Cambios en la manera de trabajar
C5N.com consultó a dos especialistas de la inteligencia artificial por su impacto sobre los puestos de trabajo. Por su parte, el gerente global de Selección y Desarrollo de Apex América, Lucas Bustos, describió cuál es el objetivo de la IA con respecto a los empleos y advirtió sobre las modificaciones que se producirán. "Lo que más apunta es a reemplazar todo lo que es más bien rutinario y que no necesita tanto de la lógica. Si bien hay algoritmos y demás que ayudan, lo que va a cambiar es un poco la forma del trabajo", adelantó.
En ese sentido, el especialista indicó qué profesiones y trabajos se verían más afectados: "Los trabajos que son muy rutinarios se ven mucho más afectados por la inteligencia artificial. También van a sufrir los automatizados". No obstante, en contrapunto, destacó que habrá más lugares para trabajar: "Se van a crear nuevos puestos de trabajo, aunque ni siquiera hoy sabemos cómo van a ser porque la Inteligencia Artificial llega hasta cierto punto. No está tan claro cuáles son los puestos que se van a necesitar".
Por su lado, el CEO y fundador de RockingData, Fredi Vivas, manifestó a este medio que no cree que el desarrollo de los algoritmos atente contra los empleos: "No veo a la inteligencia artificial como una amenaza sobre los puestos de trabajo". Por el contrario, aseguró con este medio que ya se crean más ocupaciones. "Eso ya está pasando. Los puestos de trabajo de mayor crecimiento en términos de demanda en el mercado laboral de los últimos años están relacionados con el análisis y la ciencia de datos. Y eso no solamente incluye el conocimiento técnico", expresó.
— ¿Puede haber puestos de trabajo que podrían desaparecer por la inteligencia artificial? ¿Cómo es la relación con los humanos?
— Lucas Bustos: Si bien habrá puestos que van a estar más afectados por las consecuencias de la inteligencia artificial, que son los automatizados y rutinarios, no creo que estos puestos de trabajo desaparezcan porque hay una parte cognitiva o de análisis que todavía las herramientas no pueden hacer. Las herramientas predicen y pueden hacer mucho, por ejemplo el ChatGPT da mucha información pero después alguien tiene que tomar una decisión sobre esa información. Por el momento no va a reemplazar al humano, aunque en cuestiones de rutina y procesos más estancos, ahí sí. La primera Inteligencia Artificial estuvo puesta en las automotrices, en cuestiones rutinarias, el trabajo en serie, pero siempre hay alguien que tiene que predecir un resultado.
— Fredi Vivas: La mayoría de los estudios suelen mencionar a las tareas mecánicas y repetitivas como aquellas más plausibles de ser reemplazadas. Incluso en profesiones creativas como la de un diseñador o un gerente de marketing, existen tareas mecánicas y repetitivas que la inteligencia artificial puede realizar perfectamente brindando más tiempo a los humanos para realizar otro tipo de tareas más estratégicas o relacionales. Los vínculos humanos podrían tomar cada vez más protagonismo, por ejemplo si un médico ya puede usar IA para que lo ayude a realizar un diagnóstico, puede liberar tiempo para acompañar a un paciente en situaciones donde el apoyo humano, la palabra, el tiempo dedicado a una conversación, es lo que realmente más necesitamos y que hoy prácticamente les resulta imposible dedicar.
— ¿Cómo nos podemos preparar frente al avance de la inteligencia artificial en los trabajos?
— Lucas Bustos: Uno de los puntos es la preparación de un sistema educativo diferente. Si bien empieza a hablarse algo de algunas escuelas, muchos de nuestros hijos son nativos digitales y empiezan a tener más vinculación a estas cosas, pero los que no somos tan nativos digitales o pasamos de una generación a otra y nos transformamos en digitales tenemos una gran etapa de preparación y una etapa de formación. Tenemos que vincularnos con la tecnología y el primer paso para esto es formarse con las nuevas herramientas para que después sea mucho más fácil convivir con la inteligencia artificial porque hay cosas que antes se hacían y que ahora las va a hacer la máquina, pero nosotros tenemos que entender cuál va a ser nuestra función del resultado que nos produce el algoritmo.
