Un comerciante de La Matanza tomó la decisión de cerrar su local luego de recibir una factura de luz de $510.840, en un contexto económico que calificó como "insostenible" porque "no solo hay una inflación galopante, sino que no se genera trabajo".
Martín, dueño de una parrilla en La Matanza, se vio obligado a tomar la decisión tras la caída en el consumo y el aumento de las tarifas. "Me estoy fundiendo", aseguró.
Un comerciante de La Matanza tomó la decisión de cerrar su local luego de recibir una factura de luz de $510.840, en un contexto económico que calificó como "insostenible" porque "no solo hay una inflación galopante, sino que no se genera trabajo".
"No la puedo pagar. Tengo que cerrar el negocio, lamentablemente. Es insostenible: primero y principal porque no hay trabajo, y segundo y consiguiente porque con estas facturas no se puede sostener", aseguró Martín, dueño de la parrilla Abra Pampa, ubicada en la esquina de Don Bosco y Juan Florio, en Villa Luzuriaga.
El salón atendía principalmente a empleados de las obras en construcción de la zona, por lo que la paralización de esos trabajos impactó de lleno en el consumo. "Comen otra cosa o se vienen con la vianda. La gente de las fábricas no está más, eso se terminó", explicó al móvil de Bernardo Maniago para La Mañana por C5N.
Como ejemplo, contó que hasta noviembre del año pasado "vendíamos un cajón de pollo por día, y ahora estamos vendiendo uno y medio por semana. Teníamos un promedio de 20 bolsas de papa por semana y ahora tenemos seis". En ese sentido, negó que antes el consumo fuera "mentira", como señalaron desde la Cámara de Comercio.
"Yo con esa mentira vivía. Es ridículo que te digan eso. Es tomarte por tonto, es subestimar a la gente. Son tipos que provocan permanentemente y te llevan a que cierres tu puesto de trabajo, a que te quedes sin laburo; por ende, no vas a poder bancar tu techo, no vas a poder comer, y no sé quién puede sostener esto", lamentó Martín.
Agregó que "este negocio antes de noviembre del año pasado estaba lleno, había trabajo, tenía consumo. Si bien había inflación, dentro de todo se la podía correr. Ahora no solo hay una inflación galopante, sino que no se genera trabajo. Está todo absolutamente frenado", señaló.
El comerciante remarcó que otros colegas de la zona se encuentran en la misma situación. "Nos estamos comiendo los ahorros. Yo en 100 días que está este muchacho, para sostener mi trabajo y el de mi familia me comí u$s800. No cerré en plena pandemia y ahora sí tengo que cerrar, porque me estoy fundiendo", afirmó.
"Esto no se puede sostener, es generar más deuda. Da bronca e impotencia porque hay mucho sacrificio puesto acá. Queremos laburar y vivir dignamente y esto que están haciendo es indigno realmente, es una provocación", concluyó.