— Fredi Vivas: El primer paso, y creo que el más difícil de dar es no tenerle miedo. Sino más bien entender cómo funciona. La primera reacción que tenemos los seres humanos ante un objeto extraño es naturalmente temerle, oponerse e intentar mantener el status quo. Eso no es una posibilidad. La inteligencia artificial está creciendo de forma exponencial y sería muy ingenuo creer que podemos frenar su avance. Una vez que dejamos de tenerle miedo y entendemos cómo funciona, nos daremos cuenta que si la usamos éticamente estamos frente a una herramienta que puede ayudarnos en tareas que ni nos hubiéramos imaginado. Desde la detección de anomalías en imágenes médicas hasta la predicción de pandemias, o el uso eficiente de recursos hídricos y energéticos, como ya está pasando en el mundo.
— ¿Cómo es la actualidad de la inteligencia artificial en la Argentina en referencia a los empleos?
— Lucas Bustos: El avance en la Argentina es rápido, aunque todo dependerá de la estructura organizacional de cada compañía, el que tenga recursos avanzará más rápido. El mercado marca todo. Hay una cuestión de inversión de recursos económicos porque se necesita de alguna manera avanzar, si bien hay cosas que son de libre acceso hay otras que se necesitan inversión, que después hay que hacer convivir esa inversión con los resultados que se necesitan para después entender si se necesitan o no esas personas que antes se necesitaban para hacer esa tarea. La Inteligencia Artificial trae mejorar los resultados y desde ese punto de vista la velocidad va a depender mucho de eso.
— Fredi Vivas: Un estudio desarrollado recientemente por una gran consultora norteamericana reveló que en 2023 a nivel global sólo el 20% de las personas declaraba usar con frecuencia la inteligencia artificial en su vida cotidiana o su trabajo. Esto nos demuestra dos cosas: por un lado que en los próximos años veremos un gran crecimiento de la adopción de inteligencia artificial en nuestros trabajos. Pero por otro, que existe el principio de invisibilidad. La inteligencia artificial se está volviendo invisible a los ojos humanos, y la usamos permanentemente sin darnos cuenta.
— Entonces se podría decir que hay diferentes maneras de vincularse con la inteligencia artificial...
— Fredi Vivas: Para mí existen tres formas de relacionarse con la inteligencia artificial, una es ser un usuario pasivo, porque hay muchas personas que desde hace algunos años interactúan con la IA de manera inconsciente. Por ejemplo, cuando escuchan una canción y Spotify le recomienda otra. En todos lados hay un algoritmo que optimiza las búsquedas y no nos damos cuenta. En segundo lugar, el usuario activo, un tipo de persona que de manera voluntaria utiliza en su día a día herramientas de IA como puede ser para traducir videos o armar un texto complejo. Por último, están los creadores que la utilizan por ejemplo para predecir ventas, abandono de clientes y disminuir el riesgo en la toma de decisiones; optimizar costos logísticos, detectar mejor los intentos de fraude, entender cómo se comportan en profundidad los usuarios, pacientes y alumnos y a partir de eso armar estrategias personalizadas.
— Con respecto a la preparación del avance de la inteligencia artificial, ¿cuáles son los riesgos de quienes no se apresten?
— Lucas Bustos: Todo aquel que a corto plazo no sepa lo que es la inteligencia artificial, seguramente va a ir quedando afuera del mercado laboral porque todo empieza a tener una inteligencia artificial atrás. Antes se necesitaba un consultor para que explique qué es un liderazgo y hoy entras a ChatGPT y dice qué es un liderazgo. Se lo pedís de varias formas diferentes y te lo explica de varias formas diferentes. Tenemos que mirarnos quiénes somos, qué hacemos y por qué lo hacemos y qué parte de lo que hacemos lo podría tener la Inteligencia Artificial y qué parte no. Hay que potenciar eso que se sabe que no lo va a poder hacer. Entonces nos van a necesitar por eso y no por lo que hacíamos rutinariamente.
— ¿Cuáles ejemplos se podrían dar acerca de las transformaciones de roles?
— Lucas Bustos: Usamos inteligencia artificial para nuestro proceso de selección, entonces necesito gente más capacitada para entender los resultados que me arrojan de los postulantes, que antes que alguien solamente estuviese llamando para hacer una entrevista. Cambia la forma de interpretación del resultado que arroja la inteligencia artificial, cómo eso convive con nuestro match cultural y de esa manera tomamos una decisión. Sigo necesitando a la persona pero desde otro lugar. Su puesto original que era llevar todo el proceso, como la papelería, el rejunte de información y demás y después tomar la decisión y hoy todo eso lo podemos hacer con la inteligencia artificial. Recibo toda esa información concentrada y tomo una decisión. Necesito alguien que tenga una mirada más estratégica, con una capacidad de análisis diferente pero entender esos resultados que arroja la inteligencia artificial y a su vez, que pueden nutrir cómo se fortalece la inteligencia artificial. Si se ve algo que no cierra, hay que pensar en cómo decirle al algoritmo ‘necesito esto, también’.
— Fredi Vivas: Cada vez más necesitaremos abogados especialistas en IA, personas expertas en compliance y riesgos éticos de la IA, o incluso expertos en comunicación con datos. Todo esto sin mencionar otro tipo de puestos de trabajo que han surgido entre otras cosas gracias al desarrollo de plataformas cuyo modelo de negocio está llevado adelante por inteligencia artificial, como es el caso de Instagram, Facebook o Twitter que dieron origen al surgimiento de community managers y expertos en marketing digital, por citar un ejemplo.
— Se habla mucho de regulaciones a la inteligencia artificial, ¿hay que ponerle límites en el trabajo?
— Lucas Bustos: El problema no es la inteligencia artificial, sino nosotros. Si se mete inteligencia artificial en algo, después todo tiene que tener inteligencia artificial y a veces no todo la necesita. El problema no es el avance de la tecnología, sino cómo la usamos, con la capacidad que tenemos de interpretar qué necesitamos y qué cosas son las que nos traerá resultados. A veces sale algo en algún problema de tecnología y todo el mundo sale corriendo atrás de eso. No funciona. La parte oscura es saber elegir dónde incorporamos inteligencia artificial y por qué. El criterio es todo, sobre todo cuando los recursos son más finitos. Decíamos que la atención telefónica iba a desaparecer pospandemia y hoy sigue estando. Cualquiera de nosotros, por lo menos en Sudamérica, si se necesita llamar, cuando nos atiende y nos dan los pasos, se pueden hacer mecánicamente pero en un problema a veces necesitas la escucha del otro, que te hable y entienda.
— Fredi Vivas: Es importantísimo que desarrollemos marcos éticos para trabajar con inteligencia artificial que permitan hacer un uso responsable de esta tecnología. Esto significa poner al ser humano en el centro del desarrollo tecnológico, entendiendo que las máquinas están al servicio del humano y no al revés. Partiendo de esa base, no veo a la inteligencia artificial como una amenaza sobre los puestos de trabajo. El peligro es otro, probablemente mucho más grande y oculto. Un uso no ético de la inteligencia artificial puede tener grandes consecuencias en nuestras sociedades. En mi último libro, Invisible, desarrollé siete relatos ambientados en un futuro no tan lejano en donde pueden evidenciarse esas consecuencias.
— ¿Hay que tener en cuenta la asiduidad de la utilización de la inteligencia artificial?
— Fredi Vivas: Uno de los 10 nuevos principios de la inteligencia artificial que desarrollé en mi último libro es el principio de frecuencia de uso. Éste principio entiende que las máquinas deberán garantizar, en un futuro no muy lejano, a los seres humanos una frecuencia de uso de sus habilidades cognitivas básicas. Por ejemplo, si no usamos más nuestra capacidad de traducir un texto de un idioma a otro, porque en lugar de pensarlo usamos un traductor online, nos olvidaremos de cómo lo hacíamos antes. Así como esto, veremos muchas otras tareas, que debería llevarnos a pensar, qué cosas queremos delegar a una máquina y qué cosas no.
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